Syriza: victoria sí, mayoría absoluta no

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La creciente radicalización de la sociedad helena hacia opciones políticas claramente diferenciadas quedó reflejada en unas elecciones cuyos resultados han hecho realidad los temores de acreedores, por un lado, y de griegos e inmigrantes, por otro.

Logo de Syriza. Extraída de Wikimedia. Creative CommonsEl día de las elecciones llegó. Los sondeos daban por vencedor a Syriza. Los resultados a pie de urna coincidían. Y finalmente los pronósticos se cumplieron. Syriza obtuvo el 36,34% de los votos, rozando la mayoría absoluta. Con 149 escaños, el objetivo inicial de Alexis Tsipras se quedó tan solo a dos. Mismo número que, por consiguiente, necesitaban para formar gobierno. Una pequeña escisión en alguno de los partidos era suficiente para lograr los 151 escaños. Lograron trece.

No fue el Movimiento de los Socialistas Democráticos; para muchos la unión perfecta. La formación del ex primer ministro Papandreu ni siquiera llegó al Parlamento. La ley griega exige al menos el 3% de los votos. El partido obtuvo 2,45%. Con esta posibilidad descartada, los analistas optaron por PASOK, el Movimiento Socialista Panhelénico. Sin embargo, el lunes 26 de enero se confirmaba el acuerdo entre Syriza y Griegos Independientes (Anel). El primero, un partido de izquierdo radical. El segundo, una formación nacionalista de derechas. Eso sí, ambos anti-troika.

Pero la nueva coalición no sólo rechaza la injerencia económica extranjera. Las políticas de austeridad y las reformas estructurales tampoco son de su agrado. Los dos consideran que no ayudan al objetivo final. Esto es, reducir el déficit y fomentar la competitividad. Sus propuestas económicas van por otro camino.

Frente a la austeridad, proponen una mayor inversión pública. Para ellos, es la clave para el impulso del empleo y del crecimiento. Asimismo, pretenden anular las rebajas salariales y revertir la bajada de las pensiones. Tanto en el sector público como en el privado. La prohibición de los desahucios también está entre sus medidas. Además Tsipiras y Panos Kamenos, fundador y presidente de Anel, buscan crear un gran banco público que conceda préstamos ventajosos. Especialmente a ciertos “sectores estratégicos”. La forma: la nacionalización de las entidades financieras griegas. En cuanto a la deuda griega, también coinciden. No se pagará. Como tampoco se respetarán los memorandos de la troika.

La respuesta a estas intenciones no se ha hecho esperar. Desde el Eurogrupo, su presidente Jeroen Dijsselbloem fue claro. “Formar parte de la zona euro significa que hay que respetar el conjunto de acuerdos alcanzados”. Una afirmación que se produce en un contexto complicado para la moneda única. La depreciación del euro parece no detenerse. Es más, tras conocerse los resultados electorales, su valor caía de nuevo. Concretamente un 0,4%. Para el primer ministro británico, David Cameron, la situación no va a cambiar. Menos con la insistencia de Syriza por una quita que el Parlamento Europeo ha calificado de inviable. “Las elecciones griegas aumentarán la inseguridad económica en Europa”, declaró Cameron en twitter.

Pese a las críticas, el nuevo Gobierno griego cuenta con el apoyo de la izquierda europea. El partido alemán Die Linke considera la victoria como “el inicio de la primavera europea”. El líder de Izquierda Unida ha sido contundente. En su opinión, el camino de los recortes no es el adecuado y los griegos se han dado cuenta de ello. “El diseño de la Unión Europea es un diseño fracasado”, ha aseverado Alberto Garzón. Por su parte, Pablo Iglesias ha celebrado que Grecia tenga “un presidente griego, no un enviado de Alemania”.

Alexis Tsipras. Extraída de Wikipedia. Creative CommonsEl nuevo Ejecutivo cuenta con sólo diez ministros. Todos son personas de confianza de Alexis Tsipiras. Entre ellos se encuentra el propio Kamenos. El líder de Griegos Independientes es el nuevo ministro de Defensa. Yanis Dragasakis, hasta ahora vicepresidente del Parlamento heleno, se convierte en el segundo del Gobierno. Como vicepresidente se encargará de las negociaciones. También supervisará el nuevo ministerio de Economía, que engloba Infraestructuras, Marina Mercante y Turismo. Interior también aumentará sus funciones. Ahora incluye los ministerios de Reformas Administrativas, de Orden Público y Protección del Ciudadano, de Migración y de Macedonia y Tracia.

Los principales problemas para Tsipras se prevén en Migración y Finanzas. En el primero, deberá hacer frente a la inmigración ilegal. Durante la campaña, prometió un mejor tratamiento a los residentes griegos que se encuentran en dicha situación. Sin embargo, la coalición con la derecha nacionalista lo complica. En el segundo, la preocupación radica en la paralización de los procesos de despidos de empleados públicos. Una medida que supone también la reincorporación de los que hayan sido cesados. Un coste adicional que no puede interferir en el cumplimiento de la propuesta política de Syriza.

Pero las presidenciales griegas han supuesto algo más que “la victoria de la esperanza”. El temor de los griegos se ha cumplido. Amanecer Dorado fue la tercera fuerza más apoyada. El partido neonazi, con el 6,32% de los votos, contará con 17 escaños en el Parlamento. El tener a su cúpula en la cárcel no afectó en los resultados de los votos. De hecho, obtuvo un resultado similar al de 2012. La mayoría de sus votantes son jóvenes. Muchos ejercen su derecho por primera vez. Y esto ocurre en 2015. En plena Europa.

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