Si fuesen aficionados normales

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Javier Tebas, presidente de la LFP, ha dejado claro que si en la final de la Copa del Rey, que se celebrará el 30 de mayo entre el FC Barcelona y el Athletic Club de Bilbao, se escuchan abucheos contra el himno nacional y/o el rey de España, él sería partidario de la suspensión del partido. Curiosamente, su posición fue mucho más laxa y relajada cuando el aficionado del Deportivo de la Coruña, ‘Jimmy’, fue asesinado en el mes de noviembre por miembros del Frente Atlético.

 Hace unos días, el presidente de la Liga Profesional de Fútbol, Javier Tebas se mostraba a favor de suspender la final de la Copa del Rey si los aficionados de los dos equipos que la jugarán, Barcelona o Athletic, abuchean al rey Felipe, al himno de España o a ambos. En los mismo términos se ha expresado el partido político VOX, que ha remitido una solicitud a la Real Federación Española de Fútbol para que suspenda la final si existe algún tipo de agresión a España. Por agresión a España, el partidario que lidera Santiago Abascal entiende pitar o a abuchear el himno de España o al monarca. Otra importante personalidad que no ha querido reservarse su opinión sobre esta cuestión ha sido Esperanza Aguirre. La Presidenta del Partido Popular de Madrid y candidata a la alcaldía de la ciudad de Madrid ha vuelto a expresarse en los términos de hace dos años, cuando ya expresó que si se abuchea el himno, el partido debe ser suspendido y jugado a puerta cerrada. Y al igual que su compañera de partido, la presidenta de Castilla La-Mancha, María Dolores de Cospedal, declaró que si se producen abucheos a la figura del rey de España o al himno nacional, el estadio debería ser desalojado y la final suspendida. Además, también añadió que si un equipo no está conforme con jugar la Copa del Rey, pues que no la juegue.

Es necesario recordad que, según el Tribunal de Derechos Humanos, la libertad de expresión “constituye uno de los fundamentos esenciales de la sociedad” y “no se aplica sólo a las informaciones o ideas consideradas inofensivas o indiferentes, sino también a las que ofenden o molestan”, porque “tales son las demandas del pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin los cuales no existe una sociedad democrática”. Es decir, que abuchear el himno y/o al rey no sería un acto de ataque a la nación española, sino un ejercicio de libertad de expresión. Más allá de que pueda gustar más o menos. Además, el artículo 20 de la Constitución Española de 1978 determina que se reconoce el derecho a “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. Aunque, también existen argumentos jurídicos para aquellos que apoyan la idea de suspender el partido por los presumibles abucheos que se producirán. Así, en el Código Penal español, en su artículo 543, determina que “las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses”. Aún con lo anterior, la suspensión es prácticamente imposible, tal y como detalló La Información, en un artículo en donde se citan fuentes de la propia RFEF y también expertos en derecho deportivo.

Es interesante detenerse en la opinión de Javier Tebas. El que en su día fue un joven militante de las juventudes de Fuerza Nueva, partido fundado por Blas Piñar, ya advertía en 1979 en los periódicos de Huesca que si la situación lo requería, los militantes de Fuerza Nueva defenderían los valores de la patría por todos los medios disponibles. Que Tebas fuese miembro de Fuerza Nueva explica muy bien su actitud ante ciertos episodios polémicos, que tras su declaraciones y acciones han puesto al presidente de la LFP en el punto de mira de muchos aficionados y de algunos medios de comunicación. Famosa fue la infame campaña que inició para obtener el indulto del expresidente del Sevilla y condenado a siete años y medio de prisión por los delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos. Finalmente el indulto para del Nido fue denegado por el Gobierno en noviembre de 2014.

