Tiempo propio

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Google ImagesEn la tristeza de siempre
se condensa el frío y late
la noche en su ciencia exacta
tras un tiempo de reposo.
Es la vieja timidez
del que no danza «Descargas»
y observa los movimientos
en el reloj de tu piel.
No traes risas, demonios;
tacos, pechos, besos, miel.

 Y basta la gravedad
en nuestro tiempo constante,
que horas se caen sedientas
cuando sonríes distante.
Giras y la noche se abre
con angustia, a la medida
de mi tiempo acelerado,
del «espacio de Bukowski»
sobre mis zapatos sucios,
pero muy firmes, de barro.

 Tiempo propio se dilata
frente al tiempo condensado
y mi tiempo, acelerado
por el ron, sigue su curso.
Dos sombras juegan a luces
sobre un lago de temor,
empujado por la brisa
y otras veces por suspiros
breves, que suben y bajan
en su afán de ser más que eso.

 Habrá fauces y rumores
cuando nos reconciliemos
y aprenderemos el braille
para entender nuestro pecho.
Giras y la noche se abre
con varios cuerpos danzantes
en la pista de cemento.
Y los rayos de la luna
tienen algo de tus ojos
como un sueño a la deriva.

 Tiempo propio se dilata
frente al tiempo condensado
y mi tiempo, acelerado
por el ron, sigue su curso.
Mientras los cuerpos celestes
de otras teorías chocan
abres la boca, tus piernas
y al compás de nuestros roces,
el aire tibio nos lleva
lejos de lo razonable.

Fuente de la imagen: Google Images

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