Su santidad … ¡Santo Viaje!

“Como si estuvieses en tu casa”….Este dicho, al que tantas veces se recurre cuando contamos con algún invitado, se ha convertido en una difícil tarea a cumplir por las autoridades turcas en la visita del Papa Benedicto XVI a este país. Principalmente, porque en este caso, no todos han estado de acuerdo con la llegada de ese ‘invitado’. Y es que las quejas no han venido por parte de las autoridades, sino por parte de la población. El Gobierno ha tenido que emplear todos sus medios (miles de policías) para que la visita sea simplemente eso, una visita.

La pluralidad religiosa de este país choca muy a menudo, como se puede comprobar en este caso. Los contrarios, lo califican de acto político y los que se muestran partidario lo argumentan como una especial visita, un detalle al fin y al cabo puramente religioso, no político. Una cosa está clara, cada grupo ha utilizado esta visita para defender lo suyo y atacar lo contrario. ¿Ha sido utilizada políticamente esta visita? ¿ Se hubiese producido el mismo revuelo con la visita de un líder musulmán? ¿Por qué siempre se busca la doble intención de las actuaciones, aunque no la tengan?

Y si éramos pocos, Al Quaeda., para no variar, se apunta a esta disputa calificando los actos  como “una campaña cruzada contra el Islam”. El Vaticano pide calma. Y para completar, el Presidente de Turquía pone ‘tierra de por medio’ y se va de visitas oficiales a otros países a lo largo de toda la instancia de Benedicto XVI. Seguro que se ha pasado los días con los dedos cruzados pidiendo que no ocurriese nada. O no, total, él no estaba….

¿Le interesa a la población una visita que supone convivir varios días en estado de alerta y en un clima de inseguridad y revuelo? A todo esto uniremos el mal que arrastra la religión: nunca ha conseguido despegarse de aquellos que se excusan en ella para saldar rencillas políticas, rencillas que poco tiene que ver con la religión..¿ no tiene derecho los cristianos turcos a recibir la visita de su líder espiritual? ¿no tienen, además, derecho a que en todos los actos reine la tranquilidad?  El problema radica en que si la compañera de viaje de la religión es la intolerancia, no vamos nada bien…

LA HUELLA te muestra las claves políticas y religiosas  que han rodeado todo este viaje..¡ Santo viaje!


¿Visita “religiosa”?

La visita del Papa Benedicto XVI a Turquía tiene, como motivo primordial y según se ha proclamado desde el Vaticano, reforzar los lazos entre Católicos y Ortodoxos. Este objetivo se ha visto plasmado en la declaración que Benedicto XVI y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, han firmado. La cuestión es que en una visita que se ha proyectado como “religiosa” el Papa realice declaraciones de carácter político, relacionadas con la adhesión de Turquía a la Unión Europea. Además, en la misma declaración y de forma expresa se recogen varios puntos que atañen a este tema político… ¿Es en realidad una visita únicamente religiosa? Evidentemente, no. El máximo pontífice católico ha servido de mediador entre la Unión Europea y un país de mayoría musulmana (97 % de la población) que, según los miembros comunitarios, incumple el derecho a la libertad religiosa y no cuenta con las raíces culturales católicas con las que supuestamente sí que tienen el resto de países comunitarios.

Es relevante que en dicha declaración se recoja, en su cuarto punto, una “valoración positiva” ante el camino hacia la formación de la Unión Europea. Cuestión que se aborda antes incluso que la “Pobreza en el mundo”, recogida en quinto puesto. ¿A qué se está dando prioridad?

Y, sin embargo, en estos días de visita, Benedicto XVI no ha dudado en reincidir en sus manifestaciones públicas en que para que Turquía siga el buen camino hacia Europa, han de considerar raíces, tradiciones y valores cristianos” del Viejo Continente. Según sus últimas declaraciones: “En cada iniciativa de unificación, los minorías deben estar protegidas, con sus tradiciones culturales y sus especificidades religiosas. Y, a pesar de haber presentado su apoyo a la entrada de Turquía a la Unión Europea en su breve encuentro en el aeropuerto con el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, el Papa, en otro momento más avanzado de su visita, ha insistido en que hay que renovar la conciencia de Europa e sus raíces, sus tradiciones y sus valores cristianos, y a devolverles una nueva vitalidad”.

