Spanair no consigue despegar

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Veintiséis años después de su fundación, la compañía aérea Spanair –que últimamente operaba desde Cataluña– ha cesado su actividad debido a los problemas financieros que llevaba arrastrando desde hacía un tiempo.

Avión de la compañía Spanair

Después de miles de vuelos, el pasado viernes 27 de enero dejó de operar la compañía aérea Spanair, que, desde hace tres años, tenía su sede en Cataluña. Su último vuelo aterrizó a las 22 horas de ese día, y miles de personas se han visto afectadas por la cancelación de todos los vuelos que estaban previstos. Este repentino cierre se debe a la quiebra de la compañía, a la que podría haber ayudado un nuevo socio: llevaba tiempo intentando convencer a Qatar Airways, pero finalmente no lo logró; ha intentado buscar, sin éxito, futuros inversores por todos los medios, y ya no tenía dinero ni para el combustible.

Otras compañías como Ryanair, Vueling o Easyjet, en colaboración con el Ministerio de Fomento y Aena, han acogido a los miles de pasajeros afectados por la cancelación de los vuelos, a los que la compañía de Spanair intentará reembolsar el dinero de sus billetes.

La indignación que sienten miles de personas porque sus vuelos han sido cancelados repentinamente no es comparable a la que sienten los miles de empleados que trabajaban en Spanair, los cuales fueron informados –vía e-mail– del cierre de la compañía la misma tarde del viernes 27. Aunque a una gran mayoría de ellos ya les han ingresado parte de la nómina de enero, están surgiendo protestas y concentraciones en diversos aeropuertos, como en el de Santiago de Compostela o en el del Prat, donde los trabajadores suspendidos exigen posibles soluciones al problema para no ir al paro, como que la compañía les recoloque.

Spanair era una compañía mantenida mediante fondos públicos que le facilitaba la Generalitat de Cataluña, por lo que tenía más privilegios con respecto a otras compañías y empresas que deben enfrentarse a la crisis, pero la Generalitat decidió que no iba a seguir aportando más dinero público para rescatar a la aerolínea. La competencia, como Ryanair o Vueling, se quejaba del apoyo que el gobierno catalán daba a esta empresa, y aseguraba que las inversiones y los créditos que la sostenían eran ilegales. Las otras compañías tampoco se sorprenden del final de la aerolínea, ya que llevaba arrastrando esa situación durante varios años, y por tanto, no le veían futuro.

¿Podría haber evitado Spanair este cierre tan repentino? El margen de tiempo en el que se tomaron todas las decisiones con respecto al cierre fue mínimo, y no dio tiempo a reaccionar ni a los trabajadores ni a los clientes. En su web se vendían billetes el viernes por la tarde, y sólo unas horas más tarde había cesado su actividad. Spanair debería haber tenido algún plan de emergencia para reembolsar el dinero a los pasajeros afectados. También podría haber recolocado a estos afectados en los vuelos de otras compañías.

Spanair sabía de sus problemas financieros y siguió operando, esperando un posible rescate en el último minuto, por lo que debía haber tenido preparadas posibles soluciones a un desenlace que sabía que iba a acabar ocurriendo. No se ha producido un caos de grandes proporciones porque las circunstancias eran favorables para Spanair: si la quiebra se hubiera producido en plenas vacaciones de verano, Navidad o Semana Santa, habría tenido más impacto en los aeropuertos. El cierre de Spanair es otro de los reflejos más crueles de la crisis económica que se está viviendo actualmente.

Fotografía: Matthi.

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