No obstante, más polémicas fueron sus declaraciones y acciones cuando a fines de noviembre, por motivo del partido entre Atlético de Madrid y Deportivo de la Coruña, los aficionados de la peña de extrema izquierda Riazor Blues y aficionados de la peña de extrema derecha Frente Atlético se enfrentaron violentamente en las inmediaciones del Vicente Calderón. El resultado más visible de este enfrentamiento fue la muerte del aficionado del Deportivo de la Coruña Francisco José Romero Taboada, conocido como ‘Jimmy’. No está aún esclarecido si los dos grupos se citaron previamente, como apuntaban las primeras informaciones sobre la pelea, o por el contrario, la trifulca se pudieron prepararla miembros del Frente Atlético al enterarse de que los aficionados de los Riazor Blues iban a llegar a Madrid cerca de uno de los lugares habituales de reunión del Frente Atlético. La investigación por el homicidio de ‘Jimmy’ sigue abierta.

Sin embargo, sorprendentemente, el partido entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de la Coruña se celebró como si nada hubiese sucedido. Ante las preguntas de varios medios de comunicación, Tebas argumentó que se había intentado suspender el partido, pero para ello la RFEF debía dar su visto bueno, algo que resultó imposible debido a la falta de respuesta desde la RFEF. Explicación débil y poco creíble, especialmente si se tiene en cuenta que en la misma rueda de prensa, Tebas argumentó que en los demás partidos no se había guardado un minuto de silencio por la muerte de ‘Jimmy’ porque no era un aficionado “normal”. Tebas se arrogó la potestad para dividir a los aficionados entren normales y no normales. Él, que ha sido militante de Fuerza Nueva, un grupo político que estuvo involucrado, a través de alguno de sus militantes o exmilitantes, en asesinatos y ataques violentos contra grupos y organizaciones de izquierda.

La reacción de Tebas ante ambos acontecimientos dice mucho del carácter del presidente de la LFP. Lógicamente es necesario luchar contra la violencia y la intolerancia, tanto dentro de los terrenos de juego, como fuera de ellos, en las gradas. Sin embargo, y a pesar de que la LFP reforzase las medidas a tomar contra la violencia, la xenofobia y la intolerancia el pasado diciembre, no parece que su actual máximo dirigente sea el más apropiado para llevar a cabo esa lucha, y tampoco parece muy claro que ni la mayor parte de clubes, ni los principales organismos del mundo del fúbtol en este país, estén dispuesta a luchar seriamente contra el fenómeno ultra en sus estadios. Primero por las declaraciones de Cerezo respecto al Frente Atlético, y después porque cuando Laporta inició su campaña contra los Boixos Nois, ni desde la LFP, ni la RFEF, ni el Consejo Superior de Deportes estuvieron muy entusiasmados en ayudar y promover la medida del entonces presidente del FC Barcelona.

Tal y como aconteció en las ediciones del 2009 y 2012 de la Copa del Rey, en esta del 2015 el himno y el rey de España serán abucheados con toda seguridad. No parece que la RFEF vaya a suspender el partido por ello. Y no tanto porque no exista una norma específica sobre la cuestión, al contrario de lo que sucede en Francia, donde el ejecutivo de Sarkozy sí aprobó una ley específica que declaraba la suspensión del partido si se proferían abucheos al himno nacional galo, sino principalmente porque sería contraproducente. ¿Qué obtendría la RFEF si suspende el partido? ¿Aficionados molestos porque no pueden disfruta de la final? ¿Pérdidas económicas debido a, como mínimo, las devoluciones, en forma de reembolso de las entradas de la final? ¿Facilitar un argumento de relativo peso a los soberanistas catalanes y vascos sobre la opresión española respecto a sus comunidades autónomas? Una suspensión del encuentro sería negativa para casi todos. Para los aficionados, porque no podrán ver el partido tal y como estaba planeado. Para la RFEF porque tendrá que asumir las principales consecuencias, tanto institucionales, como legales, que se puedan derivar de la suspensión del encuentro. Y para España porque su imagen, tanto en el interior como en el exterior, se podría ver dañada debido a la suspensión de un partido por cinco minutos de abucheos a un himno y a un rey de España, quien como figura pública y de autoridad que es, debe aguantar las muestras de reprobación de la población si estas no ponen en peligro su integridad física o moral.

Ahora bien, para una parte de la población española la suspensión del encuentro sería positiva. Entre esta porción de la población, se encontraría Javier Tebas, quien desea la suspensión de la final en caso de abucheos. Quizás para Tebas, los que abuchean, al igual que ‘Jimmy’, tampoco son aficionados normales.

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