Shuttler Island, fuera de lo convencional

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La primera y casi única lastra de esta película es que si se quiere narrar un argumento que atraiga al espectador es necesario revelar algunas partes de la trama esencial de la película. En estos casos, y siendo políticamente correcto, se dan unos pocos datos que enmarcan la película, pero también que la dejan caer dentro de lo convencional y le restan una buena parte del interés. Y, como no queda más remedio, la sinopsis queda así. Los agentes judiciales Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son enviados a Shuttle Island, en Boston, para investigar la desaparición de una peligrosa asesina (Emily Mortimer) recluida en el hospital psiquiátrico Ashecliffe, un centro penitenciario para criminales perturbados. Enseguida descubrirán que la isla en general y el centro en particular albergan extraños sucesos y prácticas. Emplearán todos sus esfuerzos en escapar de ella, aunque no será fácil.

Partiendo de unas pocas líneas que no otorgan ninguna clase de intriga a la película, cuando ya se está dentro de la sala y a medida que transcurre la historia, el espectador percibe que hay gato encerrado, eso no era lo que le habían contado. Martin Scorsese sabe embaucar al espectador y hacerle partícipe de la trama y evolución de los personajes desde los primeros momentos del filme. Aunque al principio parece ser otro más de los clásicos y repetitivos thriller psicológicos, pronto empiezan a marcarse las diferencias.

El espectador debe seguir la trama por un elemento impuesto, Teddy Daniels, todo en la historia es bajo su punto de vista. Y desde el primer momento la credibilidad que se le otorga es la máxima. Pero la intriga envuelve todo en la película y hace que el espectador dude de la buena voluntad y credibilidad incluso del propio personaje principal. Y cuando uno ya se aclara y establece los tradicionales roles del bueno y el malo, y siente esa imperiosa necesidad interna de acabar con todo el mal de esa isla consiguiendo que por fin se establezca justicia, resulta que la película da un giro y vuelta a empezar con la asignación de los papeles de buenos y malos. Claro que, como era lo correspondiente, esta es una de esas películas en las que el final es para que cada uno interprete lo que le parezca, y todos contentos.

La trama va poco a poco desgranándose hasta que al final podemos unir todos los personajes y sucesos. Si bien cada uno va elaborando distintas hipótesis de los reveladores sueños de Di Caprio, la mayoría resultan fallidas, y es que al final se convierte en el cazador cazado, y hasta ahí se puede leer. Cada detalle cuenta en el desenlace y cada uno tiene su explicación.

En cuanto a las interpretaciones, cabe destacar a Leonardo Di Caprio que poco a poco va logrando que toda una generación consiga olvidar al joven y enamorado Jack en Titanic. Aunque el rostro aniñado aun no haya desaparecido, la interpretación del atormentado e impulsivo Teddy Daniels contribuye a forjar una carrera que, últimamente, transcurre de la mano de Martin Scorsese.

Shuttle Island aporta, por tanto, una trama dinámica e interesante, un reparto de actores que apoyan dicho argumento y, en conjunto, un filme por el que merece la pena gastarse la elevada y vergonzosa cantidad de dinero que piden por entrar a las salas de cine.

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