Torrente se muestra más valiente que nunca

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Santiago Segura, tal vez movido por el amargo regusto que le dejó la tercera parte de la saga, rescata a Torrente, su personaje más carismático y discutido y lo eleva a unos niveles más que notables en este film que lleva el título de ‘Lethal Crisis’ y en el que se acompaña del actor Yon González y los televisivos Kiko Rivera y María Lapiedra.

Teniendo en cuenta el tipo de película de la que hablamos, queda claro que su director, guionista y protagonista es un hombre muy valiente, empezando por el mismo personaje y su evolución (destrucción). José Luis Torrente hace realidad lo que muchos siempre quisimos ver en otro icono del cine, John McClane, en La Jungla 4.0. Un antihéroe consumido por sus problemas personales y laborales, fuera del cuerpo de policía y aceptando cualquier ‘currito’ de vigilante.

El cineasta baja a los infiernos a su protagonista, lo lleva a unos mínimos donde la dignidad es un lujo inalcanzable, no llega ni a la categoría de ilusión.

Santiago Segura es valiente, también, al hacer uso del 3D que el mismísimo James Cameron utilizó en Avatar. A pesar de lo cual da la impresión de que no aporta gran cosa, pues donde más resalta es en algunos gags hechos expresamente para ello, con la finalidad de interactuar con el público, pero no termina de servir como apoyo a la historia. No suma, pero tampoco resta, simplemente uno se acaba olvidando del 3D.

Y en tercer lugar, Segura es muy valiente al rodearse de gente sin (o con muy pocas) tablas interpretativas. Para no desvelar la gran cantidad de cameos y apariciones con las que cuenta el film (teniendo en este punto uno de sus grandes atractivos), nos vamos a referir sólo a Kiko Rivera, quien sustituye a los Javier Cámara, Gabino Diego y Javier Gutiérrez como su ‘compañero’ y, al contrario de lo que pudiera parecer, construye un papel bastante digno, arrancando, incluso, más de una risa a los espectadores.

Cierto es que con tantas apariciones de personajes de ámbitos como el deporte o el papel couché, algunas flojean más que otras y las hay que resultan demasiado forzadas.

En cuanto a las interpretaciones ‘profesionales’ (entendiendo por estos a quienes viven de la actuación), destacan sobre todo dos nombres: Yon González y Tony Leblanc. Éste último es un clásico del universo ‘torrentiano’, es un hombre entrañable que aporta mucho oficio a la película. Yon González, por su parte, rompe completamente con la imagen que tenemos todos de él desde que se hiciera conocido en El internado y se convierte en todo un Bruce Lee carcelario (literalmente), macarra y ¡cómo no! medio alelado.

Es cierto que Torrente 4 no entra en los cánones de lo que se considera ‘buen cine’, pero también lo es que es honesta con lo que busca y ofrece. Se le puede achacar que muchas de sus gracias son demasiado escatológicas y obvias, pero también que tiene bromas para todos los gustos. ¿Grosera? Puede ser, ¿no apta para culturetas? también. Pero no hay que olvidar que la película da lo que el público le pide, que al final, más allá de la crítica especializada, es quien hunde o pone en la cima a cualquier película.

Fotos:
Warner Bros.

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