¿Tienes tiempo?

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Ya lo dijo Jovellanos, sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo. A veces, decimos que no tenemos tiempo ni de respirar, que necesitamos más de 24 horas al día; pero, lo cierto es que, malgastamos demasiado, lo dejamos escapar y las manecillas de nuestro reloj sólo marcan horas muertas. La mejor solución para sacar partido a los minutos desperdiciados o a nuestros escasos ratos libres la tiene el Banco del Tiempo.
El Banco del Tiempo no es una entidad con ánimo de lucro,  aquí la medida de cambio  no es la moneda, sino el tiempo: las horas. Las personas que “ingresan” su tiempo en el banco reciben a cambio tiempo; es decir, yo ofrezco, por ejemplo, dos horas de mi tiempo para realizar un servicio a otra persona/s, de la/s cual/es obtendré cuando lo necesite otro servicio o favor  con la misma duración. Algo así como un voluntariado recíproco que nos permite vivir con mayor calidad de vida y restablecer, los perdidos y anhelados, lazos de vecindad.

Se puede dar y recibir todo lo imaginable- todas las actividades se valoran por igual- por ejemplo, puedo comprometerme a dar clases de yoga, a cambio de que la otra persona saque los viernes  por la noche a mis perros a pasear. Las habilidades y conocimientos que nos comprometemos a intercambiar tienen que estar bien definidos y, en principio, no se puede acumular una diferencia superior a 20 horas entre el tiempo que se da y el que se recibe, para conseguir el mayor equilibrio posible en el trueque.

Podría decirse que el precursor de esta iniciativa fue el anarquista norteamericano Josiah Warren que intentó poner en práctica sus teorías cooperacionistas creando la Cincinnati Time Store (1827-1830), una tienda minorista que se oponía a los beneficios, a lucrarse gracias al trabajo de los demás, y entendía el valor del producto como la suma del esfuerzo realizado en producirlo o adquirirlo (teoría del valor-trabajo). Ya en el siglo XX, más concretamente en la década de los 80, comienza a engendrarse el embrión de los bancos del tiempo en Estados Unidos con los Time Dollar, cuyo funcionamiento depende de una organización local, como una iglesia o una organización comunitaria o asociativa, que actúa como banco central del barrio registrando informáticamente el trabajo de todo voluntario del programa. En Europa, los pioneros fueron los italianos, que en la década de los 90 fomentaron este proyecto de intercambio con el objetivo de garantizar a las mujeres mayor tiempo libre. Este modo de resolver los problemas cotidianos llegó también en esa década  por primera vez a España, y en 2003 a través de la Red con el Banco del Tiempo de San Javier (Murcia). Para llevar a cabo un proyecto de economía alternativa de este tipo es importante identificar agentes sociales (ONG o ascociaciones) que ayuden a poner en marcha el sistema, instituciones que puedan donar excedentes que no utilizan, y empresas (que cosecharán con ello  mejor imagen y mayor número de clientes).

Cualquier persona puede formar parte o crear un banco del tiempo, no importa la formación, la ocupación, ni incluso la edad. El éxito de las primeras experiencias ha hecho que el fenómeno crezca, llegando incluso a las aulas con la implantación de los bancos escolares (http://www.bancoescolar.org ), donde un grupo de jóvenes profesionales fomentan los valores de solidaridad y trabajo en equipo entre los estudiantes, que además, aprenderán cómo ser usuarios y administradores de un banco del tiempo. Cualquier centro educativo puede poner en marcha un banco del tiempo escolar de forma fácil, con un bajo coste, y alta seguridad tanto para el centro como para los alumnos. Estos bancos escolares funcionan como un banco del tiempo normal, con la diferencia de que sólo los escolares pueden apuntarse y los servicios que realizarán serán para la escuela o para personas o instituciones externas que tengan su consentimiento y aprobación.

Otras webs sociales con intenciones similares a los bancos del tiempo son: www.favorville.com y www.acambiode.com.  Favorville es un sistema para pedir y hacer favores a gente de tu misma ciudad -de España tan sólo encontramos Madrid, Barcelona y Valencia, pero se pueden sugerir otras mediante formulario- . Para ello, debes darte de alta en el sistema como miembro de la ciudad que elijas (aparece el número de miembros de cada ciudad) y escoger la categoría de servicios que requieras. Una diferencia con los bancos del tiempo, es que en favorville cada usuario aparece con una calificación para saber quién aporta más a su comunidad. Si prefieres hacer un intercambio a nivel empresarial, entonces tu sitio es Acambiode, un directorio de empresas y profesionales autónomos interesados en el trueque empresarial en el que puedes registrarte y publicar tu empresa de forma gratuita. Facilita la adquisición de contactos y la búsqueda de empresas, de cualquier sector y en cualquier lugar del mundo, de las que aporta, entre otros, datos como su antigüedad, número de trabajadores o  contactos que ha conseguido.

Si te consideras un/a ciudadano/a activo/a y estás interesado/a en aumentar tu bienestar social y el de tu comunidad fomentado las relaciones sociales, la igualdad entre personas de distintos estratos económicos y la integración de inmigrantes y otros colectivos, apúntate en uno de los bancos del tiempo de la Comunidad de Madrid (www.bdtmadrid.org) o crea tu propio banco online (www.bancodeltiempo.org te suministra gratuitamente el software y el material necesario para iniciar uno). El próximo 3 de abril habrá una reunión informativa en la calle  Monte Igueldo, 107 (Metro: Puente de Vallecas), y el 12 de abril y 10 de mayo en Paseo de la Dirección, 69, esquina Villamil (Contacto: 91 398 14 38 o en cafmunicipal6@abd-ong.org)

Recuerda: Ayudando te ayudas.

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