Situación convulsa en Mali: las claves del conflicto

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Desde enero de 2012, el avance de grupos islamistas, tuaregs e insurgentes no ha cesado en Mali. La toma de ciudades y la violencia han producido un Golpe de Estado y su consiguiente vacío de poder, la aprobación del despliegue de  fuerzas internacionales por parte del consejo de seguridad de la ONU, la consiguiente intervención de Francia, y el posible apoyo de Europa y Estados Unidos.

Mali. Foto de Emilio Labrador
Mali

Desde que en 1960 Mali consiguiera dejar de ser una colonia francesa, los enfrentamientos entre Turegs y el gobierno de Bamako han marcado la vida política y civil del país. Los Tuareg son originariamente un pueblo Bereber procedente del desierto Saharaui con una fuerte tradición nómada y cuya población se extiende no solo a Mali sino también a Argelia, Libia, Niger… Debido a su componente islamista y a su objetivo de implantar la Sharia (el código moral y religioso del Islamismo), los Tuareg han sufrido la marginación tanto económica como cultural desde que Mali consiguiera su independencia. A esta marginación, los Tuareg han respondido mediante una lucha política y armada que en estos momentos se encuentra en su momento mas convulso.

Desde principios del año 2012, los insurgentes tuaregs del laico Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), junto con combatientes procedentes de Libia (con armamento resultante del ejército de Muamar el Gadafi según el gobierno de Mali) y el grupo islamista tuareg Ansar Dine (defensores de la Fé), con ayuda de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), y su escisión, en el Movimiento por la Unidad y Yihad en África del Oeste (Muyao) han iniciado una dura ofensiva en el país africano.

Mali. Foto de Alfred WeidingerEl pasado enero de 2012, los rebeldes atacaron las ciudades de Ménaka, Aguelhok y Tessalit provocando un enfrentamiento con el Gobierno que desencadenó en el Golpe de Estado llevado a cabo en marzo por militares de Mali en protesta a la imposibilidad de combatir contra los insurgentes. El vacío de poder fue aprovechado por el  MNLA con  el asedio y la declaración de independencia el pasado 27 de mayo de 2012 del estado de Azawad, territorio que comprende Tombuctú, Kidal y Gao, en el norte de Mali. El ejército maliense abandonó la zona y desde ese momento se han desplazado mas de 350.000 civiles. Debido al avance del grupo insurgente, que entre junio y septiembre tomó  también el control de Douentza en el noreste del país, el Consejo de Seguridad de la ONU legitimó el despliegue de una fuerza internacional en Mali. No obstante, esta medida no frenó las hostilidades y el temor al ataque sobre la capital es cada vez mayor. Ante esta situación, el presidente maliense, Dioncounda Traoré, pidió ayuda a su homólogo francés François Hollande, quién tras la aprobación de la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea, la Unión Africana y Rusia desplegó 1400 soldados y su maquinaria de guerra en el territorio. Además, el gobierno de Mali ha pedido a la Corte Penal Internacional (CPI) que abra una investigación sobre los crímenes de guerra que se llevan sucediendo desde enero de 2012.

El peligro a un avance de grupos islamistas en el norte del continente africano ha empezado a preocupar seriamente a los dirigentes europeos. Por ello la UE ha aprobado recientemente el despliegue de una misión de entrenamiento formada por 450 personas; al mismo tiempo, se tiene en cuenta que la presencia de la UE en la zona podría aumentar la inseguridad en estados miembros. Francia decidió intervenir por la amenaza y el peligro que sufren ciudadanos franceses en la zona y por intereses económicos en la zona del Sahel. De momento, la OTAN no ha tomado posición en la intervención y la colaboración internacional se ha limitado al apoyo logístico, aéreo principalmente.

Como respuesta a la intervención de Francia, un grupo radical afín a Al Qaeda secuestró el pasado miércoles, a 150 argelinos y 40 rehenes occidentales en un centro de extracción de gas al sureste de Argelia, como castigo a este país por su solidaridad con la intervención francesa. Según la prensa mauritana, los secuestradores son alrededor de 60 y pertenecen a un grupo  bautizado ‘Los que firman con su sangre’ fundado en diciembre pasado por Mojtar Belmojtar, apodado El Tuerto. El mediodía del jueves pasado, el ejercito argelino lanzó un ataque militar para poner fin al secuestro. La operación finalizó con un total de 23 rehenes asesinados y 32 terroristas abatidos, según un primer balance global. No obstante se trata de un balance aún provisional, difundido por el Ministerio del Interior argelino: parece probable que la cifra esté destinada a aumentar. Se desconoce el estado de alrededor de 14 japoneses, 8 noruegos y 12 ciudadanos ingleses. Reino Unido y Noruega acusan al gobierno argelino de falta de información, pues no se sabe con certeza si el ataque se decidió como consecuencia de un fracaso de las negociaciones o simplemente no las hubo.

Tras el fin del secuestro y la intervención argelina se ha puesto en marcha una operación de desminado de las instalaciones y los alrededores de la planta. La situación está lejos de solucionarse. 

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