Tomás Bañuelos: Arte y oficio de la mano

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Dentro de las Bellas Artes, la pintura eclipsa a las demás disciplinas. Merece por tanto la pena hacer una incursión por el mundo de la escultura, tan pocas veces presente en los medios de comunicación. La hacemos acompañados por un notable artista, Tomás Bañuelos. 

Tomas BañuelosTomás Bañuelos es profesor de Escultura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Nació en Fabero (León) en 1958 y allí es donde tiene su propio taller y donde realizó un centenar de obras para la película El artista y la modelo, de Fernando Trueba. Colaborador habitual de artistas de renombre, sus esculturas de personajes históricos adornan numerosas ciudades españolas y latinoamericanas, así como Belgrave Square en Londres.

Bañuelos es una persona tranquila y afable, comprometido con sus ideas, y que desprende esa serenidad de las gentes del campo. Accede a ser entrevistado en su despacho de la Facultad; a unos metros de nosotros, en el taller, sus alumnos aprenden a modelar.

Ud. es del Bierzo, de Fabero, ¿qué le impulsa a dejar su pueblo?¿y por qué a Madrid?
Pues es verdad que yo tenía en la cabeza Barcelona, yo tenía allí mucha familia, pero dio la casualidad de que llegó una publicidad de la facultad de Bellas Artes al instituto y el director me llamó y me comentó que yo tenía aptitudes y que si me interesaba. Yo no era buen estudiante, todos mis compañeros estaban preparándose para meterse en la mina, algunos de mis amigos ya estaban, parecía que el estudio era para gente débil y yo me sentía un poco el frágil, si te sumabas a los empollones eras el frágil, había una inercia de no mucho estudio, no había una sensibilidad especial por ello. Luego, en Madrid, me di cuenta de que en el estudio había algo detrás, más que aprenderte los temas.

¿Ya sabía que quería ser escultor?
Me gustaba porque tenía cierta tradición, mi abuelo era artesano, era carpintero, fue minero y luego, retirado, con silicosis, pasaba los inviernos en casa tallando cosas con astas de toro, tallaba raíces, hacía leones peleando con serpientes y bichos salidos de su imaginación, bueno, a mí me encantaba estar con él tallando  aquellas maderas, ya tenía esa sensibilidad pero yo no pensaba hacer Bellas Artes, eso salió porque de pronto alguien me habla de eso, pero para mí era la eterna desconocida, las imágenes artísticas de escultura o pintura que yo había visto en los libros de historia, pero la primera vez que voy a un museo es a los dieciséis años aquí en Madrid. Claro, todo eso te cambia la vida, la decisión viene de ahí por la información de este profesor, luego se da la circunstancia de que no apruebo el examen de ingreso, era durísimo. Me doy cuenta de que tenía que prepararme bien, mi formación en el sentido artístico era nula, yo dibujaba bien y sacaba unas notas estupendas pero era totalmente autodidacta. Eran unos dibujos un poco de colegio. Hay también otra circunstancia muy importante para que yo venga a Madrid: Higinio Vázquez realiza la estatua de un minero en mi pueblo, esta circunstancia es determinante, porque la segunda vez que vengo a Madrid para el ingreso pensé que me gustaría visitarle y trabajar con él, pedí su dirección y vine a verle y así empecé a trabajar con él.

Y entonces se decanta por la escultura…
Sí, ahí es donde me decanto por la escultura. Yo estaba un poco entre pintura y escultura, me gustaba todo sin conocer realmente nada. Yo recuerdo la película de Charlton Heston de Miguel Ángel y bueno, aquella película para mí fue mítica en ese sentido.

