Teoría de la Gran Mentira

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A lo largo de la Historia de la Humanidad ha quedado demostrado que la opinión pública es maleable y manejable hasta puntos insospechados. Y eso el poder lo ha tenido claro desde siempre, desde tiempos de Aristóteles y Platón, aún más desde “El Príncipe” de Maquiavelo, y con mayor fortaleza desde la llegada de los medios de comunicación de masas.
El poder político, económico y social ha utilizado a su antojo a la opinión pública, y ejemplos sobran. La Historia está plagada de ellos. Los más sonados, los enfrentamientos auspiciados por la Iglesia Católica en las Cruzadas, en el polo opuesto la Guerra Santa musulmana; la llegada al poder por medios democráticos de Adolf Hitler y su posterior exterminio judío, o el ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial sin necesidad alguna,…; y así se podrían completar libros y libros.

Una de las máximas en el mundo de la publicidad viene a decir que el ser humano se “vende” desde que nace como individuo. Se vende ante la sociedad que le protege para su aceptación y reconocimiento individual, se vende ante su familia y sus amigos para mantener sus lazos afectivos a buen recaudo, necesarios para toda persona, y realiza la mejor venta de sí mismo cuando conoce a su pareja. Es el momento crucial en el que todo individuo utiliza cualquier tipo de estratagema para conseguir su objetivo. Es el momento en el que si hay que mentir se miente, si hay que acrecentar y proyectar unos aspectos determinados de nuestra personalidad y camuflar otros no tan convenientes, se hace. Se vende.

Y la Teoría de la Gran Mentira se basa en eso, en vender a la opinión pública aquello que al poder le encaja. Las armas van desde la más sencilla manipulación de datos o noticias hasta los mecanismos de propaganda más intrincados. Esta teoría se recrea en la repetición sistemática de aquellos aspectos que convienen al poder, en la creación de falsas verdades que provoquen en la sociedad un cataclismo posicional adecuado a unos intereses determinados.

Siempre se ha dicho que la derecha política española ha sabido vender sus logros mejor que la izquierda, la cual peca de humildad en estas estrategias políticas, y gracias. Aunque hasta ahora los límites de esa venta ambulante aún estaban en el margen de lo “aceptable”, en un consentido formato político que tácitamente se había acordado entre las fuerzas políticas españolas desde la aprobación de la Constitución Española. Los tiempos cambian, los protagonistas también y llegan los resquemores de la derecha más tradicionalista de nuestro país. Nunca han asimilado una derrota política, porque les sobra prepotencia y les falta mucha humildad a raudales.

Se comenzó por la fantasmagórica teoría de la conspiración lanzada por el Partido Popular tras el atentado terrorista del 11 de marzo de 2004, y su consecuente pérdida del gobierno en las elecciones del 14 de ese mismo mes. Una teoría para tapar lo que fue una gran mentira: mantener la conveniente hipótesis de un atentado terrorista perpetrado por la banda terrorista ETA, desde el día de las explosiones en los trenes hasta la jornada electoral del domingo.

Pero la jugada salió mal y esta mentira mantenida por el gobierno de Aznar se tradujo en la pérdida de las elecciones. A partir de ese momento, el PP se trasladó de manera progresiva desde su pretendido y aparente nido centrista hasta su bastión real de la derecha más cáustica que se ha visto en mucho tiempo.

Cualquier pretexto fue válido, y ahora lo es más, para el partido liderado por Mariano Rajoy. Durante la presente legislatura se han dirigido al Presidente del Gobierno constantes insultos en la Cámara de los Diputados por parte de los líderes de la derecha española, se ha urdido una trama mediática, con El Mundo y la Cadena COPE a la cabeza, para divulgar a los cuatro vientos la Gran Mentira, su teoría de la conspiración.

En estos últimos tiempos el PP ha sorprendido al pueblo español con la instalación en Madrid de un manifestódromo propio para los fines de semana, algo inaudito en la derecha patria. Manifestaciones con miles de autobuses fletados por la agencia de viajes popular, que ha utilizado cualquier disculpa para lanzarse a la calle, un medio que no conocían y al cual se han mimetizado con gran habilidad, tratando así de derrocar al gobierno socialista a toda costa.

En la enésima manifestación, ésta celebrada el pasado sábado en Navarra, con la colaboración de un maltrecho gobierno de la Unión del Pueblo Navarro, aliado del PP, y de la Falange española, antigua amistad, se pedía la no negociación de Navarra. ¿Qué negociación?, ¿una negociación que atentaría contra el Estado de Derecho español y contra la Constitución? Increíble pero cierto, el Gobierno de Zapatero en pro de la ilegalidad más abrumante. Juzguen ustedes mismos.

La estrategia es clara. El Partido Popular quiere volver al poder de inmediato, a cualquier precio y no de cualquier manera, la Gran Mentira es su arma más contundente y vencerán, sino el tiempo, como ya lo hicieron otros en la Historia de la Humanidad.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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