Y es que, a la vez que el Papa lleva a cabo esta campaña de acercamiento entre Cristianismo-Islam y Europa- Turquía, desde Bruselas se reactiva la aversión a que el país laico de mayoría musulmana entre a formar parte, debido a la crisis de Chipre, ya que Turquía no llega a aceptar ciertas cuestiones que se le exigen para aseverar la entrada en la Comunidad: respeto a los derechos humanos y que reabra sus puertos y aeropuertos a la parte griega de Chipre.

Pero Turquía es, histórica y actualmente, una región estratégica para Europa, “un puente natural entre continentes”, tal y como señalaba el mismo Papa. Es la puerta hacia Oriente. Demasiado importante como para no rebajarse un tanto y acceder a ciertas exigencias.

Fuentes:
www.elpais.es / www.larazon.es / www.elconfidencial.es
www.cincodias.com / www.revistaeclesia.com


Tras las declaraciones del pasado mes de septiembre en las que Benedicto XVI comentó que la yihad (guerra santa) del Islam está contra Dios y que defender la fe con la violencia es algo “irracional”, se han sucedido varios acontecimientos que el pontífice ha querido clausurar con una visita a Turquía.

Hasta allí ha ido invitado por el patriarca ecuménico Bartolomé I, pero lejos de parecer un viaje político, este es el tono que ha tomado el viaje.

Todo ello deriva de que Turquía fue uno de los países que más rechazo presentó ante las famosas declaraciones. A pesar de pedir disculpas e intentar llegar a la calma en varias ocasiones, los turcos se reunieron en la plaza principal de Caglayan de Estambul para mostrar su negativa ante tal visita.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si realmente es necesario todo el ambiente que se está creando en el país ante la visita del pontífice. Asustados por posibles ataques ante el Papa, se ha realizado un despliegue de medios de seguridad amplísimo con más de 16.000 policías. A parte de todo esto, el “Papamóvil” está perfectamente blindado y como forma de despiste, junto a él irán dos coches similares pero sin pasajeros. A su vez, parte de esos 16.000 policías controlarán la situación desde el aire.

¿Es normal esta reacción por la visita de Benedicto XVI a un país de otra religión? Como siempre, opiniones para todos los gustos.

Por un lado, tenemos quienes creen que todo esto es absurdo y que ese colectivo manifestante del pueblo turco está actuando de forma exagerada. Parece ser que es la primera vez que una visita de este tipo causa tanto revuelo y que los turcos pocas veces habían respondido así ante una visita de tal calibre. Los defensores del Papa alegan que va con intenciones de paz y de dialogar. Su fin no es político, sino dar un mensaje amistoso.

En la postura opuesta encontramos los que dicen que el viaje está de más y esta visita era innecesaria. La mayor resistencia vino de la mano de partido Felicidad Islámica, que convocó la reunión en Estambul contra el Papa. Se había anunciado un millón de personas, que finalmente quedaron en unas 35.ooo. Uno de los lemas que más se escucharon fue: “Este papa astuto e ignorante no debe venir”.

Continúan los detractores diciendo que no quieren que el papa visite la tierra de los musulmanes y mucho menos después de las palabras que dijo sobre Mahoma.

Como vemos, se ha abierto un gran debate en torno a este tema. Todo es muy delicado hay posturas de lo más variopintas, desde los que rechazan rotundamente la visita, los que ven las buenas intenciones del pontífice, hasta los que simplemente, no le dan importancia.


Declaración común del Papa Benedicto XVI y del Patriarca Ecuménico Bartolomé I

ESTAMBUL, jueves, 30 de noviembre de 2006:
– Publicamos el texto de la Declaración común firmada este jueves por el Papa Benedicto XVI y por el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, al final de la Divina Liturgia en la iglesia patriarcal de San Jorge en el Fanar (Estambul).

