Sí, soy becario… ¿y qué quieres que haga?

Se comenta por los mentideros, que ni la propia Real Academia de la Lengua Española ha encontrado una definición correcta de lo que significa ser becario.Si hablamos de la palabra ‘becario’ a más de uno le entra la tiritera o, por qué no la risa. Quizás a otros le suene a esperanza de futuro. Es curioso comprobar cómo una labor por la que muchos estudiantes deben pasar antes de hacerse un hueco en el mundo laboral para el que se han preparado está tan mal vista en la mayoría de los casos. Las condiciones económicas y laborales que debe aceptar un becario en algunas becas hacen que a los que piensan de esta manera tan negativa no les falte razón.

El caso es que una beca debe significar una oportunidad para el estudiante de irse adentrando en la profesión, aparte de las condiciones que rijan la misma. El problema surge cuando las condiciones ofrecidas al becario adquieren más importancia -para mal, obviamente- que la propia ilusión del joven por aprender en la empresa que le ha ofrecido la oportunidad. Una beca, con las condiciones ideales para ambas partes, debe ser beneficiosa para todos, tanto para el que aprende como para el que tiene en su plantilla a una persona con enormes ganas de implicarse y aprender, y cuyo salario es perfectamente asumible por la empresa.

Resulta cierto que para lograr la máxima implicación del becario hace falta que se le considere importante, que le asignen funciones adecuadas y no quede relegado a un segundo plano, un estorbo al que se debe mantener durante una serie de meses para  no romper con los acuerdos firmados con la Universidad. Es decir, una beca es importante, necesaria y válida cuando el becario sea considerado como un trabajador más –sueldo aparte- y no acabe siendo lo que tantas veces se menciona como “el/la chico/a de los cafés”, que ciertamente a veces ocurre. Lo que sí debemos tener claro es que cada beca es un mundo distinto y no podemos generalizar en este aspecto. Ni todas las becas son buenas ni tampoco son todas malas. Ni todas las universidades y/o facultades se implican por igual. Por eso debemos centrarnos en debatir qué aspectos son mejorables en las condiciones del becario, sin atender sólo al sueldo recibido, en ocasiones escaso, en ocasiones paupérrimo.

¿Sabe realmente el becario lo que se va a encontrar en su trabajo? ¿Se siente infravalorado? ¿Puede rechazar estas oportunidades por malas que sean? Ahora bien, ¿quién debe reclamar esas mejoras? ¿La Universidad? Posiblemente, si fuesen los propios becarios quienes reclamasen, no saldrían muy bien parados… ¿cuál es la verdadera situación del becario? ¿Más vale ser becario que no tener nada? ¿Se puede compaginar el continuar estudiando con la beca?

Como siempre, contamos con opiniones para todos los gustos. Es misión de vosotros decantaros por una u otra o, por qué no, reconocer la parte de razón que tenga cada una.


Los estudiantes opinan

Silvia Ruiz Díaz es una joven estudiante de 4º de Periodismo de la Universidad Francisco de Vitoria en Pozuelo (Madrid) Desde allí, en forma de una asignatura llamada “Prácticas en Empresas” (10.5 créditos) le obligan a hacer prácticas durante 3 meses. Esta oportunidad la ve con buenos ojos: “creo que con las prácticas aumentamos nuestra formación porque la Universidad nos da los conocimientos teóricos y con las empresas podemos aprender el verdadero trabajo” .

Todos los alumnos se apuntaron en el DOIE (Departamento de Orientación y Empleo) y desde allí les fueron llamando empresas según la información que ellos ofrecieron.

A Silvia la llamaron de varias y finalmente la que mejor condiciones le ofrecía era el periódico El Economista. “Muchas empresas te pedían muchos conocimientos que no teníamos o el salario era especialmente bajo”, comenta. En esta empresa trabaja 4 horas por las tardes y cobra 300 euros al mes.

En cuanto al sueldo, no se queja demasiado y opina que tal y como está el mercado, no está nada mal. “Tengo compañeros a los que pagan menos y yo misma encontré ofertas con una remuneración bastante inferior”.

A pesar de ello, no está muy contenta con el trabajo que realiza. Afirma tener el “típico papel de becario, pero sin llevar café”. Aún lleva poco tiempo y no le dan demasiadas responsabilidades a la hora de escribir artículos. Confirma tener mucho tiempo libre, sobre todo al principio.

A nivel general piensa que el sistema de becas debería estar mejor controlado. En muchos casos, continúa, en vez de contratar a personal profesional, buscan a los estudiantes, a los que pagan menos. “Esto también nos afectará en nuestro futuro ya que cuando acabemos sólo nos querrán contratar en prácticas”. De forma más personal, alega que en su empresa no ve este tipo de explotación de los estudiantes o de los recién graduados.

En conclusión, Silvia no tiene quejas de la empresa en la que trabaja: “el trato no es malo, pero no trabajo mucho”.

En el lado opuesto, encontramos a Beatriz Velasco García, también estudiante de 4º de nuestra carrera. En su caso, estudia en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM (Madrid). En esta licenciatura no está obligada a hacer las prácticas del mismo modo que Silvia, pero ella por su cuenta ha querido buscarse algún trabajillo. Desde septiembre de este año y hasta el mismo mes del año que viene, está realizando trabajos en prácticas en la Agencia EFE, más concretamente en la sección denominada Efeagro. “He querido buscarme unas prácticas porque son una oportunidad para aprender, orientarte e ir metiendo la cabeza en este mundo”

Beatriz trabaja 8 horas al día con una remuneración de 500 euros. Es consciente de que no es mucho dinero, pero piensa que para ella es suficiente por la oportunidad que se le está brindando.

