Soy rebelde porque ‘L’Oréal’ me ha hecho así

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Hay que ver, cómo cambia este mundo. Antes el rebelde de toda la vida, el de chupa de cuero, moto y cigarrillo en la comisura de los labios, era un referente, un icono admirado y repetido en las calles de todo el mundo. Y ahora acabaría en la trena, condenado por maltratador animal y el agravante de ser fumador. Con el tiempo, ha cambiado el modelo. Ya no sirve la vestimenta para distinguir al que se las da de inadaptado y rebelde, ya que todos se proclaman como tales.

Hay que buscar otras formas para sortear esta indefinición. La más común es identificar un discurso estereotipado que cualquier mindundi esgrimen en su momento u ocasión. Sin rubor ni coste alguno, cualquiera puede autodefinirse como todo un rebelde. Ahora dárselas de subversivo sale muy barato. El discurso acorde puede encontrarse en las estanterías de cualquier gran superficie, en la parte de todo a 0,50€. Como no hay que demostrar con hechos nada, y su significado se ha degradado tanto, hasta Razinguer podría descolgarse algún día con frases como ésta y no pasaría ni media:

Lucho por el derecho a ser diferente. Es mi postura ante la vida. […] Esta industria es muy conservadora y la mejor forma de cambiarla pasa por incorporar ese mensaje en cada una de tus decisiones. El mejor remedio contra la intolerancia es la sinceridad.

Y se quedaría tan fresco, con mil trescientos quince amigos más en su Facebook, si es que lo tiene.

Indagamos un poco, y descubrimos que la frase no es de Ratzinger, ni de ningún activista político. Ni siquiera de un rapero de moda. En realidad este reflejo del discurso estereotipado y hueco, creado ad hoc para el siglo XXI, viene de una directiva de L’Oréal, que va por ahí convertida en la personificación del James Dean con vestido y bolso de Hermés.

La propia industria, la que ha creado este rollo estereotipado y vacío, se ha creído su discurso. En cada rincón o segmento de ésta, venda lo que venda, “piensa en rebelde” hasta el tato. A la que te descuidas, te sueltan la monserga y se quedan tan frescos. Como la idea vale igual para un roto que para un descosido, puede aparecer con esta chupa de cuero y Harley imaginaria desde un vendedor de biblias, hasta uno de coches de lujo.

Vivimos en una especie de “quincenolandia” con los efluvios del clerasil nublándonos la mente, que ha creado una forma de pensamiento artificial que consiste en banalizar toda idea o concepto, volviéndonos más insustanciales que las frases de David Bisbal en Twitter. Una “profundidad” de conceptos acordes a la edad intelectual en la que quieren encasillar a todo el mundo.

Tener ideas de quinceañero y hablar como ellos está bien, siempre y cuando se tengan quince años. El problema viene cuando se dilata esa concepción del mundo y su simplificación constante. Con los treinta y ocho cumplidos, esgrimes argumentos de este tipo delante de gente a la que se le supone algún dedo más de frente que los dos de rigor. Pero como todos estamos en esta tesitura, parece ser que no pasa nada. No sólo eso, sino que además publican tus palabras y parece que esté hablando una persona de provecho diciendo algo interesante. Con los discursos uniformados y las frases huecas está todo hecho. Es lo bueno que tiene que el marketing fabrique ahora las ideas, que llegan a más gente y uno se siente más arropado en su insustancialidad.

No me malinterpreten con toda esta monserga que estoy soltando. No me cae mal la gente que vende cosas, sobre todo si son de utilidad. Pueden utilizar los argumentos que ellos quieran. Lo que me parece mal es esta difusión de eslóganes sin sentido, extendidos a todos los ámbitos y que nos vuelven un poco más tontos de lo que ya somos, para beneficio de unos pocos.

Después de pensar en este asunto, me fastidia el conflicto interior que me he creado. Desde la perspectiva de una mente mediocre como la mía, uno se siente todo un librepensador. Una especie de John Milner intelectualizado, outsider, que si levanta la cabeza le da un pasmo de la que tenemos montada. Por eso hasta hay veces que me parece bien que se extienda toda esta idiocia, porque me diferencia y me hace parecer más listo de lo que soy en realidad.

Fuente de la imagen:
http://123nonstop.com/pictures-Milner,_Johnny

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