«Este es el día que ha hecho el Señor, hecho, exultemos y gocémonos en él»
(Salmo 117, 24)

La fraternal reunión que hemos tenido, el Papa de Roma Benedicto XVI y el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, es una obra de Dios y de algún modo un don que de Aquel procede. Agradecemos a Quien concede todos los dones, Quien nos haya permitido nuevamente expresar en plegaria y en cambio nuestra alegría de sentirnos hermanos y de renovar nuestro compromiso en la perspectiva de la plena comunión. Este compromiso proviene de la voluntad de nuestro Señor y de nuestra responsabilidad como pastores en la Iglesia de Cristo. Nuestra reunión quiere ser signo y apoyo para todos, a fin de que compartamos los mismos sentimientos y las mismas disposiciones de fraternidad, cooperación y comunión en el Amor y la Verdad. El Espíritu Santo ha de conducirnos a la preparación del gran día de la reconstitución de la unidad plena, cuándo y cómo quiera esto Dios. Entonces podremos alegrarnos y regocijarnos plenamente.

  • 1. Hemos recordado con gratitud las reuniones de nuestros respetables predecesores, bendecidos por Dios, los cuales mostraron al mundo la urgencia de la unión y marcaron el sendero a fin lleguemos a ella a través del diálogo, de la oración y de la vida eclesiástica cotidiana. El Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I peregrinos en Jerusalén, donde Jesucristo murió y resucitó para la salvación del mundo, se reunieron desde entonces nuevamente, aquí en el Fanar y en Roma. Nos legaron una declaración común, la cual conserva todo su valor, remarcando que el verdadero diálogo de amor debe apoyar e inspirar todas las relaciones entre las personas y entre estas Iglesias, «debe ser basado en la plena confianza hacia el único Señor Jesucristo en el mutuo respeto de las respectivas tradiciones» ( Tomo de Amor, 195). De ninguna manera hemos olvidado el intercambio de visitas entre su Santidad el Papa Juan Pablo II y su Santidad el Patriarca Demetrio I. Exactamente durante la visita del Papa Juan Pablo II, su primera visita ecuménica, fue anunciada la formación de la comisión mixta del diálogo teológico entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa. En aquella participaron nuestras Iglesias en pos del proclamado objetivo de la reconstitución de la plena comunión.

    Por lo que respecta a las relaciones entre las Iglesias de Roma y Constantinopla, no podemos olvidarnos la praxis oficial, a través de la cual fueron entregados al olvido los antiguos anatemas, los cuales influenciaban las relaciones de nuestras Iglesias a través de los siglos de manera negativa. No hemos aprovechado todavía de esta Praxis todas las consecuencias positivas, las cuales pueden resultar de ésta para nuestra dirección hacia la plena unidad, hacia la cual es llamada la comisión mixta, a fin ofrezca un importante aporte. Incitamos a nuestros fieles a que se comprometan en un rol activo en este proceso a través de la plegaria y de acciones importantes.
     

  • 2. Durante la reunión plenaria de la Comisión Mixta del diálogo teológico, la cual tuvo lugar en Belgrado recientemente, y la cual gozó de la generosa hospitalidad de la Iglesia Ortodoxa de Serbia, hemos expresado nuestra profunda alegría por la reanudación del diálogo teológico. Después de una interrupción de algunos años debida a diversas dificultades, la Comisión pudo trabajar nuevamente en espíritu de amistad y de cooperación. Examinando el tema «Sinodalidad y Autoridad en la Iglesia» en dimensión local, periférica y ecuménica, asumió una fase de estudio de las consecuencias eclesiológicas y canónicas de la naturaleza mistérica de la Iglesia. Esta fase ha de permitir sean estudiadas algunas de las cuestiones básicas que todavía son materia de duda. Estamos decididos a apoyar permanente y continuamente, como en el pasado, el trabajo encomendado a esta Comisión y a acompañar a sus miembros con nuestras oraciones.
     
  • 3. Como pastores, hemos pensado en primer lugar en la misión de la proclamación del Evangelio en el mundo moderno. Esta misión, «Id pues y haced discípulos a todas las gentes» (Mat. 28, 19), es más que nunca actual y necesaria, aún en las naciones tradicionalmente cristianas. Tampoco podemos ignorar la exaltación de la secularización, de la relatividad y del nihilismo, sobre todo en el mundo occidental. Todo esto exige una renovada y potente proyección del Evangelio, adecuada a las tendencias culturales modernas. Nuestras tradiciones constituyen para nosotros una herencia, la cual debemos compartir, promover y mantener actual constantemente. Por ello debemos fortalecer la cooperación y nuestro común testimonio hacia todas las naciones.
     