A la hora de estudiar, reconoce que le resulta bastante cansado, pero de momento lo lleva bien, y se siente apoyada tanto por los profesores como por sus compañeros. “Me prestan los apuntes de las clases a las que no puedo asistir por motivos de horarios”. Está muy contenta con su trabajo, ya que la tratan como a una más. Le dan responsabilidades, escribe artículos y hasta tiene sus minutos para tomarse un café con sus compañeros.

En general, opina que las empresas no se aprovechan de los becarios: “en mi empresa hay sólo un par de estudiantes en prácticas, los demás son periodistas titulados”.

Jesús Prado, también estudiante de cuarto de periodismo, recuerda que él se ha tenido que buscar la vida por su cuenta, más en concreto en Ciudad Real, su ciudad. Fue una televisión local la que confió en él hace ya dos años. Jesús es un claro ejemplo de aquellos que no han encontrado la entrada al mundo periodístico gracias a la Universidad, ya que él mismo recalca la ausencia de prácticas en la facultad.

Para no perder el tiempo y sabiendo como está el panorama, ha mandado curriculums a los Departamentos de Recursos Humanos de los principales medios del país, aunque reconoce que raramente llegan a contestar.. Jesús abre una puerta a la esperanza, ya que, según opina “ahora existen más posibilidades para los periodistas, como por ejemplo, con los gabinetes de prensa”. Aprovecha para hacer una crítica constructiva, ya que para el uno de los inconvenientes somos los propios estudiantes, en especial los de Periodismo, que “esperamos a que nos lo den todo hecho, debemos ser más vivos”.


El personal docente opina

Profesora María José Pérez del Pozo, Universidad Complutense de Madrid. Doctora en Relaciones Internacionales.

-¿Cómo ve el panorama actual al que se enfrentan los licenciados en periodismo a la hora de entrar en el mercado laboral o realizar prácticas como becarios?
Yo creo que no es el peor momento que han tenido los licenciados en Ciencias de la Información porque durante los años anteriores a finalizar la licenciatura existen bastantes posibilidades de realizar prácticas en los medios, además, lógicamente, hay muchos más medios que hace algunos años, como son los periódicos digitales y otras alternativas, como los gabinetes de comunicación de ONGs, empresas o bancos. Entre estos últimos hay entidades que favorecen la política de inserción de personas recién licenciadas, por ejemplo. No me parece el peor momento, de verdad, para los licenciados en Ciencias de la Información.

– ¿Nos podría hablar de su experiencia como becaria y compararla con el momento actual?
Por supuesto. Si digo esto, que no es la peor situación, es porque cuando yo acabé la carrera, en el 87, la situación era verdaderamente espantosa. Todavía no existían las televisiones privadas, empezaron a lanzarse al año o dos años siguientes. Además, la única manera de acceder a los medios públicos era a través de oposiciones, que se celebraban muy de tarde en tarde y tenían un número de plazas muy limitadas. Creo que la promoción anterior a la mía todavía podía, parte de ellos, encontrar un trabajo en medios, pero la nuestra, hasta unos cinco o seis años después sufrió un colapso total. Y la situación de las prácticas…bueno, tampoco sé muy bien como está ahora, pero yo creo que era bastante más precaria que ahora.

– ¿Piensa que la Facultad hace lo suficiente para ofrecer prácticas en medios y facilitar la inserción a los recién licenciados?
Creo que sí que existen bastantes convenios con los medios de comunicación, pero evidentemente toda situación es susceptible de mejorarse siempre. Lo que pasa es que no es tan sencillo teniendo en cuenta la política comercial de los medios de comunicación, la de los recursos humanos… y no es tan sencillo conseguir la firma de convenios o las posibilidades que tiene una institución de enseñanza con respecto al mercado laboral. En cualquier caso, yo creo que lo mejor que puede hacer la facultad es formaros muy bien, tanto en conocimientos teóricos como en prácticos, por supuesto. Ese es el mejor convenio que puede firmar la facultad por vosotros.


Para más información sobre el espinoso asunto de los Becarios puedes consultar también el artículo “La realidad del becario” de nuestra compañera Paloma Almoguera

3 Comentarios

  1. Muy buen artículo 😉 y está bien eso de preguntar a profesores, quizá falta algún otro grande de la facultad ¿Sahagún quizá? Aún así, me encantado. Un abrazo fortísimo.
    LIBERANDA

  2. Creo que por parte de las universidades no hay control de qué hace el alumno en la empresa.
    Yo las que hice en un canal de televisión me sentí ignorada total y literalmente. Llegaba a la redacción y nadie se daba cuenta y eso que yo saludaba! Fui a hablar con el tutor, llorando por la fustración y no me ayudó en nada, más bien me echó del despacho.
    Mal por la universidad que no me ofreció alternativa, mal por la empresa que no me valoró. También debería haber movilidad: si en una empresa no estás agusto, se busca a otra y no tener que aguantar 3-4 meses así.

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