Ramón y Cajal, el médico que impulsó la ciencia en España

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Santiago Ramón y Cajal fue uno de los médicos más destacados y universales de España. Especializado en histología y neuroanatomía, se convirtió en el primer científico en descubrir y desarrollar el estudio sobre las neuronas. Asimismo, y en plena edad dorada de la investigación española, alcanzó la cumbre en 1906 con el Premio Nobel de  Medicina, que compartió con el también galeno Camillo Colgi.

El pasado 1 de mayo se cumplió el 160 aniversario de Ramón y Cajal. Nacido en Petilla de Aragón (Navarra), a temprana edad comenzó a demostrar sus aptitudes artísticas, cualidad que preocupaba a su padre, el cirujano Justo Ramón Casasús. Además, durante sus estudios primarios no destacó como estudiante al tener un carácter rebelde, lo que le llevó a tener numerosos enfrentamientos con sus profesores del colegio.

En 1870, el futuro científico se trasladó con su familia a Zaragoza, donde cursó con exito la carrera de Medicina, finalizando sus estudios a los 21 años. En esa fecha hizo el Servicio Militar Obligatorio, marchando a Burgos como “médico segundo”. Posteriormente, en 1874, le destinaron a Cuba en calidad de capitán, pero el agotamiento le llevó a contraer numerosas enfermedades que forzaron su regreso a España, donde el futuro galardonado recuperó su buena salud.

A principios del siglo XX, Madrid empieza a convertirse en foco de una cultura que asiste al tira y afloja entre las letras y las ciencias. De esta forma, en 1907 se crea la Junta de Ampliación de Estudios, organismo que dirigirá Ramón y Cajal hasta su muerte, y que tenía el objetivo de mejorar los recursos, los medios y la docencia del país.

Sin embargo, el legado de este científico se caracterizará por el esplendor y la importancia que dio a las ciencias biomédicas, dando vida al fenómeno bautizado como “canalización” -un proceso que buscaba la regeneración del país a través del cultivo de las ciencias-.

Los hallazgos de Ramón y Cajal se han convertido en la base sobre la que hoy se se asientan y orientan las especialidades de anatomía del sistema nervioso. Asimismo, la influencia y el alcance de sus trabajos en neurología y neuropsiquatría han sido fundamentales para la los estudios modernos.

Pese a su éxito en el campo de la medicina, el médico siempre quiso dedicarse a la pintura. Por eso mismo, todas las publicaciones de sus teorías incorporaban dibujos explicativos propios, convirtiendo su obra en un trabajo único en el mundo. Además, se dedicaba a extraer pigmentos de plantas, paredes y flores, creando de esta manera su gama de colores.

En 1875, al recibir el título de doctor, el investigador se pudo costear la compra de su primer microscopio, una adquisición que orientó su línea científica hacia la histología -área de la anatomía que se ocupa de estudiar los tejidos del cuerpo- y con el que pasaba horas curioseando sin seguir una metodología, fascinado por lo que veía a través de el aparato.

Sin embargo, Cajal buscó traspasar las fronteras, cultivar sus incipientes conocimientos, y la mejor manera de conseguirlo fue trasladándose a París, ciudad en la que residió durante cuatro años y donde pulió sus conocimientos sobre la teoría darwiniana, amén de abarcar áreas de estudio como la neurohistología, la micrografía o la neuropsiquiatría.

Santiago Ramón y Cajal

En 1883 le otorgaron la cátedra de Anatomía Descriptiva en la Facultad de Medicina de Valencia, donde estudió la epidemia de cólera que sacudió a la población española a lo largo de 1885. Además, y transcurridos tan sólo cuatro años, fue nombrado catedrático de Histoquímica en la Universidad de Barcelona, donde presentó su obra Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados. Pero sin duda, su gran hallazgo tuvo lugar en 1888, cuando descubrió los componentes que rigen la morfología y las actividades conectivas de las células nerviosas del sistema nervioso cerebroespinal. 

En la última década del siglo XIX y principios del XX, sus trabajos gozaron de gran éxito a nivel internacional, colocando sus investigaciones como base de todas las teorías neurológicas de los años posteriores hasta la actualidad. Gracias a su continua dedicación y a los logros obtenidos, en 1902 el Gobierno español creó el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, su lugar de trabajo hasta 1922.

El reconocimiento mundial a su trabajo llegaría en 1906 con la concesión -compartida con el médico italiano Camillo Golgi– del Premio Nobel en Medicina y Fisiología. El logró del español residió en la demostración, mediante su teoría neuronal, de que el sistema nervioso está formado por células independientes respecto a origen, funciones y estructura, echando por tierra la teoría que aseguraba la existencia de una red continua en el cerebro. Además, descubrió que la neurona es la unidad constitutiva del cerebro, su componente más básico, y que las fibras no son más que prolongaciones de cada una de ellas.

Aunque la ciencia y la investigación eran actividades que copaban el tiempo del científico, a lo largo de su vida no dejó de publicar obras y teorías de gran valor, como por ejemplo el Manual de anatomía patológica, los Estudios sobre la degeneración del sistema nervioso o su obra magna publicada en fascículos entre 1879 y 1904, Histología del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados.

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Imágenes: Santiago Urueña Pascual

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