“Sexorama”, claves prácticas para un fornicio saludable

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¿Cuáles son los tipos de infidelidades más habituales? ¿Cómo se catalogan las diferentes clases de polvos? ¿Lo sabe usted todo acerca de las tetas y los penes? ¿Conoce las triquiñuelas para montarse un encuentro tórrido en mitad de la vía pública? Si la respuesta ha sido afirmativa en la mayoría de preguntas, enhorabuena, su salud sexual goza de un estado envidiable. Por el contrario, si las dudas han arreciado sobre su mente desconcertada y calenturienta, quizás debería seguir las indicaciones que Manuel Bartual ofrece en Sexorama. Consejos sexuales para chavalas y chavales (Astiberri), segunda recopilación de las historietas que el dibujante publica semanalmente en las páginas de la revista El Jueves.

Viñetas Sexorama

Nacido en Valencia en 1979, el autor ha concedido una extensa entrevista a La Huella Digital en la que habla de su nuevo libro, de su proyecto editorial ¡Caramba! y de sus inquietudes cinematográficas, recientemente plasmadas en el cortometraje 85.12.30, con el que participará en la próxima edición del Notodofilmfest. En esta primera entrega de la conversación, Bartual analiza en profundidad los entresijos de Sexorama, una serie con cinco años de vida y que ya ha enganchado a miles de lectores españoles, franceses e italianos. 

Para los que no hayan leído nunca las historietas publicadas en El Jueves, ¿qué se puede encontrar en las viñetas de Sexorama?
Es una serie sobre sexo, esa fue la única directriz que me dieron en la revista. Por un lado hay páginas sobre todo tipo de temáticas, como diferentes clases de sujetadores, sexo interracial, operarse las tetas, alargarse la polla… Pero al mismo tiempo, en este segundo libro he querido desarrollar una pequeña historia entre unos cuantos personajes, que son los que me sirven para dividir los temas. 

¿Existe algún límite para decir burradas, ya sea personal o externo?
La verdad es que no. Tampoco busco provocar, sino hablar de sexo sin ningún tipo de prejuicios, como una cosa normal y corriente. Si hago memoria, en estos cinco años nunca he llegado a ese punto de “no, esto no voy a hacerlo”. También creo que mi estilo de dibujo me permite tratar temas bastante escabrosos sin que lo parezcan, porque es un dibujo muy limpio y amable, que entra muy fácil. No es lo mismo que si hubiera decidido poner hasta el último detalle, con todos los pelos, las gotitas de sudor, la suciedad…

Cuando empezó la serie, ¿tenía la idea de que fuera una historia de personajes o esa posibilidad se desarrolló con el paso del tiempo?
Era el as que me guardaba en la manga, porque tenía claro que una serie semanal sobre una temática concreta podía llegar a aburrirme. Los personajes protagonistas, Nacho, Nerea y Tomás, ya estaban en las primeras páginas que dibujé, pero en aquel entonces aún no eran personajes como tal, sino individuos que de vez en cuando aparecían en la serie, sin ningún desarrollo.

Llegado cierto punto, la dinámica de un tema semanal me acabó cansando un poco, así que decidí utilizar la baza de los personajes. Son historias muy sencillas, porque cada página debe entenderse independientemente del resto; no puedes hacer grandes sagas, pero tener personajes y desarrollar sus historias hace que ellos mismos me sugieran nuevos temas.

Viñeta Sexorama

¿Le ha saturado la serie en algún momento?
Va por rachas. Hay temporadas en que te sientes pletórico, te crees el rey del mundo y estás muy contento de lo que vas dibujando, pero luego hay otras en que piensas que todo es un desastre y que ya no hay nada más que contar. Es algo que también me ha pasado con otra de mis series, ¡Escucha esto!, en la que ha habido épocas muy buenas y épocas muy malas. Supongo que es ley de vida para los que hacemos series de entrega semanal. No importa cómo estés en cada momento, siempre tienes que sacar material para dibujar tu página. También hay días en los que piensas que estás en una etapa mala, pero hablas con la gente, o lees comentarios de los lectores, y resulta que ellos siguen disfrutando igual de la serie.

En la actualidad se siguen publicando historietas de ambas series, tanto de Sexorama como de ¡Escucha esto! Supongo que la mala racha no se ha alargado demasiado en ninguno de estos casos…
¡Escucha esto! la mantengo de forma intermitente. Quiero dibujar unas cuantas entregas más para publicar un segundo libro. Con Sexorama ya van cinco años y parece mentira, pero siguen saliendo temas. Hace poco he dibujado un par de entregas sobre lugares en los que follar cuando estás en casa; si te pones a pensarlo, es un tema muy obvio, pero llevo más de 250 páginas dibujadas y nunca se me había ocurrido hacer una sobre ésto. También hay temas que traté hace mucho tiempo y que acabo rescatando, porque descubro que daban para mucho más. Así vas sobreviviendo.

En la búsqueda del tema más chocante o llamativo, ¿es fácil despistarse y olvidar los más recurrentes?
Pasa bastante. Llega un punto en que tienes la sensación de que ya has tratado todo lo básico, así que toca ir al detalle sucio o a la filia más rara. Sin embargo, luego descubres que siempre se puede dar otra vuelta. Eso te sirve para ir variando un poco. Con Sexorama me puedo pasar unas cuantas semanas hablando de porno, pero me olvido pronto y empiezo a hablar de sexo de andar por casa. La idea es dar una panorámica general, abarcar la serie desde todos los puntos de vista y lugares posibles.

