Si quieres opinar … ¡súbete!

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-Good morning, I am sorry, I am late!. -Don’t worry. Dos tipos sentados en un banco, con un Starbucks en una mano y una Moleskine en la otra. Hasta aquí nada raro. Y mucho menos si el protagonismo de esta estampa se la llevan las decenas de personas que se encuentran subidas en un taburete a su alrededor. Pero si tenemos en cuenta que es domingo, que estamos en Hyde Park y que el termómetro de la marquesina del autobús marca 10 grados, la escena empieza sino a ser curiosa, al menos digna para una fotografía del norteamericano Spencer Tunick.

Haciendo de este breve diálogo algo habitual entre los dos y mientras daban pequeños sorbos a su café demasiado caliente comenzaron a tomar notas de lo que esas personas elevadas sobre el nivel del suelo decían.

Y sí, era domingo, hacía frío, había personas predicando sin sus pies en el suelo -haciendo alusión al doble sentido de esta expresión- y decenas de discursos se entremezclaban con las habladurías de los turistas. Me encontraba en uno de los espacios que cuentan con mayor libertad de expresión de Inglaterra. Speakers’ Corner se ha convertido hasta el día de hoy en un referente inglés.

Fue ya en 1872 cuando el Parlamento cedió ante las presiones de la población y dictó una ley en la que reconocía a Speakers’ Corner como un lugar para el debate público, desde entonces miles de personas han expresado su disconformidad y han luchado por sus derechos. Lenin fue uno de ellos. Cuando llegó a Londres hizo uso de este espacio para difundir sus ideas a la vez que mejoraba su inglés.

Sólo llevaba dos minutos en Hyde Park y sus libretas contaban ya con más de una página escrita. A una velocidad vertiginosa y bebiendo su café casi por inercia buscaban con la mirada el orador más convincente. Eran periodistas. La Moleskine tamaño cuartilla con tapa negra, el café y el modo de escribir los delataba.

Mientras tanto, a la derecha un hombre de unos treinta intentaba convencer a su veintena seguidores, que por su vestimenta apostaría que procedían de USA, de que Darwin era un farsante. Enfrente de éste y subido en una caja de plástico azul un adolescente decidió que le tocaba criticar a Bush. Pero aquel domingo, la crisis económica dominaba la agenda. Este espectáculo, en ciertos casos circense, puede llegar en ocasiones a ser divertido, con noticias sobre secuestros por parte de extraterrestres, teorías de conspiración a diferentes instituciones o incluso con avisos de la llegada del fin del mundo en menos de 24 horas.

A unos centímetros del suelo
A modo de tarima, sobre una caja, taburete, banco, maleta o incluso escalera exponen sus hipótesis y críticas, pero no lo hacen para que su grupo de seguidores que paseaba por Hyde Park en el momento en el que él decidió ponerse a predicar pudieran verle y oírle mejor. La razón de este estrado improvisado se debe a que en Inglaterra existió una ley que decía que no se podía criticar a la Reina en suelo inglés, por lo tanto los de la época decidieron hacerlo a varios centímetros del suelo para evitar controversias.

A pesar de esta medida preventiva por parte de los oradores, la policía británica pasea por los alrededores midiendo las palabras y el grado de crítica de los exponentes. Éstos pueden hacer que uno de ellos deje su discurso a medias sí lo encuentran demasiado violento o fuera de lugar.

Todavía hoy me pregunto qué tipo de trabajo estarían haciendo los dos colegas sentados en ese banco, un reportaje de fondo, una crónica o quizás simplemente estuvieran sonsacando lo que hoy en día está en boca de la opinión pública inglesa. Ahora que tan de moda está el periodismo ciudadano, sería una fuente de información única, pública y de fácil acceso, excluyendo, claro está, toda representación teatral con tema de sospechosa veracidad.

Sea lo que sea, es una pena que estos dos periodistas no sean patrimonio permanente de esta esquina para dejarnos por escrito de lo que este espacio ha sido testigo: discursos, teorías, razonamientos y quién sabe si de algún que otro descubrimiento. Pero ahora es tu momento, ¿estás en Londres?, ¿es domingo?, ¿quieres opinar?, ¡súbete!.

See you soon…

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