Stop: Despilfarro masivo

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Un tercio de los alimentos que se producen para el consumo humano acaban en la basura. Más de 1300 millones de toneladas de comida se desperdician al año en todo el mundo, este excedente sería suficiente para alimentar al 12% de la población mundial que pasa hambre.

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Fuente: El referente

Se acerca la Navidad, época de regalos y conciliación familiar. Propósitos de Año Nuevo que cargan nuestras cabezas del afán de ser mejores mientras brindamos con alegría y el estómago a reventar. Y es que Navidad es sinónimo de opulentos manjares que hacen que por un par de semanas olvidemos los apretones de la crisis. Cordero, pavo y unos cuantos turrones que acabarán en bolsas grises para atajar estos excesos lo antes posible. Es precisamente este acto el que en una colectividad aparentemente concienciada social y ambientalmente, llama tanto la atención. Escalofriante es el dato en nuestro país.De media cada español tira 60 kilos de comida en buen estado al año, cifra que alcanza dimensiones estratosféricas cuando por estas fechas, elevamos la producción de basura per cápita un 75%.

Precisamente en los hogares es donde más alimentos se despilfarran, con un 42% del total, seguido por los desechados en la fase de producción (39%).  Resulta paradójica la notable diferencia sobre la comida tirada en restaurantes y supermercados (14 y 5% respectivamente). Las principales causas del derroche doméstico vienen de la falta de concienciación de las consecuencias negativas del desaprovechamiento de alimentos, de la mala planificación en la compra y manipulación de estos y en la confusión que existe con el etiquetado.

Al hilo de esto es necesario identificar la diferencia entre “fecha de caducidad”, cuando el alimento puede convertirse en un riesgo para nuestra salud y el famoso “consumir preferentemente antes de”, lo que indica que el alimento puede haber perdido ciertas propiedades como vitaminas o textura pero que es perfectamente apto para el consumo. El 18% de los consumidores no diferencian entre estas dos señas. Cantidad de recursos se desaprovechan también en el proceso de producción y distribución por cuestiones estéticas: hortalizas y frutas golpeadas, empaquetados defectuosos y un largo etcétera engrosan la lista de criterios para la retirada de estos alimentos del mercado. En el caso de la hostelería (que solo en España malgasta 63000 toneladas de comida) las causas de esto suelen ser las abundantes raciones o las extensas cartas que hacen que gran parte de la materia prima no se utilice.

Dejando a un lado los convencionalismos sociales, los americanos, desarrollan desde hace algún tiempo una medida de lo más ejemplificante. La “Doggy Bag”, o lo que es lo mismo, llevarse las sobras del restaurante a casa.  En España el equivalente a la “Doggy Bag” viene promovido por San Miguel 0,0. Con sus cajas de cartón diseñadas para la campaña “No lo tiro” ya en muchos restaurantes de Madrid y Barcelona es posible pedir al camarero que nos empaquete el sobrante de nuestra ración para llevárnoslo a casa. Además, existen otras medidas para detener el despilfarro, bien conocidos son los Bancos de Alimentos que contribuyen activamente a la redistribución de estos recursos.

En España aparte existen movimientos solidarios para la concienciación sobre este tema: la plataforma Comida Basura lleva a cabo proyectos como la recaudación de alimentos desechados, talleres de cocina con sobras o banquetes solidarios. Otro ejemplo de este modelo de activismo lo encontramos en la  cena “Freegan” celebrada en el Invernadero de Lavapiés la pasada primavera, donde los asistentes pudieron degustar un lujoso menú elaborado con comida desechada. Estos proyectos han sido antecedente de otros con el mismo fin como por ejemplo “Foodsharing”.

Asimismo, sin ir muy lejos en el calendario, el pasado sábado 14 de Diciembre tuvo lugar en Barcelona el tercer “Disco Sopa” de nuestro país. Este evento tiene su origen en Alemania y se ha popularizado en toda Europa por mezclar música, comida, buen ambiente y la lucha contra el despilfarro. Los comensales solo tienen que estar dispuestos a pasar un buen rato y a participar en la elaboración del menú. En cuanto a la legislación, el Ministerio de Agricultura lanzó el pasado mes de agosto la campaña reguladora “Más comida menos despilfarro” para la “reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario y la valorización de los alimentos desechados”. Parece una buena iniciativa.

En definitiva, los datos se presentan más que esclarecedores: España es el sexto país que más desperdicia de Europa. Éticamente y con la coyuntura económica que nos azota, esta bruma de datos es inadmisible. Afortunadamente en estas líneas resultaba imposible citar, por su cantidad, los proyectos y asociaciones que mueven los hilos para que esta situación no se enquiste. Pero este trabajo comienza en los hogares, y qué mejores fechas que estas para sumarnos al cambio.

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