Si hablamos de teatro, hablamos de Yuyachkani

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Ha terminado la función. Me encuentro de pie, conmovido. Lo que observo es más que una obra de teatro: es un centro de investigación de tradiciones culturales peruanas y latinoamericanas. Un laboratorio de constante búsqueda y exploración. De movimientos que son una poesía. Estamos hablando del buen teatro. Estamos hablando de Yuyachkani.

La memoria que persigue, la muerte, la libertad, el teatro y la música, forman parte del concepto de arte y representación que plantea cada puesta en escena de Yuyachkani. Con-cierto olvido, su última puesta en escena, no es la excepción: es una retrospectiva por los 40 del grupo.

Teresa Ralli, Rebeca Ralli, Amiel Cayo, Augusto Casafranca, Ana Correa, Débora Correa y Julián Vargas, dirigidos por Miguel Rubio, ponen en escena lo mejor de sí mismos. El resultado, es inminente: un desempeño impecable. Instrumentos que cada uno interpreta, constituyen, una melodía del recuerdo de presentaciones pasadas. Tratan a cada instrumento musical como una prolongación de la presencia escénica.

El ritual en el escenario que explotó Edgard Guillén en el teatro peruano, se mantiene vigente con los “yuyas”. Tienen una cultura de grupo bien marcada, no sólo entre los actores y el director, sino con quienes trabajan en La Casa Yuyachkani. En Con-cierto olvido, el trabajo de máscaras es impecable: antes, durante y después de utilizarlas, son respetadas por su significado de tradición cultural.

A propósito de ellas, Edmundo Torres, reconocido mascarero peruano ,radicado en Berlín, dictó un taller de máscaras para quienes deseaban aprender del arte y una tradición, que pese a los años, se encuentra más viva que nunca en La Casa Yuyachkani.

Con-cierto olvido recoge poemas, canciones y piezas musicales, que evocan textos de autores como Edward Gordon Craig, Bertolt Brecht, Jorge Manrique, y del propio reportorio de los “yuyas”. En este repaso de la memoria de su oficio, los actores interpretan distintos instrumentos como guitarra, charango, mandolina, violín, saxofón, trompeta o clarinete.

Grandes músicos y actores. Yuyachkani, que significa “estoy pensando, estoy recordando”, nos invita a tener un recorrido cultural y de vida, que no podemos perdernos. Estamos ante uno de los mejores grupos de teatro de Perú y del mundo. Fiel a su estilo, buscando la verdad “sin creerse dueños de ella”, como dicen. Ha terminado la función; pero sigo de pie, aplaudiendo.

Fuente de la imagen:
Periosía

1 Comentario

  1. Entraniables “musicos- poetas, actores..-ambulantes”…les agradezco la perseverancia que anima e inspira….amen de otras virtudes….Gracias y ojala pueda llegar a tiempo pa ver el Con- Cierto !

    Ana: por si te olvidaste: soy tu companiera de colegio y demas travesuras, nos vimos en el Viejo San Juan, el 1986 con la puesta en escena de los queridos musicos ambulantes y el Nobel “Marito VG” andaba celoso porque ustedes le robaron el show en el Teatrin de Instituto de Cultura Puertorriquenia..ja..ja..ja..

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