Seis puntos de conocimiento para invidentes

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La edición de libros braille permite a los invidentes disfrutar de la lectura. Gracias a la ONCE, crece el número de libros publicados en este sistema. Asimismo, cada vez más bibliotecas adaptan sus fondos al braille. Todo ello, aumenta las cuotas de autonomía para los invidentes.

El braille es un medio de escritura y lectura táctil ideado para personas invidentes o con discapacidad visual. Consiste en una serie de puntos en relieve que se leen a través de las yemas de los dedos. Estos puntos se distribuyen en 2 columnas y 3 filas, de manera similar a la organización de las fichas de dominó. En total, cada símbolo braille está formado por 6 puntos: los que están en relieve representan una letra o signo de la escritura en caracteres visuales. Este sistema permite a las personas con ceguera o deficiencia visual leer textos a los que, de otra manera, no tendrían acceso. Para estas personas, el braille es un sistema esencial para acceder a la alfabetización. Los libros de puntos en relieve permiten a los niños invidentes familiarizarse con la literatura, y a los estudiantes formarse una futura vida profesional. Por ello, existe una necesidad de impulsar el sistema en todos los ámbitos sociales. La ONCE, consciente de ello, transcribe al sistema de escritura braille cuatro tipos de producción bibliográfica: laboral, educación, ocio e institucional. El objetivo es aumentar el número de libros publicados en braille y lograr que las personas sin visión alcancen mayores cuotas de autonomía.

Desde sus primeros años de vida (1938), hasta la década de los 90, la ONCE hacía la trascripción del braille con regleta y punzón. La primera estaba compuesta de celdas donde se escribían las letras y con el punzón se iban horadando el grueso papel para crear puntos en relieve. En la actualidad, gracias a la implantación de nuevas tecnologías, se han dejado atrás las herramientas manuales para dar paso a programas informáticos, maquinas especializadas y operarios cualificados, capaces de transcribir textos con más rapidez.

La edición de estos libros funciona bajo demanda. Las peticiones se pueden realizar en forma de préstamo a domicilio, por teléfono, carta o correo electrónico. De ello se encarga el Servicio Bibliográfico de la organización (902 11 22 92), que cuenta con sedes en Madrid y Barcelona. Dan prioridad a las peticiones de estudiantes y trabajadores invidentes. El resto de solicitudes, relacionadas con el ocio y la cultura, se hacen bajo previa selección. Una vez llega la petición de un determinado libro, el primer paso es conseguir el original en tinta. Posteriormente se escanea y se convierte en órdenes para que una maquina especializada que posee la ONCE, imprima en braille. Esta máquina consta de seis teclas correspondientes a los seis puntos del código y una barra espaciadora, así como una impresora especial.

“Ya hemos transformado a este sistema más de 30.000 libros. El problema es que el proceso es muy costoso”, admite Francisco Maldonado, director de servicios bibliográficos de la ONCE.

Un libro convertido a braille puede valer entre 2.000 y 5.000 euros. El escaneo es sencillo, pero la adaptación es muy compleja y costosa. Máxime por la impresión y la intervención de profesionales cualificados. No obstante, el servicio es gratuito para el solicitante. Pues la ONCE cuenta con una biblioteca donde presta documentos en braille y sonoros. Asimismo, cada vez más bibliotecas adaptan sus fondos al braille. La última en incorporar este tipo de publicaciones ha sido la de la Universidad de Alcalá de Henares que ha puesto en marcha un proyecto de mejora para adaptar y hacer accesibles todos sus servicios y recursos.

El tiempo empleado en la producción varía según el tipo de texto. Si es literario tardan entre tres y cuatro semanas, pero si es de ciencias el tiempo es mucho mayor por la adaptación de los gráficos, imágenes etc. En total producen entre el 3 y 4% de todos los libros que se editan en España.

“Los títulos más solicitados son los Best Sellers. Sobre todo los de Ken Follet, Harry Potter y la saga Crepúsculo”, explica Rosa Alfonso, responsable del departamento de producción braille. “Ni tenemos interés comercial ni hacemos grandes tiradas. Puede ser que un libro se haga para un solo usuario”, aclara Maldonado.

La meta de esta entidad es dar un servicio de calidad en el menor tiempo posible. Así como adaptar al braille cuantos más formatos mejor: cartas de restaurantes, folletos, catálogos, etiquetados de alimentos…para que los invidentes puedan valerse por sí mismos.

Fuente de texto:
Revista Pronto,
http://www.consumer.es/web/es/solidaridad/proyectos_y_campanas/2008/01/29/174137.php
Fuente de imagen:

http://www.100ideasparaemprender.com/home/2008/10/menu-en-sistemas-braille/

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