Selam, la primera niña de la antigüedad

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El 20 de septiembre de 1996 el paleoantropólogo etíope Zeresenay Alemseged del Museo Nacional de Addis Abeba financiado por el Instituto Alemán Max Planck de Leipzig y la National Geographic Society halla en la zona etíope de Dikika a 400 kilómetros al noreste de la ciudad de Addis Abeba los restos bien conservados de una niña de 3.300 millones de años de antigüedad bautizada como: Selam la primera niña de la antigüedad.
Selam pertenecía a la familia de los Austrolapithecus Afarensis nuestro antepasado indirecto y más primitivo, incluso más que Lucy (3,2 millones de años) perteneciente a la misma especie y descubierta en 1974.
Selam conserva intactos el cráneo, la mandíbula, la dentadura de leche y un pie de lo cual deducimos que “Paz” en el momento de su muerte contaba 3 años de edad.

Más tarde tras cinco años de arduos trabajos bajo el sol africano se descubría en el año 2000 buena parte del tronco, incluyendo bastantes vértebras y todas las costillas, así como fragmentos de piernas, brazos hombros y manos.

La causa de su muerte
Dado lo bien conservados que están los restos de la niña los expertos opinan que la causa de su muerte es que fue enterrada por la crecida del cercano río Awash .

Una mina de información
El hallazgo de los restos de Selam son una mina de oro para la información sobre la evolución humana y para comprender como era la vida hominida de hace mas de 3 millones de años.

La forma de su cuerpo sugieren tanto que era un ser bípedo como simiesco.

Su bípedismo
La forma de sus caderas, el pie, la tibia y el fémur sugieren que caminaban erguidos sobre sus extremidades posteriores.

Liberó sus manos lo que le permitió perfeccionar sus habilidades que llevaron al desarrollo de su pequeño cerebro de solo 500 centímetros cúbicos , algo más de una cuarta parte del homo sapiens.

Su parte simiesca
El hueso de la nuez sugiere por su pequeño tamaño y similitud con la de los simios que los sonidos que emitía de su garganta no eran distintos al de los simios que conocemos.

La gran longitud de sus brazos, la forma de sus hombros y omóplatos y la curvatura de los dedos de sus manos sugieren que esta especie además de bipeda seguía poseyendo la habilidad de trepar y saltar de árbol en árbol.

Los afarensis que vivieron en el continente africano durante el Plistoceno hace entre 2,5 y 4 millones de años en una zona tropical que hoy es desértica medían poco más de un metro de altura en edad adulta, pesaban unos 30 kilos y sus extremidades superiores llegaban hasta debajo de sus rodillas.

Foto y texto: http://es.today.reuters.com/news/newsArticle.aspx?type=topNews&storyID=2006-09-21T062523Z_01_ROD122997_RTRIDST_0_OESTP-CIENCIA-FOSIL-NINA.XML&archived=False

1 Comentario

  1. Excelente articulo Ana Maria, es muy importante conocer mejor la historia de nuestros antepasados,
    Gracias por la información que nos aportas,
    Saludos: Luis

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