Suicidios

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Para Durkheim, “el suicidio es la resultante de toda una serie de condicionamientos sociales, que engloban elementos de tipo familiar, cultural y religioso”. Entre el 9 y el 17 de noviembre, ocho adolescentes se suicidaron en diferentes provincias de Japón por supuestos malos tratos y acoso en sus escuelas. Eran sobre todo niños de 14 años que se ahorcaron en bosques cercanos a sus casas, aunque entre las víctimas también hay al menos dos niñas de 12 y 17 años que se lanzaron al vacío desde pisos elevados. El fenómeno, relacionado con la gran competitividad que existe en la sociedad nipona desde la infancia, ha alertado a las autoridades. El ministro de Educación, Bummei Ibuki, envió a los colegios una carta en la que aseguraba a los escolares que “tenéis futuro” y “no debéis sufrir solos”, al tiempo que reclamaba el fin del los malos tratos en las aulas. (Y nos asustamos en España [con razón, también], del famoso bullying). Japón es el país con mayor tasa de suicidios del mundo industrializado, unos 35.000 casos anuales. El Gobierno trata de reducir esta cifra con una seguimiento más cercano de los casos y medidas preventivas. En 2005 se quitaron la vida 608 japoneses menores de 20 años, 71 de ellos por problemas en el colegio, aunque los expertos denuncian que dichas cifras están maquilladas para minimizar el problema.

En China, el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte no natural. La cifra de fallecidos por este motivo alcanza los 350.000 al año, lo que supone un 35% del millón de víctimas que se registra en todo el mundo. Los datos han sido desvelados por el Departamento de Control de Enfermedades del Ministerio de Sanidad del país y señalan que la mayoría de los suicidios los cometen jóvenes de entre 15 y 35 años. Aunque no existen estadísticas precisas, 287.000 chinos se suicidan cada año (10 veces más que en EEUU), una media de 23 por cada 100.000 habitantes, con un 19% de jóvenes. Sin embargo, aunque la proporción supera a la media mundial (que se sitúa en 15 suicidios por cada 100.000 habitantes), no está entre las más altas del mundo que, según datos no actualizados de la Organización Mundial de la Salud (OMS), está encabezada por Lituania (73,3 por cada 100.000 habitantes), Rusia (72,9) y Estonia (64,3).

Decía nuestro Jardiel Poncela que “suicidarse era subirse en marcha a un coche fúnebre”. Como no puede ser de otra manera, la realidad supera la ficción y a veces, se fusionan en un documental. En este caso, se llama: THE BRIDGE. Más de una veintena de personas se suicidaron en el año 2004 arrojándose desde el puente Golden Gate, en San Francisco. Poco podían imaginar que su vida no acabaría ahí: algunos de ellos son los involuntarios protagonistas de un documental que llegará en breve a las pantallas americanas y que ya ha generado encendidas reacciones ante la dureza de sus imágenes, tan reales como la vida – y la muerte – misma. Un total de seis muertes y un milagroso salvamento de última hora componen el balance de todo un año de grabación en el Golden Gate, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2004. Duras imágenes que el director, Eric Steel, intercala con entrevistas y testimonios de amigos y familiares de los fallecidos y testigos oculares de los suicidios.

Tras las primeras proyecciones, las reacciones no se hicieron esperar: enfermizo, mórbido e incluso “snuff” (dicho de aquellos filmes que reflejan muertes reales en pantalla) son los calificativos a los que con más frecuencia se ha visto obligado a responder el cineasta. Unas acusaciones ante las que Steel se ha defendido al afirmar que cada vez que él o algún miembro de su equipo veían a alguien encaramarse al puente llamaban a las autoridades, con lo que consiguieron salvar algunas vidas. Una visión que no comparten del todo las autoridades, que consideran que la atención mediática dispensada a la película ha incrementado los intentos de suicidio en la zona. Junto a sus detractores, tampoco faltan los críticos que han destacado la fuerza de las imágenes y los testimonios recogidos: “Las imágenes de esa pobre gente, haciendo lo impensable, harán más por transmitirnos lo profundamente triste, impactante y trágico de la situación, que todas las entrevistas del mundo…. En cualquier caso, el director tiene claro lo que pretende: “Entender mejor lo que llevó a esas personas a esa situación”.Para terminar, una frase de uno de los hombres más inteligentes de la historia (su cociente intelectual era superior a 200); Es Johann Wolfgang Goethe y tenía “citas” para casi todo. Dijo: “El suicidio debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras”.

Fuentes:
www.telecinco.es

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