Sting versus Triple H: ¿le importó a alguien?

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En Wrestlemania 31 llego el momento en el que Sting tendría su primer combate en la WWE. En el 2001 esa noticia hubiese hecho las delicias de los aficionados a este deporte. En el 2015, a muy pocos les interesaba que Sting luchase en la WWE. Una storyline decepcionante y un bookeo penoso hicieron el resto. Sin lugar a dudas, nadie recordará el combate de Sting en Wrestlemania. Y quien lo haga, procurará que la ballena lo sustituya en sus pesadillas.

El domingo 29 de marzo se celebró el que a día de hoy es considerado el mayor evento de Wrestling del mundo: Wrestlemania. Organizado por la ya abordada World Wrestling Entertainment (WWE), la edición número 31 de Wrestlemania tenía varios combates destacados, entre ellos el Triple H contra Sting. Era la primera (y por ahora única ocasión) en el que esta leyenda de los cuadriláteros iba a combatir en la WWE. Su rival no era un cualquiera, sino uno de los wrestlers más relevantes durante la década de 2000, el veterano Triple H. Finalmente, Triple H se alzó con la victoria, aunque probablemente a muy pocos de los espectadores del evento les importó el resultado. Después de todo, los creativos de la WWE vendieron una rivalidad que casi nadie recordaba, y aquellos que sí la recordaban, no le daban el menor crédito.
Paul Michael Levesque (35), conocido como HHH, es un luchador profesional de la WWE./ Megan Elice Meadows (Flickr)

Para comprender por qué la rivalidad no tenía el menor de los sentidos, es necesario volver unos 20 años atrás en el tiempo. En la segunda mitad de 1990 el mundo del wrestling estadounidense contaba con dos compañías principales. Por un lado, la World Wrestling Federation (WWF), que es la actual WWE. Por otro lado, la World Championship Wrestling (WCW) que desapareció en marzo del 2001, siendo comprada precisamente por la entonces WWF. Puede que esto resulte un poco lioso si uno no sabe mucho sobre la historia del wrestling estadounidense durante la década de 1990. Para facilitar las cosas, decir que ambas compañías competían por la hegemonía del wrestling estadounidense, y también mundial. Esta lucha se transformó en las  Monday Night Wars (1995-2001)

¿Qué fueron las Monday Night Wars? Ambas compañías tenían un programa semanas de dos horas. La WWF tenía Raw, mientras que la WCW tenía Nitro. Ambos programas eran emitidos los lunes, en la misma franja horaria. El objetivo de ambas compañías era derrotar a la otra en la guerra de ratings. Y aunque la WCW llevó la delantera desde 1996 hasta mediados de 1998, a partir de ese momento sería la WWF quién se llevaría casi todos los resultados positivos hasta la desaparición de la WCW en marzo de 2001.

En conclusión, la WWF venció la guerra de la forma más absoluta y capitalista posible: forzando la desaparición de un competidor y comprándolo por precio de saldo. Posteriormente a la compra, se creó una storyline (en el mundo del wrestling el término hace referencia a una historia, a un rivalidad) en donde la WCW invadía la WWF, dándose así comienzo a The Invasion, un feudo que ocupó la mayor parte del 2001 y en el que finalmente la WWF vencía a la WCW, forzando a la última a desaparecer definitivamente. Con aquella victoria, quedaba claro que aquella cuestión de la WWF versus la WCW se acababa para siempre. Cierto que en los años inmediatamente posteriores a la rivalidad se hacían algunas referencias esporádicas a la WCW. Pero esos momentos fueron cada vez menos, hasta que un día nadie se acordaba ya de la WCW. La WCW estaba muerta definitivamente y nadie se acordaría de ella hasta 2014.

Sin embargo, antes de ver por qué la WCW fue traída de vuelta 13 años después de su desaparición es necesario comprender dos cuestiones. La primera hace referencia al feudo de la invasión. Es cierto que se trataba de una competición directa entre la WWF contra la WCW. No obstante, la WCW apenas contaba con luchadores que hubiesen sido relevantes durante los tiempos en los que la WCW era una empresa, y no un simpe anexo de la WWF. En el mundo del wrestling estos luchadores son conocidos como main eventers y suelen ser por ellos por los cuales los aficionados pagan sus entradas, compran los productos de la empresa y se sintonizan semanalmente el programa de la compañía. Así, cuando los luchadores de la WCW invadieron la WWF, solo Booker T y Diamond Dallas Page eran main eventers. El resto de la plantilla que participó en la invasión ocupaban posiciones más bajas. Así desde el principio, el feudo estuvo destinado a fracasar por la falta de talento.

