Soum: sexo, violencia y… más sexo y violencia

0
128

El spin off del universo creado por los hermanos Royo es una obra vacía que muestra las señas de identidad de sus autores pero nunca llega a capturarlas.

portada-soum Luis Royo es uno de los grandes autores del mundo de la ilustración española. El erotismo y la fuerza de sus imágenes son inmediatamente reconocibles, y los mundos que crea tienen un extraño misticismo envolviéndolos. Sabiendo que el mangaka Kenny Ruiz iba a realizar una adaptación de su proyecto Malefic Time cabía esperarse una expansión de su arte: poderoso erotismo, violencia y, esta vez, una historia con desarrollo sosteniendo la narración.

Por desgracia la realidad es otra.

La titular Soum es una bella joven que sobrevive según la filosofía de Juan Palomo en un Japón post-apocalíptico en el que los espíritus son algo más que producto de las leyendas. Su vida es sencilla: hace recados de vez en cuando y folla en los ratos libres con el único humano de un agresivo clan de onis. Todo cambia cuando un misterioso pergamino y el nombre “Malefic” aparecen en su vida, forzándola a enfrentarse a su turbio pasado…

Lo estoy pintando demasiado bien. En base a esta descripción, o la descripción que da la carátula del manga, parece que nos encontramos con una obra sobre la redención, la identidad y el valor; un ensayo de personajes en un mundo que parece haber perdido el sentido y voy a dejar de venderos la moto porque esto no es así. La historia es una retahíla de clichés de género estructurados en una historia que parece haber sido escrita por un niño de quince años: filosofía barata, gritos de guerra sin sentido, frases e historias pretenciosas pero vacías… y sexo. Oh, sexo. No hay tanto como para que tenga que llamar la atención excesivamente sobre él, pero llega a ser ridículo el cómo ambos personajes, Soum y el ya citado “soy el único humano de un clan de onis” son dos modelos salidos de las fantasías de, bueno, un niño de quince años.

Al final la obra acaba siendo una historia sin apenas progresión a ningún nivel, llena de potencial pero incapaz de verlo, plagada de personajes que podrían deconstruir clichés pero que acaban copiándolos sin ningún esfuerzo, ansiosa por parecer profunda e interesante pero con poca habilidad para ser ninguna de las dos cosas. Y lo peor de todo es que luego ves al final todas las ideas que estaban detrás de los diseños y el mundo y la mitología y la filosofía y entonces dan ganas de llorar. Dan ganas de llorar porque no han logrado absolutamente nada de eso. No veo dónde se habla sobre la filosofía de “la espada es un compañero sentimental y noble”. No veo dónde se muestran esos temas sobre el amor y la amistad con esa profundidad.

No sé qué cojones significa “la fuerza para el fuerte”.

Pero no os voy a forzar a comprar este cómic. No os lo pediré, no quiero que lo hagáis. Son ocho euros perdidos por una obra que no logra ninguno de sus propósitos pero que se vende como si los hubiera excedido con honores.

 

Imagen: Portada del cómic, de Kenny Ruiz.

Dejar respuesta