Solo “pay” un medio

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Una final es otra cosa, amigo. Por alguna extraña razón la luz es distinta, todo luce como mágico y el tiempo parece que siempre acompaña, o así lo recuerda el aficionado. Hay un ambiente especial, unos nervios, una tensión y una alegría extraña. Existen grandes finales en mis recuerdos: el Mundial que ganó España, la última Eurocopa que ganó España, la final de la UEFA que jugó el Alavés, especialmente la final de la séptima del Madrid, etc. Pero hay una en concreto que marcó mi gusto futbolístico…la final de la Champions League entre el Real Madrid y el Valencia en París, temporada 1999/2000. Miércoles 24 de Mayo por la noche, en casa con familia y muchos nervios. Dos grandes equipos con grandes jugadores se enfrentaban en el terreno y en mi corazoncito también existía un duelo.

En aquella época mi segundo equipo favorito era el Valencia. Tenía una gran plantilla: Héctor Cúper como entrenador, Gaizka Mendieta, Vicente, Cañizares, Gerad, Aimar, etc. El Madrid también: el mejor Raúl González Blanco, Fernando Redondo (mago en el centro del campo), Fernando Morientes, Savio, Iker Casillas, Helguera, Vicente del Bosque como entrenador y un patoso, pero muy querido y adorable,  Steve McManaman. No era un gran jugador, pero tenía un cariño especial brindado por el Bernabéu. Quizás porque corría y se dejaba la piel, su mayor habilidad. Bueno, la cuestión era que el Valencia me gustaba, me caían bien. Y ante esta final, mi corazón blanco se decantaba por el Madrid, pero el hecho de perder ante el Valencia no me hubiera llegado a molestar. Al contrario. Ese cariño se me fue pasando, cuando se negaron por completo a vendernos a Mendieta y cuando conocí a una chica valencianista, nacionalista también, que me explicó y mostró el asco que allí sienten por el Real. Un asco compartido por los culés y que tiene el mismo poco sentido. En fin, ellos verán en que gastan sus energías.

Aquella Champions se la llevo el Madrid con tres goles. Fernando Morientes abrió la lata, el segundo lo firmaba aquel locuelo británico de rizos rubios (McManaman) y el último, como no podía ser de otra manera, lo firmaba Raúl. El Madrid ganaba la octava en París, que idílico.

Bien, pues anoche se revivía en Mestalla este enfrentamiento. Solo que no era una final y era en la liga. Partido importante para el campeonato, el Valencia no lo lleva mal. Empezó ganando, consiguió un empate muy valioso ante los culés y es un equipo que siempre le tiene ganas al Madrid. He de reconocer, como ya he hecho otras veces, que yo no llegaba muy animada. Los últimos encuentros que había visto de mi equipo, no me habían gustado. No por el resultado, si no por el juego. Por lo que no esperaba gran cosa de este partido y la mosca me zumbaba la oreja. Este Estadio y este equipo siempre son peligrosos. La alineación del Madrid ya me puso el morro torcido, eso de     que jugaran Lass y Marcelo nunca es bueno. Pero para mi sorpresa…la primera parte me gustó mucho. El Valencia presionaba y el Madrid supo jugarles, movían el balón, corrían (todos excepto CR7), creaban más peligro que el rival y en defensa no lo estaban haciendo mal. De hecho, el primer gol vino en la primera parte de las botas de Benzema. Sí, ya no le llamo Benzemalo porque ahora parece bueno. A ver si algún día le puedo llamar  súper Benzema. Por cierto, gracias a un pase medido del gran Xabi Alonso. ¡Qué haríamos sin él! Antes de continuar, quisiera comentar lo curioso que es el ojo humano. Sé que en el campo había el mismo número de jugadores por equipo, pero dada la vestimenta de ambos (Valencia de blanco, Madrid de rojo) siempre parecía que hubiera más blancos que rojos, curioso. Y también, no podía dejar de mencionarlo, el odio que tengo a las vallas de publicidad luminosas. En la tele no se veía bien lo que pasaba en la otra banda. Imposible distinguir el balón con tanta lucecita. A por cierto…enhorabuena al regidor que se perdió el gol por poner una repetición de cualquier tontuna anterior.

Pitaron el descanso, el Valencia se había quedado algo noqueado y el público cabreadísimo pitaba tanto al Madrid como a los suyos. Para que luego digan de la afición del Madrid, al menos nosotros no hacemos pañoladas incluso cuando vamos ganando. Total, hubo dos o tres fueras de juego y una inexistente mano que el público reclamo como mal pitado, es lo malo de no tener televisión para ver la repetición. Al comienzo de la segunda parte hubo un cambio importante. El Valencia empezó a atacar con más firmeza y el Madrid a perder un poco el control del juego. Y de repente, ocurrió. El escenario cambió completamente, empezaron las entradas, las provocaciones, los enfrentamientos, los reproches. Vaya, la guerra. El Valencia tiene dos potenciales actores: Albelda y Jorge Alba. Casi la montan con Mou, que aunque poca cosa tiene un humor de perros. Aquello era un vendaval de tonterías y de enfrentamientos que el árbitro no supo parar. Jugadas polémicas eran todas. La cosa se calmo con un sorprendente gol de córner del Madrid, sorprendente porque no es nuestro fuerte. Ramos lo celebró mostrándole al público sus orejotas. Por cierto, el córner lo había provocado CR7 quien en la primera parte no hizo gran cosa y en la segunda le bastó con dos intervenciones. Entonces el Madrid, me dio la razón. Cuando digo que les he visto hacer lo mejor y lo peor, no es broma. ¿Se acuerdan de las siestas que este equipo se echa mientras juega? Exacto, es lo que sucedió. Así llegaba el gol del Valencia. Poco después CR7 ponía el tercero en la cuenta del Madrid. La locura se trasladaba a Mestalla. Tras una gran intervención del melenudo Marcelo y otra siesta de los rojillos, el Valencia metía el 2-3. Los minutos finales fueron infartantes. El Valencia empataba y el árbitro acertaba al anularlo por fuera de juego. Y en la última jugada un saque de esquina, regalo de Özil, se reclamaba un penalti a favor del Valencia por mano de Higuaín. Complicado de ver, aunque la intuición me dice que no fue tal. Pitaron el final y casi se comen al árbitro y al linier. La grada coreaba aquello de “así, así, así gana el Madrid”.

Concluyendo, ganó el Madrid incluso despistándose en lo más peligroso: la defensa. Siempre he sido crítica con este equipo, seguramente porque durante algunos años yo me lo pasaba en grande viéndoles jugar. Sufría cuando perdían, tenía ilusión y esperanza de que ganaran. Después, entre malos fichajes y malas gestiones empezaron a aburrirme. Eso, eso lo peor que le puede hacer un club a su afición. Sé que en el deporte hay rachas ganadoras y perdedoras, también que aunque no ganamos tampoco hacemos el peor papel del campeonato, pero aunque las estadísticas digan otra cosa lo que yo más anhelo del Madrid es la diversión, el entrenamiento y el buen juego. Prefiero eso a que ganemos ligas y champions a porrón. Como anoche durante la primera parte, cuando te emocionas tanto que quisieras dar tú el pase o marcar el gol. O intentaras estirarte para parar ese balón. Si hubiera sido un partido de pago, con gusto hubiera desembolsado por la primera mitad.

Fuentes de las imágenes:

www.as.comwww.realmadrid web.com
www.lasprovincias.eswww.elblogdeenrique-kike1981.blogspot.comwww.actualidadfutbol.com

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