¡Sí, sí, la SGAE está aquí!

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En estos tiempos que corren los peligros son diversos y excesivos. Los robos son los más usuales, te pueden quitar la cartera de mil formas distintas y sin que te enteres. También la violencia, todo el mundo parece más susceptible de lo normal y cualquier bronca se puede generar del más insulso comentario. Los accidentes de coche son noticia día si, día también, en todos los medios de comunicación. Otro ejemplo pueden ser los timos, archifamoso es el de la estampita, y aunque a muchos nos suene un poco a cachondeo, aún hoy, la gente es timada con cosas aún más tontas que la imagen de un santo. No hemos nombrado los peligros de encontrarse con un psicópata, desquiciado u obseso de lo que sea. Además del eterno peligro de que una maceta te caiga encima y te mate. Todas las madres avisan de éste a sus hijos cada vez que salen de casa. En fin, la lista puede ser interminable. Y resulta irónico pensar que a más mayores nos hacemos, me refiero al mundo y a la humanidad (ya estamos en el siglo XXI), menos seguros y tranquilos vivimos. Más desconfianza y descontrol, menos solidaridad y más pobreza.

Bueno, a lo que iba. Lo que sí es totalmente insólito es algo que acecha en la sombra, lo llaman: SGAE. Hay otras especies con nombres distintos, pero todas funcionan de la misma manera. Saquean a la población en supuesta defensa de los derechos de autor. Nadie, menos nosotros, discutimos la necesidad de que existan medidas legales para proteger las creaciones de la gente. No sería justo que yo inventará una canción, mi tío me la robara y el prestigio, el dinero y todo lo demás no fuera para mí. Pero lo que estas entidades están realizando es un tanto…dictatorial. Dicen que con las nuevas tecnologías (entiéndase Internet) los mercados de la música y el cine están siendo atacados, menos preciados y llevados, obligatoriamente, a la ruina. La población perversa, esos seres plebeyos y odiosos, intercambiaban entre ellos discos enteros, películas, series, etc. ¡Sin pedir permiso! Ingratos, desgraciados todos. ¿Cómo se atrevían a hacerle eso a las multimillonarias compañías de discos o productoras? ¿Cómo podían ofender así a los genios musicales que viven en lujosas casas en Miami y a los cineastas que se bañan en billetes? Esa masa ingente e ignorante no sabía a quien estaban cabreando, ni en que medida. La venganza sería cruel, despiadada y recordada por los siglos de los siglos, amén. Así estaban las cosas. El top manta era la gran lacra de los pobres obreros de las artes, pero no solo eso. La gente que se grababan entre ellos cd’s o dvd’s eran delincuentes voraces y por ello debían ser castigados con la horca, la guillotina, o en su caso, la cárcel. Dichas instituciones observaron con lupa la Constitución, a ver si su venganza no iba a ser legal y se iban al traste todos los planes de dominación mundial, y encontraron una laguna donde podían cimentar su venganza. La comunicación pública. No les voy a escribir aquí el mencionado artículo, se lo voy a explicar que es más sencillo. Comunicación pública viene a ser algo como: si usted monta una fiesta de cumpleaños al aire libre (o en un bar) y van treinta personas, más usted treinta y una, pone un CD de su cantante favorito, pongamos Melody, usted está haciendo comunicación pública de algo que no es suyo. Si usted, como es lógico, no ha llamado a Melody y le ha pedido permiso para usar su CD y encima no le ha mandado, por correo certificado, unos veinte euritos por usarlo. Usted es un delincuente peor que un asesino. Así de claro. Y quien no lo entienda es que es tonto. Pues yo soy estúpida porque no lo entiendo. Los artistas pagan a las radios para que pongan sus canciones, las televisiones pagana a los artistas para poner sus canciones, los publicistas también les pagan, etc. Yo pago al artista si me compro los baratos discos, baratísimos. ¿Y ahora les tengo que pagar cada vez que quiera oír el disco? Pues fíjense que yo a este ritmo paso de oír música, ¡hala y que les compre su madre la musiquita de las narices! Lo mismo digo de las pelis. Se acabó el cine para mí. Siete eurazos cuesta ver una peli en cualquier cine de España y ahora cuando yo me haya comprado el dvd y si lo pongo en una reunión de amigos ¿tengo que pagar? ¡Van listos! La cosa no funciona tanto así, pero le falta poco o menos. Con quién quieren acabar entonces. Con el intercambio masivo por Internet, con el top manta, con los comercios. Lo del top manta lo veo bien, lo de Internet lo puedo llegar a entender, ahora lo de los comercios no. Se acabó que en la peluquería se escuche la radio o en un bar, que pongan la televisión o cualquier otra cosa, porque habrá algún detective de las SGAE que les denuncien y les hagan pagar. Quién me dice a mí que cuando hayan conseguido todo esto, que gracias a nuestro gobierno actual lo van a conseguir, no van a querer aumentar el negocio y entrar en las casas para ver si tengo la tele puesta o la radio y quieran que pague. Nadie me asegura que eso no pueda pasar. Y sinceramente cómo ocurra, esto va a ser peor que la famosa Inquisición o la Caza de Brujas. Todos a por todos y las SGAE con el bolsillo rebosante. Como podrán ver, al fin y al cabo es un negocio. Yo les recomiendo que no pongan la radio en el coche, que no silben o canturreen música cuando alguien les vea. No se fíen ni de su madre, ni de los sordos, ni siquiera de ustedes mismos. Vean películas escondidos en algún armario, guarden sus mp3 o mp4, quiten el tono, politono, megatono o supertono guay de su móvil. El “ring, ring” de toda la vida es la mejor opción. No canten villancicos en navidades, ni el cumpleaños feliz, absténganse de cantar las canciones de misa. Cualquier precaución es poca ante este potente enemigo dispuesto a arruinarles en cuanto se despisten. Dios nos pille confesados.

Fuente de la imagen:
www.prensadefrente.org

2 Comentarios

  1. Bueno, yo realmente no sé si eso es del todo así. Me refiero a eso de poder ser denunciado por estar escuchando una canción en un sitio público. Sé que sí puede caerte un marrón si tienes una banda u orquesta y te dedicas a hacer versiones de canciones populares, pero de ahí a no poder reproducir un CD en el lugar que sea, me parecería exagerado por su parte. De todas formas, la SGAE siempre ha sido un poco melodramática con estos temas, o sea que tampoco me sorprendería.

    Muy buen artículo.

  2. Y los artistas de siempre mabifestandose en las calles. Cuando la SGAE impuso un canon ilegal a todo tipo de productos vulnerando claramente la presuncion de inocencia ninguno de mis artistas favoritos, ninguno, salio en mi defensa, ninguno salio a manisfestarse y dar la cara por sus “queridos fans”. ¿y ahora me piden ayuda? Que os den.

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