Siria: el recuento de la Revuelta

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Veintidós meses han pasado ya desde que se inició la revuelta popular en Siria contra el régimen de Basar el Asad. Ochenta y ocho semanas de duros enfrentamientos que han sacudido el conjunto de ciudades del país, destruyendo prácticamente en su totalidad la capital, Damasco, y enfrentando a los seguidores y opositores del régimen en una cruenta batalla entre hermanos que no parece tener un fin claro. Según la ONU, la revuelta ha dejado ya alrededor de 60.000 muertos desde que se inició el conflicto en marzo de 2011.

Guerra en Siria. Foto proporcionada por el Nationalpost.comEste recuento hecho público la semana pasada por la Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pilla, se detalla en un informe realizado durante cinco meses, que finalizó el día 30 de noviembre de 2012. Sin embargo, la lista de víctimas no para de crecer. Al menos 30 personas han muerto este miércoles en un bombardeo aéreo contra una gasolinera en un suburbio de Damasco, según informaron dos activistas opositores sobre el terreno. “He contado al menos 30 cadáveres. Estaban quemados y destrozados”, ha dicho Abu Said, un activista que llegó a la zona golpeada, en el suburbio de Mulehia, una hora después del ataque. Otro activista, Abu Fuad, dijo que aviones de guerra bombardearon la zona mientras llegaba nuevo combustible a la gasolinera, que estaba repleta de gente.

Este proceso se produce en un momento del conflicto en que el Frente al Nusra, un grupo vinculado a Al Qaeda, la brigada rebelde Ahrar al Sham (Hombres Libres de Siria) y otras unidades que luchan en la provincia de Idlib, en el noroeste, han atacado un aeropuerto militar cerca de Taftanaz con artillería y morteros, según ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

El director del Observatorio, Rami Abdelrahman, ha declarado que éste ha sido el último de los varios intentos de las fuerzas contrarias al régimen de Basar Al Asad por hacerse con el control de la base.

Mapa cedido por: wartard.blogspot.com.es
Mapa cedido por: wartard.blogspot.com.es

La principal amenaza para los insurgentes es el poder aéreo de las fuerzas de Al Asad y, a pesar de controlar gran parte de las provincias del este y del norte del país, así como varios barrios de Damasco, no han sido capaces de protegerse de los incesantes ataques con helicópteros y aviones. En los últimos meses, las fuerzas rebeldes han sitiado varias instalaciones militares.

Las fuerzas gubernamentales han llevado a cabo varios ataques con artillería y morteros en los distritos damascenos de Duma, Harasta, Irbin y Zamlaka, en el este de la capital, donde según varios activistas que se encuentran en la zona, los rebeldes afianzan su posición.

La capital del país ha sido uno de los principales escenarios de la guerra. Una estampa desoladora la que ofrece Damasco en la actualidad, reducida a polvo y escombros que se amontonan por la calle, coches incendiados y prácticamente ni una casa en pié. Cientos de balazos en los edificios dan testimonio de la dura batalla que se está librando en la capital. Mientras tanto, refugiados palestinos, desplazados del sur y del norte sin recursos no hacen más que esperar un desenlace próximo. Pero el conflicto está tan enquistado que, Lajdar Brahimi, el mediador Internacional para Siria, cree que solo hay dos alternativas: “Si la única opción es realmente un infierno o un proceso político, tenemos que trabajar sin descanso por el proceso, que es muy difícil y complicado”, aseguraba la semana pasada en Moscú, según informó la agencia Efe. En Rusia, aliada de Damasco, Brahimi dijo que “la otra alternativa es la somalización de Siria”. La preocupación de Brahimi se centró en la capital: “Si en Damasco estalla el pánico y un millón de personas abandonan la ciudad, solo pueden huir a Líbano o Jordania. Ni Líbano ni Jordania pueden acoger a medio millón de personas cada uno”.

Aún con todo esto, la comunidad internacional ha permitido que el régimen sirio adquiriera a finales de 2012 nuevo armamento y munición, especialmente artillería y sistemas de defensa tierra-aire por valor de más de 2.000 millones de euros ante la supuesta amenaza de una ofensiva aérea occidental, según informó el diario Yediot Aharonot. Quiénes son los responsables de este rearmamiento no es ningún secreto: Sus principales proveedores son Rusia, China y Corea del Norte, con la que el régimen de Damasco mantiene importantes relaciones militares; el reactor nuclear de Al Kibar que fue bombardeado por la aviación israelí en 2007 supuestamente incorporaba tecnología norcoreana.

Mientras tanto, la incertidumbre sobre el destino político del país crece.La ONU ha alertado en su último informe sobre Siria del riesgo creciente de que la guerra que los rebeldes, de la mayoría suní, declararon a las fuerzas de El Asad, pertenecientes a la minoría alauí, acabe derivando en una batalla sin cuartel entre diferentes religiones. Hace dos semanas los hombres del ELS, según informó la agencia de noticias France Presse, amenazaron con atacar las localidades cristianas de Mharda y Al Sqilbiya, ambas en Hama, si sus habitantes no accedían a expulsar a los fieles a El Asad. En los barrios cristianos de Sulemania y Azizia, el Ejército ha comenzado a armar a los ciudadanos para que se puedan defender de los rebeldes. “La mayoría de los cristianos rechazamos las armas, creo que unas 200 personas sí que se han armado, y los armenios las han aceptado”, comenta George, de 21 años y estudiante de Medicina. En la ciudad de Alepo hay alrededor de 60.000 armenios ubicados en el distrito de Al Midan. La mayoría huyeron de Turquía tras el genocidio de 1915 y ahora temen sufrir el mismo destino que sus familias hace casi cien años. “No me gustaría que la violencia sectaria invadiese todo el país porque entonces esto dejaría de ser una revolución para convertirse en una guerra civil y ese no era el objetivo que teníamos”, lamentaba George.

Por otro lado, el Papa Benedicto XVI pedía el día de Navidad acabar con el derramamiento de sangre en Siria y pedía atención para los refugiados de este conflicto, lo hacía en su tradicional mensaje Urbi et Orbi, sentado en su fastuoso trono en las lujosas y seguras instalaciones del Vaticano.

¿Será este el año clave para la acción política en Siria y sus vecinos árabes? Estaremos atentos.

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