Siria en el aniversario de la Primavera Árabe

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Tras una nueva oleada de violencia en Siria, la ONU, junto con la Liga Árabe, estudia pedir la dimisión del presidente sirio Bachar Al Asad. La organización panárabe ha pedido a Siria que la autoridad sea traspasada al vicepresidente, además de la celebración de elecciones presidenciales. La ONU estudia la posibilidad de intervenir en el país, y Rusia se muestra recelosa.

Siria en el mapa internacional

Las continuas violaciones de los derechos humanos, el uso de la fuerza contra civiles, las ejecuciones arbitrarias y las persecuciones de manifestantes resumen la insostenible situación que se vive en Siria. Ante este panorama el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunió en busca de una solución.

La transición política hacia un sistema democrático y plural, principal petición de la resolución redactada por las misiones árabes y europeas, fue el eje central del debate. En dicha resolución se solicita al presidente Bachar Al Asad que integre a la oposición en un gobierno de unidad nacional. De aceptar esta petición, Al Asad delegaría su plena autoridad en su vicepresidente, quien se encargaría de cooperar con el gobierno de unidad nacional.

Rusia (miembro permanente del Consejo de Seguridad con potestad para vetar cualquier resolución) se ha mostrado reacia a esta iniciativa. Gennady Gatilov, viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, subrayó que cualquier decisión sobre el futuro político de Siria debería realizarse sin condiciones previas. La propuesta de la ONU, en la que se obligaría a Al Asad a abandonar el poder, se dibuja como un indiscutible condicionante.

El gobierno sirio vive sus momentos más débiles. La Liga Árabe, la ONU e, incluso, Libia reconocen al opositor Consejo Nacional Sirio. Los grupos armados de la oposición han llegado a las afueras de Damasco y controlan importantes áreas del país. Sin embargo, nada parece suficiente para que Al Asad se dé por vencido.

Mientras Bachar Al Asad y sus ministros acusan a los manifestantes de estar controlados por terroristas extranjeros, Burhan Galiun (presidente del Consejo Nacional Sirio) se niega a negociar con el régimen. Las peticiones de la ONU, las sanciones de la UE y las iniciativas de la Liga Árabe no han logrado hasta ahora apaciguar la situación cada vez más insostenible.

La intervención de la ONU en Siria para empujar al país hacia un sistema democrático no parece la mejor opción. Más aún cuando la intervención del Organismo Internacional en Libia dejo tras de sí una ristra de enfrentamientos violentos. En la propuesta que se debatió en el Consejo de Seguridad, se aseguró que en la resolución no se obligará a los estados a recurrir al uso de la fuerza o a la amenaza del uso de la misma. Esto no parece convencer a Rusia, aliado de Siria y su principal abastecedor de armamento. Sin embargo, Gatilov aseguró que respaldará una resolución que condene la violencia en el país oriental.

La oposición de Rusia impide cualquier intervención militar de la ONU en Siria. Quizá esta oposición sea el aliciente necesario para buscar otras alternativas que ayuden al pueblo sirio a alcanzar la democracia. Siria se tambalea al cumplirse el primer año de la Primavera Árabe; quizá con su aniversario la democracia y la libertad podrán florecer en el país oriental de manera pacífica, pues con esta idea nació el movimiento revolucionario.

Fotografía: Randall Fung

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