Thibodeau: un gurú defensivo en el banquillo de Chicago

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Fuente: Keith Allison
Fuente: Keith Allison

Semifinales de la Conferencia Este en la NBA. Miami 3 – Chicago 1, polémica en todas las esquinas y un obseso por el baloncesto control en el banquillo de los Bulls. Esa es la mejor definición que se le puede poner a la actual eliminatoria que están disputando ambos equipos. Con Lebron, Wade, Noah, Robinson… en la cancha y con un protagonista por encima de todos: Tom Thibodeau.

Estábamos cansados de ver como los Bulls vagaban por los suburbios de la Conferencia Este teniendo que pelear en los últimos partidos de regular season por meterse en una mediocre octava posición para aspirar a jugar los playoffs. En Chicago se había perdido la esperanza de ver nuevamente a un equipo ganador como el de la década de los 90, con Michael Jordan y Scottie Pippen a la cabeza.

La llegada de Derrick Rose como número uno del draft del año 2008 era el reclamo perfecto para devolver a los Bulls a lo más alto. El base de la Universidad de Memphis llegó a la liga como un torbellino, convirtiéndose ya en su primer año en el líder indiscutible de los de Illionis. Primera temporada de Rose en la NBA y eliminados en primera ronda, en siete partidos por unos Celtics que acabarían siendo campeones ese año.

En la segunda temporada, Rose comienza con sus problemas de lesiones y los Bulls están a punto de quedarse fuera de playoffs aunque el base se convierte en All Star. Primera ronda de playoffs ante Cleveland y nuevamente eliminados.

Scott Skilles, Jim Boylan, Vinny Del Negro… ninguno conseguía darle ese impulso definitivo a los Bulls para poder recuperar la hegemonía en el este. Desde las oficinas de Chicago decidieron arriesgar y contratar los servicios del ayudante de Doc Rivers en Boston, Tom Thibodeau. El técnico asistente venía con la vitola de gran gurú defensivo y obseso del juego táctico.

Con la llegada del nuevo técnico, los Bulls despegaron y se pusieron al frente de la conferencia este desde el primer momento desbancando a los Beach Boys de Miami que se presentaban como los grandes favoritos. El sistema defensivo orquestado por Thibodeau, la mejora de Noah y la definitiva irrupción de Derrick Rose llevaron a los Bulls a terminar con el mejor récord de la liga. El propio Rose fue nombrado MVP de la temporada y Thibodeau mejor entrenador. Los Bulls barrieron en primera y segunda ronda a Indiana y Atlanta y se plantaron en la final ante los todopoderosos Heat de Lebron y Wade, donde cayeron tras seis partidos durísimos.

La siguiente temporada parecía la definitiva para que los Bulls se confirmasen como una alternativa seria al anillo, encabezados nuevamente por Rose. Pero la lesión del base y de Luol Deng les dejó fuera en primera ronda ante los Sixers.

Esta temporada se presentaba como una temporada de transición, ya que los Bulls no podrían contar con Derrick Rose por sus problemas de lesiones, pero nada de eso. La dirección de Thibodeau, la defensa férrea del equipo encabezada por Noah, la irrupción del rookie Jimmy Butler y la locura desde el banquillo de Nate Robinson les situaron en una magnífica quinta posición. Los Bulls consiguieron eliminar a los Nets, en primera ronda en siete partidos, y robarle el primer punto de la serie a unos Heat que parecían intratables.

Actualmente la eliminatoria está con 3-1 y parece que puede finalizar esta noche en Miami, pero nunca se sabe con estos Bulls, un equipo de gladiadores. Thibodeau ha convertido a este equipo en un grupo ganadores natos que sueña con la vuelta de Rose. Si la estrella de 24 años de edad vuelve en plenas condiciones, la lucha está asegurada en el este.

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