Se buscan los mejores ingredientes: ‘Gourmet Experience’

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Sin títuloLa alta cocina, los productos exclusivos, y los alimentos exóticos están de moda. Cada vez se abren más espacios nuevos dedicados a la cocina “delicatessen” donde los cocineros aficionados y los paladares más exquisitos pueden encontrar sabores de todo el mundo.

En los últimos años ha crecido exponencialmente la venta de productos exclusivos relacionados con uno de los grandes placeres de la vida: comer.  Los programas televisivos de recetas de cocina y los restaurantes de diseño han despertado en muchos españoles al pequeño chef que llevan dentro.

Cada día son más los que prefieren la nueva cocina a los platos tradicionales. La mezcla de ingredientes que dan como resultado nombres imposibles de platos es el pan de cada día en los restaurantes. En casa se copia para sorprender a los invitados; pollo guisado que se convierte en “delicias de pollo a las finas hierbas provenzales con reducción de vino blanco y esencia de limón”.

Pero, ¿dónde podemos encontrar los cocineros aficionados algunos de los ingredientes únicos que usan los “estrella michelin”? La respuesta son los espacios gourmet o delicatessen. En las grandes ciudades es fácil encontrar carnicerías “deluxe”, oleotecas o tiendas especializadas en repostería americana, lo último en postres. En localidades más pequeñas los ultramarinos de toda la vida empiezan a ofrecer productos de los mejores restaurantes.

 El Corte Inglés se va colocando a la cabeza en la venta de productos gastronómicos de lujo. Gourmet Experience, que así se llama, se define como “un multiespacio gastronómico que combina la degustación con la venta de productos gourmet”. Casi todas las delegaciones de la empresa cuentan con un pequeño espacio donde adquirir bebidas únicas, platos preparados excepcionales e ingredientes de lo más exóticos.

La última gran apuesta culinaria de El Corte Inglés es el Gourmet Experience de Callao. En el famosísimo establecimiento madrileño la novena planta del edificio se ha teñido de lujo y glamour. Nada más abrirse la puerta del ascensor la boca se le hará agua pensando en todo lo que encontrarás en sus 1500 metro cuadrados. Repostería de autor, bebidas para no todos los bolsillos o sales de todos los colores y procedencias pueden convertir un pequeña visita en una inversión.

Pero no queda ahí la cosa, además de comprar, los trabajadores de la gran superficie te ofrecerán probar algunas de sus delicias. Una vez desembosados 30€ por un bote de aceitunas, 12€ por cuatro gominolas o 50€ por una botella minúscula de aceite, el visitante puede convertirse en crítico gastronómico.

Con vistas panorámicas a la Gran Vía madrileña, no aptas para acrofóbicos, sus 10 puestos de comida pueden convertir la visita en una exquisita comida o cena improvisada. Por poco dinero se pueden degustar exquisiteces de 10 de la mañana a 24 horas de lunes a sábados, y de 11 a 24 horas los domingos.

Merece la pena, y quien sabe, tal vez se convierta en una nueva fuente de inspiración para chefs aficionados. Empiecen a pensar en nombres imposibles para sus platos, les aseguro que con buenos productos triunfarán.

Imagen cedida por El Corte Inglés

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