Standars & Poor’s y la sostenibilidad del euro

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La agencia de calificación Standars & Poor’s ha castigado a la eurozona con rebajas generalizadas de la nota de solvencia. Francia y Austria pierden la triple A, Italia y Portugal descienden al escalón del bono basura y España baja dos peldaños. En total, la rebaja ha afectado a nueve países.

Standars & Poor’s ha cumplido con su amenaza de rebajar la nota de solvencia de la zona euro. En plena crisis de la deuda, ha decidido dar un nuevo hachazo a los países del euro: la calificación de la deuda española pasa de AA- a A; la deuda de Italia y Portugal pasa a ser considerada bono basura; Chipre, Eslovaquia y Eslovenia también descienden un escalón… Sin embargo, el batacazo más fuerte ha sido para Francia y Austria, que pierden su triple A y se distancian de  los países con máxima calificación -Alemana, Holanda, Finlandia y Luxemburgo-.

La última rebaja del ‘rating’ pone de nuevo en cuestión el futuro de la unión monetaria, que no logra salir del declive económico a pesar de los esfuerzos de todos sus integrantes, una serie de acciones que bien podría traducirse como “recortes sociales”. La austeridad impuesta por Alemania -y aceptada por el conglomerado de la zona euro- no parece salvaguardar a Europa de nuevas caídas financieras.

S&P, junto con Moody’s & Fitch, no se pone de acuerdo acerca de las medidas necesarias para atajar la crisis y suministrar confianza a los mercados. Si países como Francia, Grecia o España deciden realizar recortes para combatir la crisis, las agencias de calificación reducirán sus notas ante el peligro de un frenazo en el crecimiento. Por el contrario, si un país decide no realizar recortes para evitar el aumento del desempleo, su nota también sufrirá una rebaja por “no aplicar planes creíbles” para disminuir el déficit. 

La austeridad fiscal, la crisis de liquidez y las reformas estructurales mantienen distraídos a los europeos, mientras la dinámica de la deuda se vuelve incontrolable y el problema de solvencia aumenta. Se estima que en 2013 la deuda de Grecia rondará el 200 por ciento de su PIB, y la deuda de Portugal, Irlanda e Italia se situará por encima del 120 por ciento. Estas cifras no dejan lugar al azar: es necesario encontrar las medidas necesarias que logren desendeudar a estos países.

Asimismo, hay que preguntarse hasta qué punto las agencias de calificación pueden perjudicar la situación económica de un país. ¿Qué tipo de credibilidad tienen estas agencias privadas cuyos sonados errores se han hecho públicos? Conviene recordar, además, que dichas agencias no avistaron la caída de la entidad financiera Lehman Brothers en 2008, como tampoco alertaron sobre el peligro de las hipotecas ‘subprime’. Sin embargo, poseen la suficiente influencia como para llevar a un país a la hecatombe económica y hacer peligrar la estabilidad de una moneda como el euro.

 Fotografía: brokenarts

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