Spring! Coloreando la ciudad

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El resultado bien podría asemejarse a la mítica película coloreada Ben-Hur (1925). El paso del blanco y negro de esta ciudad, que siempre le ha dado un aspecto de fría y porque no decirlo también, de tétrica, da paso a un color un tanto artificial. El primer día que vi como me podía ver reflejada en un escaparate de Regent Street con mis gafas de sol y teniendo una mano libre tras haber dejado el paraguas en casa me di cuenta que la primavera estaba aquí. Un sentimiento de que algo iba a cambiar me invadió de repente tan de improviso como las gabardinas impermeables habían sido aparcadas en las cómodas tapizadas con estampado primaveral.
Aunque en un principio parece que la ciudad de Londres ha sido pintada a mano fotograma a fotograma hoy puedo decir que somos testigos del mismísimo tecnicolor. Pero no soy yo la única sorprendida, los hombres del tiempo han dejado, durante unos días,
de señalar nubes grises sobre la nada para imaginar que detrás de ellos es proyectada la imagen de un sol redondo y amarillo poco usual aquí.

Parques, oasis de color
Si por algo se caracteriza Londres es por la cantidad de parques que hacen de pulmones clorofílicos para la ciudad. Paseando por las, esta vez sí, soleadas calles de la capital inglesa vi que era la ocasión perfecta para visitar alguno de esos enormes parques. Hyde Park es una buena apuesta, pero sinceramente yo prefiero Holland Park, una gran parcela con diversos tipos de jardines que rozan la perfección.

Otra buena opción es visitar Wisley, en el distrito de Surrey, al sureste de Londres, conocidos también como los jardines de la reina, cuenta con una casa de cristal donde tuve la oportunidad de ver un desfile de más cientos de mariposas, que habían venido desde distintos puntos del planeta para sobrevolar el acristalado invernadero por unos días y para hacerme testigo de uno de los mejores espectáculos naturales que he visto.

Un rayo de sol
Con uno es suficiente, sólo uno. Los ingleses, o también llamados
guiris para una mejor contextualización en este momento, son ese tipo de personajes que cuando aparcan el paraguas creen que es momento para calzarse unas sandalias, para ellos, es simplemente, una prueba de relevos, una cosa lleva a otra. Claro que eso no significa que las temperaturas hayan ido en aumento en la isla, por lo tanto esas sandalias se verán combinadas con un par de calcetines, no importa el color o el material con el que fueron fabricados así como tampoco les importa que este hecho sea la prueba más verídica de que nos encontramos ante uno de ellos estén donde estén.

Pero dejando aparte las parodias sobre el superficial tema del estilo inglés y esperanzada de encontrar una explicación que me haga comprender cómo pueden soportar estas temperaturas con una simple T-shirt y un fular, he de reconocer que en estos días dan vida a los parques que han estado durante todo el invierno cubiertos de nieve, hielo o agua. Hyde Park, al más puro estilo neoyorquino, a mediodía es todo un hormiguero de ejecutivos que toman su lunch mientras leen The Times o escuchan música en su iPod, a las cuatro de la tarde decenas de niños corren con cometas o recolectan pequeñas flores silvestres y a las siete las hamacas a rayas verdes y blancas que forman ya parte del paisaje del parque son retiradas a la espera de que el sol proporcione la luz y el color de la primavera al día siguiente.

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