Se acerca la blanca Navidad

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Los escaparates llaman tu atención, todo brilla, huele a algodón de azúcar en la calle. Queda un mes y ya estamos pensando lo que queremos que nos regalen. Ya nos viene a la cabeza qué vestido queremos llevar el 31 de diciembre y cómo saciar nuestras ganas de festejar, brindar y atiborrarnos. La crisis no ha cambiado nuestra ambición consumista, queremos más y mejor. Queremos los productos que todos tienen, porque sin una tableta o una cámara réflex no concebimos una blanca navidad.

Este viernes el centro de Madrid se llenará de luz y color. El iluminado navideño vestirá las grandes calles, y cada tienda nos regalará el mismo hilo musical de todos los años. Que falta un mes para Navidad, eso ya lo sabemos. Pero también podemos ver que cada año los turrones invaden antes las estanterías de los supermercados y cada rincón de los comercios será una invitación a regalar. Las grandes multinacionales nos invitan a disfrutar cada día de forma compulsiva con unas sonrisas esbozadas en el vendedor explotado que lleva diez horas deseándote una buena entrada de año.

¿Dónde ha quedado el reunirse con la familia? De aquí solo importa la cantidad de los manjares que estás dispuesto a saborear. El sorbete y los ibéricos se presentan en el colorido mantel protagonizado por un gordinflón barbudo con sus inseparables renos. Antes de la cena, ves a personas pasando frío resguardándose en las grandes cajas de ahorro. Para ellos, es una noche más. Para nosotros, es la noche de las apariencias, canciones y glotonería.

Los mensajes solidarios saturan los momentos publicitarios por estas fechas. “Ahora es el momento de apadrinar”, como si solo consumiésemos en diciembre. Eso sí, comparten bloques de anuncios con perfumes de lujo y dulces que no pueden faltar, porque es el momento de reunión familiar. Toda una paradoja.

La Navidad ha perdido el sentido de términos como ayudar, compartir, reflexionar… Ahora se han metamorfoseado por consumir, derrochar. La filosofía vigente es la de usar y tirar. Los precios se disparan, las colas cada vez son más grandes. El espíritu navideño nos controla haciéndonos llevar jerséis de copos de nieve o gorros que hagan ver que disfrutamos estas semanas.

Y después, como siempre, vendrán todos los propósitos: dejar de fumar, ir al gimnasio, aprender inglés… El ser humano se autoconvence, y, por el hecho de cambiar de año, piensa que todo va a ser distinto. Es como si solo puedas decir “te quiero” el día de los enamorados o “gracias” el día de la madre. Los sueños, ilusiones o deseos deben de quedarse en el tintero: sólo cuando suenan las doce campanadas tenemos ganas de cumplir nuestras metas. ¿Por qué en Navidad es distinto, por los dulces o regalos? Disfrutemos cada etapa del año aunque tengamos que trabajar o no consigamos llegar bien a fin de mes, porque el hecho de que brillen las luces en un abeto o en una gran avenida, no hace sentirnos mejores.

Fuentes de las imágenes:
http://www.ecologismo.com/tag/navidad-ecologica/
http://profesordeeso.blogspot.com/2007/12/llega-la-navidad-es-hora-de-gastar-los.html

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