‘Special Deluxe’, la vida al volante de Neil Young

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SPECIALDELUXESpecial Deluxe: mi vida al volante, editado por Malpaso, son las memorias del mítico Neil Young y de los coches que ha tenido en su vida como hilo conductor de la narración. El músico canadiense es un obsesivo coleccionista de coches antiguos (tuvo que deshacerse de buena parte de ellos cuando la crisis mundial y la bajada en la venta de discos redujo notablemente sus ingresos), y en este libro hace un repaso de las anécdotas que vivió en algunos de los vehículos que de una u otra manera han marcado su vida. Desde el primer automóvil que compró su padre cuando aún era un crío en Canadá hasta hoy. Otro de los hilos que enlazan la vida al volante de Young son los perros que ha tenido. Aunque en sus páginas afirma que es un libro que trata de perros y coches, los primeros pasan a un segundo plano para terminar desapareciendo casi por completo.

Cada capítulo incluye un dibujo del coche que va a protagonizar la historia hasta el capítulo siguiente. En estas páginas aparecen desde un Monarch Business Cupé de 1948 pasando por un Citroën 2CV, hasta llegar al que es el protagonista real de buena parte del libro: Lincvolt, un Lincoln Continental de 1959 con el que Young intenta demostrar que podemos prescindir de combustibles fósiles para desplazarnos, sustituyendo el motor de combustión por un motor eléctrico o usando etanol como combustible. Esto no ocurrió de un día para otro. En su búsqueda de motores y combustibles alternativos, Young dio con más de un estafador que pretendía venderle varios tipos de estupideces pseudocientíficas para tal fin.

El daño al medio ambiente que ocasionan los coches obsesiona al genial músico. Muchas de sus canciones en los últimos años, como Mother Earth, cuyo vídeo exhibe imágenes del documental producido por Greenpeace, Petropolis, dan fe de ello. En el libro, los grandes desplazamientos en coche antes del despertar de su conciencia ecologista van acompañados del correspondiente gasto en combustible y su emisión de CO2 a la atmósfera que, en el momento del viaje, ni se había planteado por estar muy ocupado consumiendo drogas.

Si esperas encontrar mucha droga y salvajismo rock, probablemente este no es tu libro. Aunque en sus páginas la música y las letras de canciones están siempre presentes, lo cierto es que la vida al margen de los coches no es mas que una anécdota que nos lleva a Lincvolt, el vehículo que protagoniza la odisea del músico por Canadá y EEUU para demostrar que se puede transformar un vehículo de combustión en uno eléctrico. Quizá el mayor problema del libro es precisamente este. Todo parece quedar supeditado a Lincvolt, y las anécdotas relatadas pasan por el lector sin pena ni gloria, aunque de una forma liviana que impide caer en el aburrimiento. Un libro ameno que podemos compaginar con El sueño de un hippie, el otro volumen de memorias del músico canadiense que también ha editado Malpaso en España.

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