Sick Of It All y Madball arrasan en Madrid

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El sábado 23 de octubre se volvió a gritar Madrid Hardcore. Los míticos Sick of it All y Madball tenían una cita con sus aficionados en la capital. La excusa era presentar sus últimos discos, Based on a true story y Empire, respectivamente. El duelo entre neoyorkinos estaba servido, solo hacía falta subirse al ruedo para ver quien iba a ganarse el respeto del público.

Ambas bandas nacieron al otro lado del charco en la década de los 80, la etapa de oro del hardcore. Por ello, y por su historia hasta la actualidad, son un referente más que obligatorio para todo grupo hardcore punk que se precie. No son exactamente los padres de todo esto pero, como Agnostic Front o Murphy’s Law, tras más de veinte años siguen en activo. Y vaya si siguen vivos porque lo que ocurrió el sábado en la sala Rock Kitchen es una prueba más de que el hardcore de siempre tiene mucho que decir.

Tras la actuación de Anal Hard, representantes de España en el show como los definió el cantante de Madball Freddy Cricien, le tocaba pisar el escenario a éste último y su banda. De padre colombiano y madre cubana, Freddy controla de sobra el castellano con señas latinoamericanas, lo que ayudó a la hora de comunicarse con la gente.

La contundencia con la que sonaban sus temas no permitía dudas: iba a ser una gran noche. Ritmos densos, con una fuerza inigualable, se intercalaban con algún tema acelerado al más puro estilo old school. Cricien y los suyos daban la talla, aunque si hubiesen sido ellos cabeza de cartel habría sabido a poco. Se veía que el público disfrutaba, si bien el movimiento entre los asistentes no era gran cosa. Algunos saltos y algún circle pit disimulaban el hecho de que los verdaderamente esperados eran el grupo siguiente.

Sin duda alguna, el mejor momento de Madball vino con su último tema, llamado 100%. Cantado íntegramente en castellano, el estribillo reza un sentimiento que explota dentro de Cricien: “americano de nacimiento, pero latino cien por ciento”. La gente hizo suyo ese cántico y se desató la locura. Perfecto para terminar. Perfecto para dejar a todos con ganas de continuar, perfecto para dar pie a Sick of it All.

Lo de esta banda no tiene nombre. Vinieron con ganas de ganarse al público y lo consiguieron a la perfección. Para entonces, la sala ya estaba abarrotada, y desde el fondo hasta la primera fila, se coreaban las canciones del mítico grupo liderado por los hermanos Lou y Peter Koller, vocalista y guitarrista, respectivamente. Un inicio demoledor con “Good Lookin’ Out” y el primer single de su último disco, “Death or Jail”. Mientras la gente alucinaba con la intensidad del show, fueron cayendo temas como “My Life”, “Uprising Nation”, “Injustice System”, “A Months of Sunday” o “The Divide”. Estos dos últimos pertenecen al disco que presentaban, una joya con nombres y apellidos. Uno tras otro rompían tímpanos y trataban de acabar con las fuerzas de un público entregado hasta la médula.

Durante todo el espectáculo, Lou se mostró en plena armonía con sus oyentes. Incluso hacía sus pinitos en castellano como señal de afecto y respeto. Siempre que cogía el micrófono para dirigirse al público eran palabras de agradecimiento, pues se veía que ellos mismos estaban disfrutando sobre las tablas y querían compartir ese sentimiento.

Cuando lanzó un “This is the end” la sala entera respondió al unísono con un “¡No!” rotundo. “Ok guys, if you move, I move” (de acuerdo, si vosotros os movéis, yo me muevo) contestó para avisar de que al menos tocarían dos temas más antes de irse. No se olvidó de criticar de modo irónico la política de la sala, ya que tras el concierto ésta se convertía en una discoteca con un ambiente totalmente diferente, lo cual obligaba al grupo a darse prisa en tocar si querían cumplir su set list completo antes de las 23:30. Un amenazante wall of death partía la sala en dos durante “Scratch the Surface”, y se preveía que quedaba poco para la retirada.

El partido lo había ganado Sick of it All por goleada, pero entre grupos hermanados, y más aún en el movimiento hardcore, un concierto siempre acaba en camaradería más que enfrentamiento. Todos los allí presentes, tanto público como bandas, descargaron adrenalina suficiente para descarrilar un tren. Vivieron conciertos rápidos, cortos y directos al corazón. Sick of it All y Madball se iban con los deberes hechos, dejando a toda una sala con una única idea en mente: ¿cuándo es la próxima vez?

Fuentes de las imágenes:
Wikipedia.
Fotolog.
Sonicitchmusic.

1 Comentario

  1. Yo estuve en ese concierto y confirmo que la voz de Lou es un desparrame. La fuerza que transmite SOIA fue lo mejor del directo junto con Silvia Rubí y el mexicano de Ciguatanejo que subió al escenario con una cámara de fotos que no sabía usar.

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