Salidos de cuentas

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Si Todd Phillips hace un año nos sorprendía con la comedia Resacón en las Vegas ahora lo consigue de nuevo con Salidos de Cuentas. Phillips vuelve apostar por la misma fórmula y entregarnos así un nuevo film donde poder desternillarnos de risa de principio a fin. Tenemos que destacar, especialmente,  la química existente entre los dos actores principales, Zach Galifianakis en un papel hecho literalmente a su medida y Robert Downey Jr., quien demuestra que sigue en perfecta forma y que es capaz de adaptarse a cualquier papel que se le ponga por delante.

Peter (un arquitecto de éxito) está a punto de ser padre, pero su viaje de regreso a casa no va a ser tan gratificante como esperaba ya que no va a poder volar debido a un incidente con un viajero de dicho vuelo, Ethan (aspirante a ser un actor de Hollywood). Son desalojados del avión y sin identificación, dinero y a pocos días de que Peter sea padre, éste aceptará con resentimiento el viaje de vuelta a casa. El camino no será de rosas ya que se presentarán una serie de acontecimientos y obstáculos inevitables donde Peter pasará de la alegría a la desesperación sin dilación alguna ya que teme perderse el nacimiento de su hijo.

Salidos de cuentas” es una película alocada, divertida, inesperada… y proporciona dos horas de distracción de no parar de reírse. A medida que van pasando los minutos, podemos observar que es una comedia que no defrauda al público y que sigue el mismo paralelismo a su anterior película Resacón en las Vegas.

Esto se debe a la fórmula de repetir actor: Zach Galifianakis (“Resacón en las Vegas”, “Bored to death”, “La cena de los idiotas”). El actor vuelve a demostrar su arte para la comedia, en la que sin duda, vemos que se desenvuelve bastante bien. Su compañero en este film es Robert Downey Jr. (“Iron Man”, “Sherlock Holmes”) que cuenta con más recursos interpretativos y sabe darle cierto peso a su personaje para estar en perfecta sintonía con su co-protagonista.

Sin duda, “Salidos de cuentas” es una película para pasar una buena tarde otoñal que no busca un humor inteligente, ya que su único fin es hacernos reír.

Imágenes:
Google

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