Shane Williams emociona a Gales en su despedida

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El jugador de rugby galés Shane Williams disputó el sábado frente a Australia su último partido internacional con el equipo de su país. Un ensayo, el número 58 en su dilatada carrera con el XV del Dragón, puso fin a un choque que sirvió para que el estadio Millenium llorara con la despedida del rápido jugador nacido en Morriston.

Shane Williams, leyenda viva de Gales

Un test match amistoso, reedición de la final de consolación del pasado Mundial entre Gales y Australia, funcionó como merecido homenaje a Shane Williams, el número 11 del combinado local. En el minuto 81, con el tiempo cumplido, Gales decidió sacar en corto un golpe de castigo y percutió duro dos veces ante el muro levantado por la defensa aussie. La jugada continuó por el flanco izquierdo del ataque de los británicos, a apenas un par de metros de la línea de ensayo. Los del XV del Dragón, incapaces de marcar con la delantera, decidieron abrir el juego y sacar el oval hacia atrás, sobre la línea de diez metros. Allí recibió el homenajeado Williams, que recepcionó a la perfección, dribló a dos wallabies y vio cómo su cara se tensaba de emoción. El pequeño ala izquierdo había conseguido ensayar por última vez con la camiseta roja ante el delirio de su afición. 

El ‘bailarín de Ospreys’ se despidió a lo grande, logrando su ensayo 58 con el combinado nacional en 87 partidos. El estadio Millenium de Cardiff se emocionó tanto con el veloz sprint que certificó el ensayo como con el posterior homenaje que se rindió a Williams, que compareció sobre el césped arropado por su familia.

El rugby es un deporte que santifica y rinde honores a sus mitos, y la afición galesa hizo lo propio el sábado con su último gran ídolo. Shane Williams deja un recuerdo imborrable en el imaginario colectivo de una afición que venera el deporte del oval. Ningún otro país del mundo, salvo Nueva Zelanda, muestra una pasión similar por el rugby. Durante la última década, Williams ha sido el estandarte de un equipo irregular, genial y desconcertante a partes iguales. Quedarán en archivos de video algunos de sus quiebros, carreras con interminables slaloms, amagues en la cara del rival e imposibles juegos de pies sobre la línea de lateral. Y la constatación de que al rugby también pueden jugar los pequeños.

Los pequeños Williams no quisieron dejar solo a su padre

Aunque el resultado era lo de menos, el encuentro terminó con un 18-24 favorable a Australia. El equipo del Pacífico cimentó su victoria en los tres ensayos que conseguió en la segunda mitad durante la expulsión temporal de un jugador local. Gales anotó luego en dos ocasiones por medio de Williams y Priestland. La ocasión también sirvió para constatar el vigor del joven cuadro galés (con North, Faleteau y Priestland como destacados), que se perfila como uno de los favoritos para el triunfo en el próximo VI Naciones.

Fotografías: Sum_of_Marc

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