Terremoto catódico prenavideño

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Semana convulsa en la televisión española. Muchas son las noticias que han ocurrido y en La Huella Digital no hemos perdido el tiempo y hemos querido correr a analizarlas. Veamos quién no se comerá los turrones estas próximas fiestas.

 “¿Qué es, qué es? Hay luces de color. ¿Qué es, qué es? Parecen de algodón…” Jack Skeleton se marcaba cantando tan singular canción su peculiar número en Pesadilla antes de Navidad. Estas pasadas semanas, y concretamente ésta que acaba, ha sido un tiempo más negro que blanco nieve, una época convulsa y a alguno que otro se le han debido de atragantar los polvorones. Una particular pesadilla a la que no podrán fin cuando termine Navidad.

Pero Ana Pastor..., ¿no había muerto?
Pero Ana Pastor…, ¿no había muerto?

Si no, que se lo pregunten a todo el equipo de Los Desayunos de TVE. María Casado, tras un rifirrafe en directo con la bien humorada y respetuosa Curri Valenzuela en su programa matinal, abandona el programa de la Primera. En TVE hace tiempo ya que sus pesos pesados y profesionales son ninguneados, la información se sesga hacia determinado lado político y sus presentadores y contenidos son elegidos a dedazo. Vamos, un Telemadrid II, aunque ya se sabe que las segundas partes nunca fueron buenas, y esta tiene pinta de acabar peor que su antecesora. Como ejemplo tenemos los despidos hace ya de Ana Pastor, Juan Ramón Lucas o Toni Garrido a los que hay que sumar los más recientes de trabajadores de Comando Actualidad o Las Mañanas de la 1, que finalmente parece ser que habrán de ser readmitidos, lo cual le costará al ente público la friolera de cerca de un millón de euros.

¡Que te meto dos yoyas, eh! ¡Que estoy muy loca!
¡Que te meto dos yoyas, eh! ¡Que estoy muy loca!

En otro orden de cosas, Gran Hermano 15, la edición, a mi modo de ver, con peor casting y más aburrida que puedo recordar, ha acabado por fin su andadura en la cadena de Fuencarral. Fui un seguidor nato en las primeras ediciones, cuando los concursantes aún tenían frescura e inocencia televisiva, y se podían analizar sus comportamientos y polémicas desde un punto de vista más racional o psicológico. Desde hace algunos años, el reality está quemado, su audiencia muere a fuego lento y su presentadora se abrasa solita instalada en la torre de marfil de su divismo o, como la gente prefiere calificar, chocheo. Hasta en la misma fiesta de después programa en la cual celebraban la victoria de Paula (WTF?), Lucía fue agredida. Lo dicho: chonismo In & Out.

Por otro lado, la lucha cruenta que hasta ahora se mantenía los viernes entre un formato fresco e innovador como Los Viernes al Show de Antena 3 y el tradicional y seguro Sálvame Deluxe de Telecinco parece que finalmente tiene un vencedor. Evidentemente, España vuelve a elegir el marujeo y las descalificaciones por encima del entretenimiento y el humor. El espacio de Arturo Valls y Manel Fuentes se ha ido hundiendo en la miseria en estas últimas entregas hasta alcanzar un casi ridículo 8% de cuota, lo que pronostica que no se comerá los turrones en la cadena de San Sebastián de los Reyes (sí, ¡qué pasa!, hoy me he levantado geográfico).

¿Hay alguien ahí?
¿Hay alguien ahí?

Pero aunque hayan ganado esta batalla, el equipo de J.J. Vázquez no ha ganado la guerra, pues esta misma semana nos enterábamos de que Sálvame (el diario) iba a ser expedientada, con amenaza de retirada de programa (¡Hurra!), por la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), cuya existencia ignoraba hasta hace unos días. Resulta que este organismo ha descubierto en un momento de iluminación existencial que sus contenidos, después de cinco años de emisión diaria, no son los adecuados para los niños que están viendo la televisión en ese momento. Me pregunto yo, ¿qué contenidos son los adecuados hoy día a esa hora y en qué cadena? Desde la retirada a finales de los 90 de los espacios infantiles-juveniles vespertinos no ha habido ningún intento de regresar a nuestras pantallas programas para los más pequeños de la casa, programas que no sólo les entretengan, sino que además tengan una función pedagógica. Sí, si Mercedes Milá vive en su torre del chocheo, yo vivo en la de la eterna utopía… Cierto es que Sálvame Diario no es ningún ejemplo a seguir y que no comulgo con sus contenidos ni sus formas, pero de haber cortado su emisión, esta Comisión habría debido hacerlo al principio de su andadura, y no ahora, sin venir a cuento y porque sí. Como si a esta Comisión les molestara de repente…

Si hecha la ley, se hace la trampa, los creadores de Sálvame se han retorcido, aún más, ese coco maquiavélico que tienen y han decidido transformar su programa de las tardes en dos para evitar la sanción y la retirada: Sálvame Limón, que seguirá en la franja de 16:00 a 17:00 con su misma acritud; y Sálvame Naranja, más suave y con contenidos apropiados y pertinentes hasta las 20:00.

De momento, huelleros, eso todo. Nos veremos y leeremos la semana que viene. Mientras tanto, os deseo una muy Feliz Navidad y que lloréis como Manu en el anuncio de la Lotería.

 

PD: mi reflexión final de telespectador de hoy es: “¿Contenidos suaves en Sálvame? ¿Hablarán de las sábanas de satén de la cárcel de la Pantoja o de la piel de las ingles después de hacerse la depilación láser la nueva novia de Alberto Isla?”

Fotografías propiedad de la páginas rtve.es, telecinco.es y antena3.com respectivamente.

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