Sálvame, soy un náufrago televisivo

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Jorge Javier Vázquez capitanea el famoso programa de Telecinco, que ocupa todas las tardes de lunes a viernes de la cadena y la noche de este último día. Las polémicas con los invitados, entre colaboradores y el polígrafo son tres puntos clave de este fenómeno de la tan denostada ‘telebasura’.

Tengo que hacer una confesión: en ocasiones veo Sálvame. Y aún digo más, no es la primera vez que me quedo en casa un viernes noche y me amenizo la estancia hogareña con el Deluxe, Jorge Javier Vázquez y compañía (y algo de cerveza, aquí no os voy a engañar). Venga, no pongáis cara de que veis, o mejor dicho, veiais, Redes muy a menudo. ¿Acaso no habéis oído hablar de los placeres culpables? Pues yo tengo muchos y Sálvame, para mi suerte o desgracia, es uno de ellos. De hecho, antes de seguir me veo en la obligación de poneros sobre aviso de un pequeño detalle: este no va a ser un artículo para ensalzar o defender la famosa ‘telebasura’, pero tampoco para atacarla o criticarla.

Doy por hecho que a estas alturas nadie necesita que le expliquen de qué va Sálvame (en su versión diaria o Deluxe) ni cómo funciona. Pero por si hay algún despistado en la sala: el programa, capitaneado siempre por el nuevo gurú de la televisión de dudosa calidad, también conocido como Jorge Javier Vázquez, gira en torno a unos de los deportes nacionales que, junto a la siesta y el fútbol, más gustan (aunque a nadie le guste reconocerlo): el cotilleo, el marujeo, la rumorología, el hablar del de al lado o del de más allá sin saber muy bien si lo que se dice es cierto o no. Pero en Telecinco, como son más listos, ganan dinero con ello.Recreación_Logotipo_Sálvame

Una parte fundamental de este programa, sin duda alguna, son sus colaboradores. A saber: Kiko Matamoros y Kiko Hernández, Lydia Lozano (iba a hacer alguna broma sobre Ylenia, la hija de Albano y Romina Power, pero creo que ya están más caducas que los chistes sobre la nariz de la Esteban o el “Andreíta, cómete el pollo”), Belén Esteban, Mila Ximénez, Terelu Campos, Mariñas, María Patiño, Raquel Bollo… ¿sigo o ya os habéis dado cuenta de que tenemos a lo mejor de cada casa? Todos ellos son los encargados de comentar los temas de candente actualidad que interesan en el programa, como las infidelidades de Amador Mohedano (hermanísimo de Rocío Jurado), el embarazo de la hija de Isabel Pantoja, los problemas con la ley del hijo de Ortega Cano y la Jurado…no hace falta que diga que los “hijos de” son muy bien recibidos, y cuanto más rebeldes, mejor. Pero los propios colaboradores son, a su vez, fuente de conflictos que engordan las polémicas de las que se nutre este espacio. El procedimiento siempre es más o menos el mismo: cada semana aparecen nuevos temas de los que van hablando (por decirlo de alguna manera) cada tarde, en uno de ellos ponen especial interés, alimentando de esta forma el plato fuerte del conflicto, que llega siempre el viernes noche en forma de invitado de lujo al que se va a entrevistar (o ridiculizar, según tengan la noche) o que se somete al polígrafo. Ah, el polígrafo…qué buenos momentos televisivos nos ha dado desde aquel maravilloso programa llamado El juego de tu vida, ¿os acordáis?

El pasado viernes no fue una excepción en cuanto a este esquema perfectamente diseñado: primero se entrevistó a una chica (de la que no recuerdo el nombre) que es hermana de la ex nuera de Raquel Bollo, ahí es nada. Después, dieron paso a Patricia, ex de Álvaro Muñoz Escassi, jinete, ‘playboy’ y nueva sensanción televisiva tras su paso por Mira quién salta y su relación son Sonia Ferrer. La joven se sometió al polígrafo para conocer mejor los pormenores de su relación con el jinete-saltador-macho ibérico. Apasionante, de verdad. La fiesta siguió con la aparición de un ex concursante de alguna de la ediciones de Gran Hermano con problemas de ludopatía. Fiesta para ellos, en mi caso el sopor de la entrevista provocó que apagase la televisión.

Sé que al comienzo del artículo dije que no iba a criticar este tipo de programas. Y, aunque parezca lo contrario, no pretendo hacerlo. Si bien es un tipo de televisión que no me llena ni me llama especialmente, disfruto ocasionalmente con ella. Tiene innumerables aspectos negativos, lo sé, por ennumerar unos pocos: Paz Padilla (¿en serio? ¿en qué estaban pensando cuando la contrataron?), la agresividad en los “debates”, en el trato entre compañeros, los gritos, los “yo tengo razón y tú no, porque lo digo yo y punto” que se contestan con el mismo argumento, el espacio que se da a personajes que lo único que buscan es su minuto de gloria y dinero. Entiendo que son aspectos que produzcan rechazo y, por lo general, son difíciles de pasar por alto. A veces lo hago, y me encuentro con un programa que se presta mucho para ver acompañado y comentar sobre la marcha, no sólo por Twitter. Los “mira qué pintas lleva hoy Terelu”, “Lydia se ha pasado con la laca”, “¿pero qué hacen con el móvil, están mirando el Whatsapp?”, “¿qué le pasa a Patiño en la cara cuando se ríe? ¿Botox?”, ¿quién es éste? ¿por qué habla tan mal?”, en definitiva, el ser cruel al comentar un programa en el que la crueldad está a la orden de día es divertido. Si convierten cada entrega del programa en un espectáculo, por algo es. Os invito a probarlo.

Fotografía: http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%A1lvame_diario

3 Comentarios

  1. Vaya vergüenza de artículo; encima publicado en la sección de “cultura”. Muy normal que nadie se tome en serio el periodismo con este tipo de “escritos”.

  2. Gran Artículo…Claro reflejo de la España que estamos viviendo y de lo que a todos se nos pasa por la cabeza. Más opinión y menos noticias camufladas de noticias cuando realmente son opinión.

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