¿Y qué labor de documentación se hace para hablar de, por ejemplo, páginas de vídeos pornográficos?
Pues tiro de mi bagaje como usuario, ¡claro! Además, como bien sabe cualquier autor que se dedique a crear historias, ahora existe una herramienta maravillosa llamada Google, donde siempre hay cien millones de personas que ya han hablado sobre algo antes de que tú te hayas puesto a pensar en ello. También utilizo experiencias propias o historias que he oído contar a otra gente, llevándolas a mi terreno. Cuando necesito ampliar un tema, internet es fabuloso para investigar, porque pongas lo que pongas siempre hay un foro donde unas cuantas personas están preguntando y respondiendo sobre ese tema.

Es decir, que usted conoció la historia de un tío que se pilló un testículo con el lector de CD’s del coche…
Esa en concreto no, pero a veces me sorprendo con personas que han leído algún chiste y que me preguntan: “¿Cuándo te lo conté?”. Puedo imaginar y dibujar cosas muy marcianas, pero la realidad siempre supera a la ficción.

Viñetas Sexorama

Cuando se leen las historietas sueltas en El Jueves, en ningún momento se aprecia que se trate de una historia con planteamiento, nudo y desenlace. ¿Cómo se las ha ingeniado para darle coherencia a la trama de su libro?
Cuando llegó el momento del cambio, hace unos dos años y medio, comencé a desarrollar los personajes y a plantearme cómo funcionaría todo aquello en forma de historia larga. Tenía muy claro que no iba a dejar las páginas temáticas y que las historietas se tenían que entender individualmente, pero también empecé a crear una pequeña historia que luego pudiera adaptarse como libro.

He tenido que cambiar un poco el orden en el que se publicaron, redibujar algunas páginas y crear otras nuevas, pero esa es la ventaja que tiene los cómics frente a las series de televisión, que cuando se editan en DVD ya no se puede modificar el orden de los capítulos. En las recopilaciones de historietas semanales sí te puedes permitir esa licencia. En el libro también hay páginas dobles que antes, en la revista, se publicaron en semanas diferentes, pero yo ya las había pensado para que funcionasen bien en el libro. Todo esto le da un valor añadido al tomo, un plus para la gente que se haya leído las páginas publicadas en la revista.

Nerea y Nacho, ¿son la Emilia y el Mauricio de Sexorama?
Me lo han comentado alguna vez, pero tampoco los concebí de esa forma. Se parecen porque La Parejita es una parejita estándar, muy pensada para que la gente pueda reconocerse en Emilia y Mauricio. Con la pareja de Sexorama intenté hacer algo así, un novio y una novia muy prototípicos. Tanto Manel Fontdevila como yo desarrollamos un tipo de pareja muy concreta y bastante universal, abordándola cada uno a nuestra manera.

¿Tiene algún colega como Tomás, uno de esos ligones clásicos?
Quizás tengo algún colega al que le gustaría ser como Tomás, pero no llegan a su nivel, porque casi nadie puede pasarse dos años con cuatro novias sin que ninguna sepa de la existencia de las otras.

¿Ha utilizado alguna vez los “Dados sexuales Sexorama”?
Pues la verdad es que no, nunca me he puesto a recortar ninguno de los juegos que propongo. Me hace gracia cuando a la redacción de la revista llegan fotos de los lectores que sí lo han hecho, como cuando dibujé un belén recortable.

Viñeta Sexorama

Usted que es tan emprendedor, igual debería montar un ‘sex shop’…
De Sexorama se podría hacer mucho ‘merchandising’, pero para eso hay que convencer antes a El Jueves, que es quien tiene la primera opción. De momento hay una camiseta, pero creo que se podrían comercializar muchas más cosas.

Del primer volumen de Sexorama se despacharon 22.500 ejemplares. ¿Qué expectativas tiene para a este segundo recopilatorio?
Ambos casos son muy diferentes. El primero tuvo unas ventas estupendas, pero hay que tener en cuenta que era un libro barato que se vendía en kioscos junto a la revista. Con este nuevo tomo, que se vende en librerías, sería muy feliz si al menos agotáramos la primera edición. En la situación actual, los libros que se mueven por el circuito de librerías ya son buenos éxitos si venden 2.000 o 3.000 ejemplares. Una vez pasas de esas cifras, cuando llegas a 10.000 o 20.000, ya juegas en otra liga. Pero eso tan sólo lo consiguen Paco Roca, Mauro Entrialgo, Juanjo Sáez y pocos más.

Puede que estemos hablando de cómic, que siempre tiene un mercado más reducido, pero el sexo, y más el sexo tratado con humor, siempre resulta un tema muy atractivo para los lectores…
Es una temática muy jugosa, y la prueba es que Sexorama se ha publicado también en Francia e Italia. Con un poco de suerte, este libro puede acceder a unas ventas mayores de las que suelen tener otros cómics. Pero tampoco quiero aventurar nada, porque igual luego vendemos cuatro ejemplares. El negocio editorial es muy complicado, se publica muchísimo y al final hay ocasiones en que ya no depende tanto de la comercialidad o la calidad del título, sino del momento concreto, de que el libro destaque entre las novedades del mes…

¿Tiene ofertas para exportar el segundo volumen de Sexorama?
Es muy probable que llegue a Francia, pero aún tenemos que cerrar el acuerdo. En Italia compraron el primer libro y lo van publicando por entregas en la revista Linus, así que esperamos que cuando agoten el antiguo material se interesen por el nuevo.

(Mañana, segunda parte de la entrevista con el dibujante)

+ Info Manuel Bartual:
Página web oficial.

+ Info Astiberri:
Página web oficial.

Imágenes cedidas por Astiberri/Manuel Bartual

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