Su libertad termina donde empieza la del vecino

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Algo bueno de vivir en democracia es que existen muchas libertades. En España se ha luchado durante muchos años, siglos incluso, para poder disfrutar de este sistema. Seguramente no sea el mejor, pero al menos no es el peor. Nos ha costado mucho esfuerzo y hemos obtenido nuestra recompensa. Esencial el poder expresarse libremente, a pesar de que te puedan mirar mal porque no seas políticamente correcto en tus opiniones, nadie puede evitar que las tengas y las digas si te apetece. Al tener este derecho inalienable nos han dado la facultad de poder quejarnos sobre lo que está mal, lo que nos parece que está mal y lo que nos hace mal. Todo ello va muy entrelazado con el derecho a la huelga. Yo, como trabajadora, tengo la opción de indicar mi malestar ante las circunstancias realizando un parón en mi actividad profesional. Es algo extraordinario.

Lo malo es cuando la gente no diferencia entre libertad y libertinaje, cuando no consideran que todo acto tenga consecuencias y que si hay que respetar sus derechos y libertades, ellos han de hacer lo mismo con las del vecino. Tu situación laboral puede ser estupenda, buena, mala o penosa. Sea como sea, tienes el deber y la obligación de exigir que vaya a mejor, nunca a peor. Pero tienes que ser consciente de cómo lo exiges, de cuándo lo exiges, de qué consecuencias tendrá para ti y para los demás y sobre todo a quién vas a afectar. Porque si no lo haces, si pasas de largo, terminas calentando el ánimo del personal. Su libertad y sus derechos siempre tendrán un límite necesario: los de los demás.

Por ello no es admisible el tipo de huelga que se está generalizando en este país, la huelga brutal y totalmente desconsiderada. Hace unos meses los trabajadores de Metro de Madrid paralizaron la capital, no respetaron una exigencia de toda huelga: la realización de servicios mínimos. Ésta es mayor cuando el sector que se declara en huelga está dedicado al servicio. Fue una mañana espantosa para los madrileños, muchos no llegaron a sus trabajos, estudios, deberes y responsabilidad a tiempo. Reclamaban una mejora en sus trabajos, a pesar de ser un sector bien pagado incluso en momento de crisis. Se les echó en cara la falta de consideración con los usuarios del transporte público y también la falta de consideración con los parados. Puede ser que lo segundo no lo hiciera todo el mundo, yo, particularmente, sí. No entiendo que si tienes un buen sueldo, no me refiero a mil euros sino a una cantidad bastante más alta, unos beneficios por trabajar donde trabajas y un puesto fijo; realices una huelga de este calibre, perjudicando a tanta gente, porque no te van a subir el salario. No lo entiendo. No me entra en la cabeza que no veas la realidad que hay a tu alrededor. Gente que no tiene un duro, familias enteras en paro, personas que comen gracias a la beneficencia y que las están pasando putas para poder mantener su hogar.

Poco después los controladores aéreos, en pleno mes turístico, hacen una huelga encubierta. Ya ni siquiera con valor para informar del parón, simplemente se dieron todos de baja. No conozco bien las exigencias de esa profesión, imagino que tendrá muchas y que no siempre se tratará adecuadamente al trabajador. Habrá controladores responsables e irresponsables ya que en todos partes cuecen habas. Y no está mal que pidan mejoras laborales, dado que es un puesto de responsabilidad. Seguramente sin ellos los aviones serían como los coches de choque. Sin embargo todo esto no les da potestad para hacer las cosas como les venga en gana. Provocaron que mucha gente perdiera dinero al no poder volar, claro, si el controlador se declara en huelga la compañía no tiene porque responsabilizarse, dado que no es un problema suyo sino del aeropuerto, del sistema y del gobierno. Mucha gente no pudo acudir a sus citas laborales o personales, creando no solo un daño económico sino también personal. Gente que perdió horas e incluso días tirados en las terminales esperando a que alguien les diera una solución o al menos una explicación. Hicieron que la gente que trabaja en los aeropuertos, en otras secciones, tuvieran que soportar y calmar el temporal de todos los perjudicados, creándoles una sobrecarga de trabajo y un estrés completamente innecesario. Incluyendo, quizás, horas extras en sus puestos que seguramente nadie les pagó o siquiera les agradeció. Después de muchos dimes y diretes, el gobierno y el guaperas sindicalista que les representa llegaron a un acuerdo y todo volvió a la normalidad. Aunque nadie indemnizó a las personas afectadas por esta mala praxis.