La segunda cuestión está intimamente ligada con la primera. Sting era uno de los numerosos main eventers que no se unieron a la WWF durante el feudo de la invasión. Una vez acabado éste, muchos luchadores relevantes de la WCW volvieron o debutaron en la WWE (el nombre también fue modificado poco después del fin del feudo). Hulk Hogan, Kevin Nash, Scott Steiner, Bill Goldberg o Ric Flair lucharon para las filas de la WWE tras el fin de la rivalidad. Sin embargo, Sting decidió no unirse a la WWE y decidió luchar en otras compañías, principalmente la TNA, que nació en el 2002 con el objetivo de llenar el vacío dejado por la desaparición de la WCW y el aburguesamiento de la WWE.

El caso es que Sting no se unió a la WWE en los momentos posteriores a la desaparición de la WCW, sino que decidió luchar en otras compañías y continuar su carrera siendo el wrestler más importante que nunca había pisado un cuadrilatero de la mayor y más prestigiosa compañía del wrestling del mundo (WWE). No obstante, eso cambió cuando a finales de 2014, Sting hizo su debut en Survivor Series 2014, aplicándole a Triple H su Scorpion Death Drop (el movimiento se llama Reverse DDT). A partir de ese momento quedaba claro que sería Triple H el rival de Sting en Wrestlamania, y no Undertaker, en el dream match que ha muchos aficionados les habría encantado presenciar.

A partir de Survivor Series 2014 se comienza a construir la rivalidad entre Triple H y Sting. Y es en esa fase en donde todo el feudo entre ambos luchadores pierde interés. El wrestling, o mejor dicho, el wrestling que se trata en este artículo, no consiste únicamente en dos o más wrestlers (también se incluyen mujeres bajo ese sustantivo) ejecutando sus movimientos de la mejor manera posible. El wrestling es en esencia la venta de un producto, la venta de una historia. Si detrás de un combate, hay una buena historia, hay una buena rivalidad construída, el combate tendrá más interés. En caso contrario, el combate, por muy bueno que sea, se perderá en el olvido de las aficionados rápidamente. Lógicamente que una rivalidad sea exitosa no depende únicamente de la historia en sí, sino de otros factores como el tiempo para desarrollarla, los medios disponibles o los propios wrestlers. Sin embargo, en este caso, el problema fue cómo se vendió la historia.

Tanto HHH como Sting son dos excelentes wrestlers, tanto a la hora de luchar, como a la hora de construir rivalidades. Sin embargo, el material para construir la rivalidad estaba caduco. Supuestamente, Sting llegaba a la WWE para, en cierto sentido, vengar a la WCW. Y para ello se enfrentaba contra la persona más importante de la compañía en la actualidad, Triple H. El contexto de la historia no tenía ningún sentido, al igual que tampoco tenía aliciente para los espectadores, ya que ni Sting llevaba 14 años preparando su plan de venganza, ni los espectadores daban un ardite por una compañía que era ya más que un lejano recuerdo de la que quizás fue la época más dorada en el mundo del wrestling estadounidense.

El despropósito final llego en el combate de ambos luchadores en Wrestlemania 31. Y si fue un despropósito, no se debió tampoco a los luchadores, sino al bookeo. Es decir, a cómo se planeo la evolución del combate. En un momento dado, los miembros de la DX (grupo al que HHH perteneció y que fueron muy famosos a fines del 90, comienzos del 2000) interviene a favor de HHH. Rápidamente, los miembros de la New World Order (nWo, el grupo más famoso de la WCW) salen para responder a la DX. Si uno sabe mínimamente el recorrido de la WCW, de Sting o de alguno de los miembros de la nWo, comprenderá que la intervención de la nWo en favor de Sting es  un contrasentido tanto en cuanto la rivalidad más famosa y que llevo a la WCW a ser la compañía de wrestling más importante del mundo durante algunos años fue precisamente el enfrentamiento entre la nWo y Sting, el cual acabó en Starrcade 1997 con la polémica victoria de Sting y con el comienzo del fin de la WCW.

No se sabe si Sting volverá a luchar en la WWE. Lo que si está claro es que los creativos de la WWE no supieron manejar correctamente lo que tenían en sus manos. En lugar de plantear una rivalidad entre dos leyendas del wrestling, decidieron usar una rivalidad que no existe desde hace más de diez años y de la que nadie se acuerda, o mejo dicho, sobre la que (casi) nadie estaba interesado. Y es que, a pesar de que JBL, comentador del evento, anunciase que con la victoria de HHH la guerra entre la WWE y la WCW estaba definitivamente muerta, esta ya se había acabado hace mucho tiempo. Más exactamente, finalizo el 26 de marzo de 2001, cuando el último programa de Nitro fue retransmitido.

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