Se puede decir más alto pero no más claro

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Fuente: Teatre Lliure

Masacre. Una breve historia del capitalismo español, es el último acierto de Alberto San Juan, quien firma la autoría y la dirección de esta nueva producción del Teatro del Barrio. Se estrenó en Madrid a finales de febrero, donde pudo verse durante cuatro semanas, y ahora está en cartel en el Teatre Lliure de Barcelona, en el Espai Lliure de Montjuic, hasta el 9 de abril.

Como ya hiciera en Autorretrato de un joven capitalista español o en El Rey, San Juan habla claro sobre la realidad política, social, histórica y económica de nuestros días. Para ello, para explicar nuestra realidad, se remonta a los orígenes, nos muestra de dónde sale lo que vivimos hoy, en 2017, en España. Y lo hace, además, de manera concisa, crítica y documentada, para que nadie pueda pensar que está ante un texto de ficción, aunque sea literatura dramática, si se entiende por ficción algo inventado, una fantasía. No. Alberto San Juan se preocupa por informar desde el teatro, desde las tablas, a los ciudadanos que se interesen por conocer cuál es el pasado −y quiénes y cómo formaron parte de él− que nos ha traído hasta hoy.

En Masacre nos resume la historia económica del país. En manos de quién ha estado siempre el dinero. Y este siempre se remonta al siglo XIX, porque poco ha variado desde entonces. Qué apellidos están detrás de las grandes firmas financieras, los grandes bancos, de las grandes empresas que manejan el capital español. Qué cartas jugaron en los acontecimientos históricos decisivos de España, a quién apoyaron en nuestra guerra civil. Qué compensaciones han tenido por sus servicios al Estado y en qué medida manejan también la esfera política… Y qué repercusión tiene eso en la vida cotidiana de la sociedad española.

Todo ello lo hace acompañado en escena por la actriz Marta Calvó, y juntos interpretan a varios personajes, desde un matrimonio de clase media hasta Emilio Botín, pasando por Cobi, Carmen de Burgos o José María Aznar. Como es habitual en sus montajes, y en los montajes del Teatro del Barrio, no derrochan en grandes escenografías, sino que por todo elemento tienen sólo una silla. Y un fantástico diseño de luces, obra de Raúl Baena, que llena perfectamente el escenario y crea todos los espacios necesarios para ir y volver del presente al pasado por el recorrido de la historia del capitalismo español. No necesitan más compañía que esa iluminación y el espacio sonoro, diseño de Adrián Foulkes, ya que tanto el texto como sus interpretaciones son impecables.

Creo que no me canso de recomendar el Teatro del Barrio, tanto lo que programan como lo que producen. Si, además, esa producción lleva la firma de Alberto San Juan, por favor, corred al teatro porque valdrá la pena. Se puede decir más alto, pero no más claro…

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