Como profesor, ¿piensa que puede llegar a esculpir cualquiera?¿se nace, se aprende…?
Aquí me surgen dos respuestas. La primera, la figura del profesor era  impensable para mí, yo en la vida pensé en ser profesor. Fue una circunstancia que se dio después, pero en este tema del escultor nace o se hace es verdad que hay una sensibilidad y una predisposición que es genética, pero no está definida, una sensibilidad para las artes en cualquiera de las posibles vías artísticas que puedan darse, e incluso cuánta gente habrá que tiene sensibilidad y que como no se da en la vida ninguna circunstancia favorable pues no acceden, es una cuestión de suerte el llegar aquí, estar en el momento preciso en el sitio oportuno para que de pronto  alguien te dé la información adecuada y de pronto acabas haciendo Bellas Artes o acabas incorporándote a este mundo, y ahí la formación, el aprendizaje, es todo y ahí te puedes inclinar por una cosa o la otra, y la sensibilidad yo creo que también crece, esa formación no es que crezca, viene con uno, pero si vas adaptando los conocimientos a la sensibilidad y todo eso va cogiendo un cuerpo que va dejando de ser un barniz se va formando, iba a decir el profesional, aunque no es una palabra que me guste mucho, el ámbito artístico parece que está reñido con ese ámbito profesional, parece que si eres profesional eres menos artista, y el artista completo, entre comillas, en todo momento es artista. Bueno, yo creo que la formación es todo y también la formación tiene que ver con las circunstancias y con la gente con la que te rodeas. Yo me rodeé de gente de mi generación que tenían los mismos intereses que yo, y gente también mayor. Para mí fue muy importante conocer artistas, porque sí es verdad que yo hice un camino paralelo dentro del mundo de la academia, como yo empecé a trabajar muy joven con un escultor, pues ahí desarrollé un ámbito profesional que te condiciona la vida, porque por un lado te especializas en un trabajo de asistir a otros artistas, de colaborar, de ayudar, y eso te crea ya una circunstancia de vida, también la necesidad te obliga, y es verdad que para mí fue muy positivo conocer a Oteiza, y a Antonio López, por decir fórmulas de artistas diferentes, Conocer a Lucio Muñoz, a Julio López Fernández, a Francisco López, que fue profesor de esta facultad, no fue profesor mío pero fue un hombre muy cercano y fue el primero con el que empecé a trabajar ya dentro de un ámbito académico. Tuve también la suerte de conocer a profesores como Francisco Toledo, Eduardo Capa, que murió el año pasado, que tuvo una fundición y que fue quien me dio mis primeros trabajos como profesional, eso, todo lo del mundo del oficio y de la facturación de esculturas, esa parte técnica tan complicada y laboriosa que encierra la construcción de monumentos públicos por ejemplo.

Requiere un cierto esfuerzo físico y dominar una serie de técnicas…
Hay una parte inseparable de la escultura que es la técnica, que está rodeada de oficio, todo el tema de la fundición en bronce por ejemplo, de la ampliación. Ahora con la facilidad de los sistemas de reproducción, de escaneado, replicado, fresado, clonación, la impresión en 3D, ahora hay una serie de facilidades que, claro, todo este mundo profesional que era cercano y que había mucha gente que vivía de esto, bueno, relativamente, era un mundo bastante pequeño el de la gente que nos dedicábamos a este tema de ampliar monumentos, y yo tuve esa formación y ahí empecé con Eduardo Capa a hacer trabajos de ampliación de algunos escultores, antiguos maestros, con Juan de Ávalos, con Higinio Vázquez, el escultor del minero, a formarme en ese mundo paralelo del arte, paralelo y necesario, todo lo que es el oficio del escultor y que por otra parte desde la perspectiva del arte contemporáneo muchas veces se ha puesto en tela de juicio, el saber excesivamente del oficio entraña el peligro de caer en el manierismo, en el artesano, en el oficio excesivo, y eso tiene mala prensa.

¿Quién compra escultura?
En los momentos que estamos viviendo, nadie, pero yo he trabajado mucha obra pública, he hecho escultura para plazas. Hubo una época en que los arquitectos recurrían a los escultores y había un trabajo de colaboración, en los años cincuenta y sesenta. Incluso hay una ley que protege el 1% cultural, para que se dedique al arte, que dejó de cumplirse por la sencilla razón de que como por arte puede definirse cualquier cosa que decida el arquitecto, depende del gusto del arquitecto. Con forrar de mármol la entrada o hacer un paramento ya cumples. Esa ley se ha interpretado como el arquitecto quería, si el arquitecto  era bueno se han hecho cosas interesantes, yo pongo como ejemplo la Basílica de Aránzazu, un monasterio que se restauró y se incorporaron obras de artistas: Oteiza, Lucio Muñoz,  Chillida, Néstor Barrenechea, hay un cóctel importantísimo de artistas. Sáenz de Oiza es el arquitecto, el formato de creación es un poco clásico pero sin embargo se hace desde una perspectiva moderna y eso en los años sesenta y setenta se empieza a retomar  y a hacer.

¿Y los particulares?
Pues menos, hay particulares que sí compran, coleccionistas, pero es gente muy selecta o con una sensibilidad especial, gente con no demasiado dinero y que tiene el detalle de asistir a galerías e inauguraciones y comprar alguna pieza o cosa especial. Yo estoy seguro de que muchos artistas amigos, si fuéramos pudientes, seríamos grandes coleccionistas.

