Inma Chacón retrata la sociedad española del XIX en “Tiempo de arena”

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Inma Chacón retrata la saga familiar de las hermanas Camp de la Cruz en su última novela, Tiempo de arenafinalista del Premio Planeta 2011. En estas páginas, la escritora describe la sociedad española de finales del siglo XIX y principios del XX desde la visión de tres mujeres con distintos planteamientos.

Tras La princesa india y Las filipinianas y Nick, Chacón (Zafra, Badajoz, 1954) regresa a las estanterías con Tiempo de arena, una apasionada historia de amor y costumbres en la que teje con increíble minuciosidad el misterio de la desaparición de unos niños. En su lecho de muerte, la delicada María Francisca pide a sus tías, Munda y Alejandra, que encuentren a los hijos que le fueron arrebatados al nacer.

La novela construye un enfrentamiento constante entre las tres mujeres Camp de la Cruz, enfrentamiento que no es sino un reflejo del ambiente convulso y opuesto que vive la sociedad española de finales del XIX. En ella se enfrentan las viejas costumbres y la modernidad, la lucha por los derechos de la mujer y el orden patriarcal establecido, el matrimonio tradicional y el amor perseverante de la distancia.

A lo largo del libro, Chacón retrata la cuestión de la servidumbre, la toma de conciencia de muchos trabajadores y el  movimiento obrero en las fábricas que llegó acompañada de la Ley de la silla de 1912 (obligaba a los establecimientos comerciales a proporcionar un asiento a cada una de las mujeres empleadas).

Aunque al comienzo de la novela las tres hermanas se encuentran en Manila (la ciudad de las flores del Nilad), pronto se trasladarán Toledo, ya que el ambiente en Filipinas no es el más adecuado para la familia del marqués de Sotoñal. En el transcurso del viaje, el anciano marqués fallece y, tras su entierro en el panteón familiar de Toledo, las hermanas se harán cargo del legado familiar, que incluye no solo las posesiones palaciegas, sino también la dirección de las fábricas de obreros en las que trabajan sin descanso mujeres y niños.

Las tres hermanas representan dos de los modelos femeninos de la época. Mariana, la mayor, es la administradora de todo el patrimonio familiar y representa el deber por encima de la emoción y el sentimiento. A lo largo de toda la novela, tratará de mantener el honor de su estirpe con la ayuda de su inestimable amigo, el sacerdote Don Ramón, su confesor y aliado.

Munda encarna el personaje feminista más inconformista de la novela. Incansable luchadora e intelectual, no descansará hasta que su hermana Mariana conceda mejores condiciones laborales a sus trabajadores. Iniciada a los quince años en una hermandad masónica y auspiciada por las movilizaciones de las sufragistas inglesas, también participará en las campañas a favor del reconocimiento del voto femenino.

La más pequeña de las hermanas, Alejandra, crecerá bajo el ala de Munda. Gracias a ella celebrará con ilusión su llegada a la universidad, donde estudiará Derecho inspirada por la figura de Concepción Arenal.

Tiempo de arena alterna retazos de la vida en el Toledo conservador con las noticias que llegan desde Manila, donde se encuentra Manuel (prometido de Munda), en una novela cargada de misterio y dulzura. 

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