‘Todos deberíamos ser feministas’, convénzase

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9788439731047Apenas medio centenar de páginas, un libro que cabe literalmente en un bolsillo, más pequeño que un phablet. En ese pequeño tamaño tienen cabida la reflexión, los recuerdos, la crítica y la defensa de un feminismo que, hoy más que nunca, debe evitar la grandilocuencia y las luchas internas y salir a la calle, entrar en escuelas, entornos laborales y permear nuestra sociedad como parte de la educación recibida. Todos deberíamos ser feministas explica por qué las etiquetas de género producen abismos entre seres humanos teóricamente iguales ante la ley, y traza un breve retrato de la sociedad nigeriana contemporánea. Este librito ligero y breve, editado en España por Random House, es la transcripción revisada de la conferencia TED pronunciada por la escritora Chimamanda Ngozi Adichie en 2012.

Si usted es de los que creen que hay que defender los derechos humanos y no el feminismo, si es usted de las que piensan que reconocerse públicamente feminista jugará en su contra y creará en los demás una penosa impresión sobre su persona, si está usted convencido de que las diferencias biológicas justifican los roles de género asignados a los niños y jóvenes durante generaciones… tal vez le interese saber que estas creencias comúnmente compartidas no tienen ninguna base. De todo esto da buena cuenta la autora, con inteligencia y humor, para denunciar que millones de mujeres en todo el mundo se ven privadas por norma de sus derechos, algunos de ellos básicos, y lo que es peor: que esta anulación social forma parte de un pacto que ninguna de nosotras ha suscrito ni suscribiría.

La autora, desde su doble condición desfavorable como mujer y como africana, construye un discurso ético partiendo de la propia experiencia que nace de una pregunta muy simple: ¿por qué las mujeres son víctimas del machismo en todas sus formas? Si cree que el machismo está superado, que hemos avanzado mucho, plantéese hasta qué punto está instaurado -aun subliminalmente- en la sociedad en la que vive. (Puede echar un vistazo a Micromachismos si desea inspirarse, porque ni todo es visible ni todo es explícito.) Ahora, si lo desea, trasládese mentalmente a una sociedad que en nada se parezca a la suya. Sabemos que queda mucho camino por delante si queremos alcanzar la oportunidad de decir que la desigualdad está dignamente superada. Empecemos, pues, por dignificar el concepto de feminismo, que tan malinterpretado ha sido y que nos coloca en la absurda guerra de sexos que tampoco hemos iniciado nosotras, sino la propia cultura machista, perpetuada tanto por hombres como por mujeres y heredada desde hace siglos, para la que atrocidades e injusticias se asumen como normales. El siguiente paso será desterrar prejuicios, abrirnos a voces nuevas.

Aproveche ese viaje en el autobús, en el metro o en el tren, porque este libro no le tomará mucho más tiempo. Lea a Chimamanda Ngozi Adichie, sea usted mujer o no. Y se convencerá de que todos deberíamos ser feministas.

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