¿Se vive de la escultura hoy en día?
Se vive poco, la faceta de artista o de persona que vive del arte está costeada por el propio artista, es una vocación, el artista lo va costeando con otras cosas, becas, subvenciones, alguna venta, pero es una manera de vivir muy austera, solamente le toca la lotería a algunos pocos. Hay gente que tiene un nivel, artistas que están en la élite, de los que venden. Estar ahí, dedicarte profesionalmente quiere decir que comes de ello, pero de una manera o de otra siempre hay que compaginarlo con alguna cosilla: alguna colaboración, conferencias, algún texto, participación en jurados, cursos de verano, cosas con las que puedes ayudarte, si no sería el privilegio de unos pocos.

En Madrid proliferan las esculturas, en plazas, rotondas, parques, ¿qué opina Ud. de esto?
Me parecen pocas, hay muy poca cultura de la obra pública, me parece que en toda esta etapa del ladrillo se han podido colocar cientos de esculturas maravillosas y se han colocado verdaderos bodrios, se ha utilizado la escultura para hacer rotondas horrorosas, armarios de acero espantosos o figuraciones de gente que no la conoce nadie, o algunos conocidos, quizás los menos malos. Entre los más conocidos están algunos aciertos, porque desde luego esos que no conoce nadie, que han llegado ahí por conocer al político de turno, ser familia, estar en el sitio oportuno o conocer al promotor de la urbanización, pues es verdad que se han hecho verdaderas barbaridades, es una pena que no haya un colegio como existe el Colegio de Arquitectos y que obligue a los ayuntamientos a que la obra pública se reserve para gente que tenga un nivel. Un edificio público no lo puede hacer un maestro de obras, lo tiene que hacer un arquitecto con un aparejador, luego tiene que haber una empresa solvente con un maestro de obras incluido. No tengo nada contra los maestros de obra, es una manera de hablar, no lo puede hacer un autodidacta como la catedral de Mejorada del Campo. Este hombre se pone a hacer y de hecho ha tenido una repercusión como obra de arte, porque en efecto cumple todas las condiciones de obra de arte. Como arquitectura igual es pésima, y seguro que no habrá arquitecto que firme esa obra para que se legalice, pero seguro que analizado desde el punto de vista de artista que se pone a crear, es un artista como la copa de un pino. Ahora, el artista se crea, se forma de una manera autodidacta o desde las escuelas, eso no te hace ni mejor ni peor artista, el que lo haga de una manera o de otra, pero tienes que serlo, tiene que haber un bagaje, un curriculum, un recorrido del artista para que se forme, para que acabe colocando en una vía pública una obra, y se tiene que tener un respeto al ciudadano que va por la calle y que dice eso es un trasto, eso es un muñeco o eso es una obra de arte, y claro, hay grandes diferencias, cantidad de artistas de todos los niveles, empezando por un alumno recién terminado aquí. Yo recuerdo que en algún momento hemos hecho algún convenio con algún ayuntamiento, con el de Madrid precisamente se hizo una vez y desgraciadamente no han vuelto a contar con nosotros para nada. Si hay que hacer un personaje público o hay que hacer una placa conmemorativa en tal sitio, nunca han contado con nosotros, que podríamos, a través de la Fundación Complutense hacer un artículo 83, y hacer un intercambio y que nuestros alumnos y profesores en colaboración podrían hacer obras fantásticas, pero se ha llenado de bodrios.

Christopher_Columbus_-_Bronze_-_Belgrave_Square_-_London¿No existe una Academia de Escultura u organización similar?  
Por supuesto, no existe. Existe una asociación de pintores y escultores venida a menos y que ahora quiere retomar un poco esa formación y darle otro sentido., Yo recuerdo cuando hice la escultura para Londres, se hizo por concurso público, luego se hizo restringido a los que dieron una primera idea y de todas esas ideas se cogieron a cinco artistas. Esos cinco se mandaron a Londres y eligieron a uno, me eligieron a mí, es un proceso lógico: una comisión de Bellas Artes eligió el artista y luego me dio a elegir entre cinco sitios donde se podría poner. Al final en aquel sitio no se pudo poner, pues Colón no les parecía de su gusto y hubo que buscar otro emplazamiento, pero se guardaron estrictas medidas: para quitar un árbol hubo que sacar una serie de permisos, todo estaba sujeto a constantes evaluaciones de distintos estamentos, de urbanismo, de Bellas Artes, donde se valoraba. Al final un arquitecto hizo el emplazamiento. Había un protocolo que debería ser obligatorio en todas las obras públicas de España.

