Sarkozy y su cacería contra el islamismo radical

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Tras los atentados sucedidos en Toulouse, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, emprendió una campaña de persecución contra los islamistas radicales residentes en Francia. A escasos días para la primera vuelta de las elecciones, la oposición sospecha de una maniobra electoral de Sarko.

Desde los asesinatos contra niños y militares judíos perpetrados entre el 11 y el 19 de marzo en la región de Toulouse por el joven yihadista Mohamed Merah, las detenciones en los círculos islamistas se han sucedido sin descanso. Al menos 29 personas han sido arrestadas en dos redadas desde la comisión de los atentados.

Varios grupos especiales de la policía francesa han detenido a trece supuestos yihadistas, radicados en Marsella, Pau, Valence, Carpentras y Roubaix, bajo la acusación de haber recibido entrenamiento terrorista en Afganistán y Pakistán. Estas detenciones han sido fuertemente mediatizadas, algo que no es de extrañar cuando el gobierno francés ya otorgó la mayor publicidad a las expulsiones de imanes radicales, sin olvidar el rechazo a acoger en territorio galo a predicadores musulmanes como el controvertido Youssef Al Qaradaoui.

Ante estos sucesos y su repercusión mediática, los adversarios políticos de Sarkozy le han acusado de utilizar las detenciones para su campaña de reelección, unas sospechas que empezaron a hacerse públicas a tan sólo 18 días para la primera vuelta de las presidenciales. “Las intervenciones policiales de este orden, bajo el control de la justicia, no deberían hacerse de forma publicitaria. La seguridad y la escenificación son dos cosas diferentes”, declaró el candidato centrista, François Bayrou.

El líder de los socialistas, François Hollande, señaló que el Estado francés “debería haber hecho más y más pronto”. Hollande no acusó a Sarkozy de hacer campaña con las detenciones islamistas, pero la jefa de su partido, Martine Aubry, declaró: “Yo estoy por la firmeza, no por el espectáculo, y siempre me choca ver que las televisiones están allí”.

Durante las últimas semanas, las dudas y el recelo han sido los protagonistas en la política gala. La lucha contra los islamistas violentos ha copado el espacio mediático. Cabe preguntarse si tanta publicidad es beneficiosa para la seguridad del país o si, por el contrario, puede generar un sentimiento de rechazo hacia el mundo islámico por parte de los ciudadanos franceses. A su vez, existe la posibilidad de tomar una parte por el todo y acusar de terrorismo a personas inocentes. Pero Sarkozy, quizá alentado por el aumento de su popularidad y el temor de perder su cargo de presidente, ha decidido convertir los atentados en la excusa perfecta para iniciar una cacería contra grupos islamistas, sin tener en cuenta sus posibles consecuencias.

Fotografía: Christian Liewig/Corbis

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