Shrek ya tiene ciénaga en Madrid

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El Teatro Nuevo Apolo se ha convertido en la ciénaga madrileña de Shrek. El exitazo de la película de Dreamworks sobre el ogro verde de buen corazón que ha de rescatar a la princesa Fionna se convirtió en musical.

Desde el pasado veintiuno de septiembre es posible disfrutar en Madrid de esta producción con sello español. Destacables del espectáculo son las espectaculares voces de los actores que encarnan a los protagonistas, pero también a los personajes secundarios; la coordinación en las coreografías, sobre todo en las que participan más de una decena de bailarines; la ambientación de la sala, muy cuidada y agradable y los decorados de escenario, que te trasladan a una realidad imaginaria.

La caracterización de los personajes también está muy currada. El vestuario y los maquillajes son espectaculares; para que se hagan una idea y a modo de curiosidad, Enrique Sequero, actor que encarna a Shrek tarda unas dos horas y media en convertirse en el ogro verde. Para ello el equipo de maquillaje utiliza apósitos de látex y kilos de maquillaje verde.

En cuanto a la obra en sí, se centra principalmente en la primera película de la saga, pero tiene pequeños guiños referentes a la segunda y a la tercera. Para la comprensión de la historia se realizan constantemente cambios de escena y se recurre en varias ocasiones a los flashback. Es increíble como en segundos el equipo de escenografía puede pasar de la famosa ciénaga del ogro a la torre donde está encerrada Fiona o al castillo de Lord Farquaad. Pero no es solo cambiar cuatro cosas como ocurre en otros espectáculos de este estilo, sino que se colocan y se quitan enormes estructuras capaces incluso de soportar el peso de tres actrices a la vez.

Un total de dos horas de espectáculo, dieciocho escenas, veinticinco decorados y cincuenta actores te harán volar al mundo de Sherk

Fuentes del texto:
Propias
Fuente de las imágenes
http://www.shrekelmusical.es/fotos

2 Comentarios

  1. todo eso esta muy bien, pero no dices lo que cuesta la entrada. Si por ejemplo van dos adultos y un niño, flipas con el importe, pues te puedes ir de cena y a un buen sitio. No cuidan el bolsillo de los espectadores

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