La escultura no es un arte cuyos estilos o movimientos conozca la gente, ¿qué nos puede decir sobre las tendencias más recientes?
También hay muchos, lo que pasa es que hoy, en el arte contemporáneo, no sé yo si está muy de moda apuntarte a un grupo, más bien es otra gente la que te encasilla, te pone una etiqueta, y bueno, ya hace mucho tiempo que desapareció esa discusión de abstracto, figurativo o esta cosa de expresionismo. Hay conceptos y etiquetas ya utilizados que se incorporan a una nueva manera de ver la obra de arte, entonces dices está en una figuración, en la nueva figuración, en una figuración surrealista, en un hiperrealismo. Hay etiquetas con las que yo estoy seguro la mayor parte de los artistas no se sienten identificados

¿Ud. dónde se encuadra?
Pues no lo sé, hoy por hoy sería realista, pero el poner una etiqueta a la manera de hacer ha cambiado y yo llamaría realismo a Giacometti. Hay una evolución de los estilos, el realismo abarca ahora un panorama muy amplio, lo mismo que lo es Giacometti lo sería Antonio López o Julio López Hernández, que están en el grupo de la escuela de Madrid, pero yo tampoco soy como ellos, mi mirada no es la suya, si yo atiendo a la realidad procuro hacer cosas dentro de la verdad, pero a veces más irónica. a veces más dramátic, pues eso depende también del estado de ánimo y de muchas cosas.

¿Con qué materiales trabaja?
Yo modelo, entonces todo lo que modelo es susceptible siempre de registrarlo, de sacar un calco, de sacar un molde y pasarlo a otra materia. Siempre estoy buscando materias que te lo permitan, ya lo hacía Medardo Rosso, trabajar en una materia modelable y que sin embargo se considere definitiva, claro hoy definitiva puede ser la cera, la parafina, muchas cosas, a lo mejor no vale para un concurso pero para un artista sí, lo mismo utiliza la cera, la grasa. el fieltro, un pincel o un objeto. En el mundo del arte de hoy cabe la cera, cabe la cera mezclada con otras cosas, Medardo Rosso utilizaba escayola mezclada con cera y creaba unas imágenes o retratos maravillosos, con una atmósfera que parecía que rodeaba al personaje. Buscaba esa sonrisa, retrataba el gesto, el estado de ánimo, y hoy día pues yo ando por ahí, tratando de retratar estados de ánimo y busco materiales, he hecho mucha resina de poliéster que es bastante nociva y peligrosa, he hecho hormigón, he hecho bronce, ahora estoy con la cera natural mezclada con barro y con pigmentos, con tierras, es un material susceptible de que el calor lo dejé un día hecho una plasta pero me gusta eso. Hoy, como el arte es también efímero, si algún día se da esa mala pata, pues bien.

¿Qué obra suya considera más representativa?
No lo sé, pero antes hablé del Colón de Londres, es una obra pública, cualquiera diría vaya tontería, que poco artista, un escultor que busca una obra con un fin concreto la pone como ejemplo, pero no me importa que una obra parta de un fin concreto. Yo admiro a Fidias y a Miguel Ángel y la mayor parte de sus obras tenían una finalidad, estaban hechas para y con un personaje detrás. También Rodin tiene grandes obras retratando a personajes. A mí me parece que esa obra está hecha en una etapa de mi vida a lo mejor con luces y sombras, había muerto mi madre y mis hijas eran pequeñas, tenía muchas obras de encargo en ese momento. Aprendí mucho en aquella época y esa obra encierra todo lo que aprendí, porque me costó mucho entender lo que era una obra pública y entender esa cosa de la escultura en el exterior, la figuración en el exterior y entender lo que era un personaje histórico y tener que darle un carácter para que fuera contemplado por el ciudadano de a pie como algo sugerente, algo que le transporte y le hable de una época. Fue un reto aunque cualquier historiador o crítico hoy pueda decir: pues vaya una escultura corriente y moliente de las mil que hay por la calle. Pero fue hecha con toda esa limpieza de pasar por un concurso y mandarla a Londres en circunstancias muy adversas, y al final se colocó allí después de todos esos avatares y hoy que la veo con esa distancia y viendo que en aquel momento yo concursaba con artistas de una talla que para mí estaban muy por encima, como eran Berrocal, Néstor Barrenechea y así, escultores que hacían mucha obra pública como Sanguino, el que me la hubiera andado a mi…, pues era un reto que me parecía que no tenía que fallar.

Y la satisfacción de que la vean todos los que pasan por allí…  
Pues sí, y hasta mis alumnos, cuando van por allí, me mandan su foto con la escultura.

Página web de Tomás Bañuelos: www.tobaraescultor.es

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