Todos parecían contentos y felices, pero hace unas semanas el ejecutivo anuncia que va a privatizar parte de AENA. Como se pueden imaginar la noticia no ha gustado nada entre dicho colectivo. Bueno, pues por segunda vez, en menos de seis meses, estos señores y señoras con unos salarios generosos deciden jugar sucio. Haciéndolo muy mal, penosamente. En vez de mandar una nota de prensa expresando su malestar y anunciando una huelga controlada, llega el día 3 de Diciembre, viernes y salida de puente y a las cinco de la tarde se van de su lugar de trabajo alegando malestar físico. Otra baja más. Ni decir tiene que esto solo lo pueden hacer algunos trabajadores, a mí, por poner un ejemplo, a los tres días de baja empiezan a descontarme el coste de la seguridad social del sueldo. Si las reglas de tu trabajo son estas, comienzas a plantearte mucho si te das o no de baja. Y vas a trabajar griposo, con fiebre, con la tripa hecha un higo, afónica y como haga falta. No les digo nada si yo un día estoy en mi puesto y decido marcharme. Eso es sinónimo de despido inmediato. Pues en este caso no es sinónimo de absolutamente nada. Bueno, no, miento, de algo sí lo es. Significa tener el espacio aéreo español cerrado durante dos días, gente que ha perdido dinero y tiempo, personas que no van a llegar a sus puestos de trabajo o a sus citas personales (véase bodas, bautizos, comuniones, etc.). Personas enfadadas y muy molestas tiradas en los aeropuertos sin donde dormir ni a quién reclamar. Compañías aéreas lavándose las manos porque no es su problema y no les falta razón. Trabajadores del aeropuerto haciendo horas extras, soportando gritos, enfados, cabreos y sin ningún tipo de información que facilitar. Aviones dando vueltas por Madrid porque no pueden aterrizar, personas sentadas ya en el avión a las que les informan de que su vuelo no va a salir y que se tienen que bajar. Un gabinete de crisis del gobierno, periodistas trabajando día y noche para dar la última hora e intentar explicar lo inexplicable. El Boletín Oficial del Estado (BOE) toda la noche en vela esperando noticias del ejecutivo. Hoteles y destinos turísticos perdiendo mucho dinero. Otros aeropuertos extranjero afectados por este parón, gente de España que no puede volver a sus casas porque unos individuos, por llamarles algo, no han pensado nada más que su ombligo. Y mientras tanto, los enfermitos, reunidos en un hotel comentando la jugada, llegando a decir que temen por su futuro. Como diría cualquier madre a su hijo antes de castigarle: “eso, haberlo pensado antes”.

Al mismo tiempo el gobierno se reúne de emergencia y anuncian que si a las 21:30 no han vuelto a sus puestos el ejército del aire toma el control. Como ya sabrán a las 21:30 los controladores reunidos en dicho hotel no se habían curado de sus males y no acudieron a la cita. El gobierno, generoso donde los haya, dice entonces que esperan a las 02:00 de la madrugada para que vuelvan a sus puestos o el ejército hará lo propio. Y, repito, como sabrán a las 02:00 de la madrugada ni Peter se incorporó a su trabajo. Bien, pues a las 12 de la mañana del día 4 de Diciembre, sábado, sale Rubalcaba a decir que se declara el estado de alarma y que en una hora se pública la orden en el BOE y el ejército tomará cartas en el asunto. ¡Por fin! Solo les ha costado toda una tarde y una larga noche para poner solución al problema. Y dirán que soy dictatorial y un poco franquista, pero yo habría terminado el problema unas cuantas horas antes. Primero poniendo al ejército del aire al mando, empezar a aterrizar y despegar aviones para intentar retomar la situación normal lo antes posible. Segundo ordenar el despido inmediato de todos los controladores que han realizado este pulso indiscriminado, no solo al Estado, sino a los ciudadanos. Sería una solución eventual, claro está, pero seguramente más eficiente que la que ha existido.

No es ya lo que han hecho sino como lo han hecho. En esta vida no solo hay que ser bueno, sino que también hay que parecerlo, por tanto no solo importa el qué sino también el cómo. No han tenido a nadie en cuenta, no han respetado las libertades ajenas, han caído en el mal uso de su propia libertad, es decir, en el libertinaje. Personalmente no le deseo mal a nadie, ni siquiera a quien me pueda hacer daño, eso sí, espero justicia. Y si han cometido un perjuicio general lo justo es que paguen por ello, lo deseable es que el castigo no sea nimio. La huelga es un derecho y el deber es realizarla con corrección, valentía y causando el menor mal posible al conjunto social. Lo que estos señores han realizado es el peor ejemplo de reivindicación obrera. Aquello que no debemos imitar.

Fuente de las imágenes:
www.elpais.com
www.terra.cl

2 Comentarios

  1. Comprendo a los damnificados por el plante de los controladores aéreos. En su acción desesperada (o deliberada) han habido “daños colaterales”, pero parece que nadie ha resultado herido.
    Está claro que no tenían derecho (aunque tendrán que estudiar cada caso) a hacer lo que hicieron, pero puede que simplemente picasen un anzuleo y se amotinaron sin meditarlo.
    ¿Hay controladores de las carreteras? Todos los fines de semana mueren muchas personas por accidentes de tráfico, y la cosa no mejora.
    Es alucinante ver cómo se indigna la gente cuando le tocan el bolsillo o las vacaciones, pero ¿les estaba pasando lo mismo a los controladores?
    La diferencia es que, según los políticos son unos privilegiados pero, los políticos no tienen privilegios.
    Estas acciones llamadas “huelgas salvajes” son reacciones de grupos profesionales que se unen para defender sus intereses. Es fruto de la fragmentación o estratificación de la clase obrera, que incluye desde obreros de la construcción hasta obreros de los aeropuertos (los que trabajan por cuenta ajena, con baja o alta cualificación). Ha sucedido y volverán a suceder. Responsable: la sociedad en su conjunto. Gobernantes, sindicatos, gobernados, empleados,… Cada persona tiene un % de responsabilidad en el rumbo de su país. Es muy fácil lapidar, linchar o crucificar a los herejes. Lo difícil es tratar de comprender por qué pasa lo que pasa en general y no sólo fijarse en “lo que me pasa”
    Nos guste o no nos guste, habrá más riadas e inhundaciones, porque hay minorías poderosas privilegiadas, y mayorías domesticadas y aborregadas.

  2. Por desgracia los militares por mucho que digan no podrian hacerse cargo del espacio aereo español. No estan capacitados.
    Lo unico que espero que salga de este Estado de Alarma decretado de manera ilegal es que los huelguistas profesionales se lo piensen dos veces antes de saltarse a la torera las leyes.
    Efectivamente la huelga es un derecho…que tiene deberes.

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