Señor Raúl…

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Raúl avisó. Dijo que se le daba bien Mestalla y no faltó a su cita con el gol tras más de medio año sin jugar en nuestro país. Tras un recibimiento inundado de pancartas y cánticos de apoyo al “7 de España”, tocó ver la otra cara de la moneda. Los límites de rivalidad se sobrepasaron por la afición valencianista, que insultó a un Raúl cuya puntería le dio ventaja al Shalke para el partido de vuelta del 9 de marzo.

Oídos sordos a los gritos de “Raúl muérete” proferidos por los aficionados valencianos. El crack se creció y calló a un Mestalla que intentaba achicar a uno de los grandes del fútbol español. Mientras otros hablan en ruedas de prensa él lo hace en el campo, metiendo goles y dejando sin argumentos a aquellos que le daban por muerto. Con su innato saber estar y una elegancia que no le hace cambiar el gesto aunque a sus oídos lleguen palabras tan chabacanas como las que se escucharon el Valencia, Raúl volvió a conquistarnos, a sacar la sonrisa de aquellos merengues (y algunos que no lo son) que piensan que él jamás será ex madridista.

Hay personas que parece que tienen el destino escrito y Raul es una de ellas. De corazón blanco hasta que muera, el de Villaverde ha adornado las vitrinas del Madrid durante tres lustros, tiempo en que se ha forjado su propia leyenda en el club blanco. Ahora, los mismos que le daban por muerto sufren sus goles para ese quipo alemán que le abrió sus brazos cuando su club de toda la vida se olvidó de lo que su nombre significaba. Ocho meses sin jugar en España y la primera nos la dio en la boca. Vino y marcó, así es Raul, aquel que está por encima y por debajo de su profesión, por encima de las modas y por debajo de la fama. Él obedece a sus principios y respeta su profesión, lo que le hace más grande que al resto.

Pero no siempre se llevó lo que se merecía. Chupar blanquillo no es lo suyo y “el señor” tuvo que irse a un equipo de la bundesliga que parecía que no le llegaba ni a la suela de los zapatos. Ahora llena portadas con sus botas y cierra bocas sin abrir la suya. Porque él sabía que podía hacerlo. Y lo hizo.

En datos: el “balón de oro” que no lo ha sido porque Dios no lo ha querido, supera ya en goles a Müller en Europa e iguala a Maldini en partidos de Champions. Raúl sigue siendo mucho Raúl…

Fuente de imagen
(http://kokeluila.blogspot.com/)



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