  • 4. Hemos considerado positivamente la dirección de la formación de la Unión Europea. Los precursores de esta gran iniciativa no han de omitir tener en cuenta todos los puntos de vista, los cuales se refieren a la persona humana y a sus inalienables derechos, especialmente la libertad religiosa, la cual es prueba y garantía del respeto de toda otra libertad. En cada iniciativa de unión es necesario que se protejan las minorías con sus propias tradiciones culturales y sus particularidades religiosas. En Europa, manteniéndose siempre abiertos hacia las otras religiones y hacia sus aportes a la cultura, deben unir sus esfuerzos para proteger las raíces cristianas, sus tradiciones y sus valores, a fin de que aseguremos el respeto de la historia y contribuyamos también a la cultura de la futura Europa, para la calidad de las relaciones humanas en todos los niveles. En este marco, ¿ cómo podemos no referirnos a los muy antiguos testimonios y a la brillante heredad cristiana del lugar en el cual nos encontramos, comenzando por las palabras del libro de los hechos de los apóstoles, a través de la persona de San Pablo, apóstol de las naciones? En este lugar se encontraron el mensaje del Evangelio y la antigua tradición cultural. Este vínculo, el cual tanto ha contribuido en nuestra común herencia cristiana, se conserva actual y ha de otorgar en el futuro otros frutos para la promoción del Evangelio y para nuestra unión.
     
  • 5. Nuestras miradas se tornan hacia los lugares del mundo de hoy, en los cuales viven cristianos, y hacia las dificultades que ellos enfrentan, concretamente el hambre, las guerras, y el terrorismo, pero también hacia las diversas formas de aprovechamiento de los pobres, de los inmigrantes, de las mujeres y los niños. Católicos y ortodoxos son llamados a asumir acciones concretas conjuntamente a favor del respeto por los derechos humanos de todo hombre creado a la imagen y semejanza de Dios, y de su desarrollo económico, social y político. Nuestras tradiciones teológicas y morales pueden ofrecer una base sólida de común enseñanza y acción. Deseamos antes que nada proclamar que el crimen de inocentes en el nombre de Dios es una ofensa contra Aquel y contra la dignidad humana. Debemos comprometernos todos para una renovada diaconía del hombre y para proteger la vida humana, toda vida humana.

    Tenemos profundamente en nuestro corazón la paz en Oriente Medio, donde nuestro Señor vivió, sufrió, murió y resucitó, y donde viven desde muchos siglos muchos hermanos cristianos. Deseamos fervientemente la reconstitución de la paz en esta tierra, la amplificación de la admirable coexistencia entre sus diversas poblaciones, entre las Iglesias, y entre las diferentes religiones que allá se encuentran. Por lo que apoyamos el desarrollo de relaciones más cercanas entre los cristianos y de un diálogo interreligioso auténtico y oficial, sobre la perspectiva de una lucha contra todo tipo de violencia y distinciones.
     

  • 6. Hoy, ante los grandes peligros para el Medio Ambiente, queremos también expresar nuestra preocupación por las consecuencias negativas para la humanidad y para toda la creación que pueden producirse por un determinado desarrollo tecnológico y económico sin límites. Como líderes eclesiásticos, consideramos nuestra obligación apoyar y animar todos los esfuerzos que se han realizado y se realizan para la protección de la creación de Dios y para la entrega a las nuevas generaciones de un mundo en el cual puedan vivir.
     
  • 7. Finalmente, nuestro pensamiento se dirige a todos vosotros, fieles de ambas Iglesias presentes en todo el mundo, obispos, presbíteros, diáconos, monjes y monjas, hombres laicos y mujeres, avocados a cualquier servicio eclesiástico y hacia todos los bautizados. Saludamos en Cristo a todos los demás cristianos, asegurándoles nuestra oración y nuestra buena disposición para el diálogo y la cooperación. Saludamos a todos vosotros a través de las palabras del Apóstol de las naciones: «La Gracia a vosotros y la paz de Dios, Padre nuestro, y de nuestro Señor Jesucristo.» (II Cor. 1,2)

El Fanar, 30 Noviembre 2006

BENEDICTO XVI y BARTOLOMÉ I
[Traducción distribuida por el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla]


Equipo de La Polémica:
Alberto Cornejo Hernández
María del Mar Gutiérrez Ruíz
Daniel Hernández Baldó
Silvia Loro Martín-Gil

Dejar respuesta