Sin gobierno en el Principado

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Francisco Álvarez-Cascos y la falta de sentido común de todos los demás partidos han condenado a Asturias a diez meses de parálisis institucional. La convocatoria de elecciones el pasado 25 de marzo prometía solucionar esta crisis, pero la incapacidad para obtener acuerdos solventes entre las diferentes fuerzas parlamentarias continúa y mantiene a Asturias desgobernada.

Los resultados de las elecciones no van a solucionar la parálisis política e institucional en la que está sumida Asturias. Tras la celebración de unos comicios que debieron haberse evitado, ahora se parte nuevamente de la misma situación: no hay gobierno en el Principado. El escrutinio de votos de los residentes en el extranjero ha concedido un escaño más al PSOE, ha significado la pérdida de la mayoría absoluta del bloque de la derecha (PP y FAC) y ha generado un empate con la izquierda (IU y PSOE). Ahora, ambos cuentan con el apoyo de 22 diputados, uno menos de lo que se precisa para tener mayoría absoluta en una cámara de 45 representantes. Esta situación obliga a las diferentes fuerzas parlamentarias a establecer rondas de contactos que susciten posibilidades de entendimiento, a fin de alcanzar la mayoría necesaria para gobernar.

Llama la atención que, después de haberse convocado elecciones por la incapacidad del bloque Foro Asturias para llegar a un acuerdo con los demás partidos, debido en gran parte al comportamiento altivo y arrogante de Álvarez-Cascos, éste se declare ahora abierto a cualquier combinación con el PP y exprese su disposición a renunciar a exigencias para favorecer el entendimiento y evitar que gobierne la izquierda. Los ataques lanzados por ambos partidos antes y después de las elecciones, amén de la estricta rivalidad que mantenían por el control de la derecha, han desaparecido de golpe para Cascos cuando ha visto que perdía definitivamente la presidencia.  El PP, en cambio, quiere conservar todavía un poco de dignidad y legitimidad, desconfiando de la efectividad del pacto.

En el caso de que PP y FAC lograran alcanzar un acuerdo para apoyar un candidato común, el parlamentario de UPyD, Ignacio Prendes, será decisivo para determinar quién será el próximo presidente del Principado. Pero los problemas siguen acumulándose en Asturias. Prendes ha reclamado su derecho de abstenerse después de que PP, PSOE y FAC rechazasen su propuesta de formar un gobierno de unidad de los cinco partidos para resolver el empate. Su abstención abocaría a Asturias a unos nuevos comicios.

La comunidad autónoma lleva diez meses en una situación de desgobierno producida por la incapacidad de todos los partidos para llegar a un acuerdo, lo que pone de manifiesto la ausencia de responsabilidad de éstos para con su comunidad y su ineptitud para gobernar. A esto se une la grave situación de malestar social y económico que está atravesando España, lo que ha generado un elevado descrédito de la política, reflejado en los altos niveles de abstención en las elecciones. Los ciudadanos no creen que sus representantes políticos sean capaces de solucionar sus problemas. Llegados a este punto, qué importa si gobierna la izquierda o la derecha: lo capital es que alguien asuma el control ejecutivo ante la imperante necesidad de Asturias de poner fin a la paralización de sus instituciones.

Fotografía: Foro Asturias de Ciudadanos

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