Salidas alternativas en el mundo de la comunicación

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El mundo de la comunicación, sobre todo el ámbito del periodismo, está actualmente sumido en una crisis. Crisis económica, crisis de valores y crisis de esperanza. Esta decadencia no ha surgido a raíz de la explosión financiera y económica mundial, sino que lleva muchos años fraguándose, principalmente por la caída del medio hegemónico: la prensa. Para salir adelante hay que dejar de lado la visión negativa del futuro periodístico y lanzarse a las nuevas opciones, a las nuevas salidas, al optimismo.

Muchos son los que plantean el final de una profesión que existe desde aproximadamente el siglo XVI. Plantean sobre todo, su desaparición como profesión dirigida a la masa, a la sociedad. Se afirma que el periodismo ha sido siempre dependiente de la política y la economía, y como ambas dos pierden día a día la confianza de la sociedad, el periodismo también. 

Desde sus orígenes, pese a haber sido protagonista y participante en momentos históricos y de gran calado social, el periodismo ha gozado de mala reputación. Esta reputación decae aún más en la época del nacimiento del sensacionalismo y la prensa de masas, desarrollando una falta de objetividad y veracidad que lleva al amarillismo exagerado. Esta situación ha provocado un abandono masivo por parte de la población del medio periodístico por naturaleza, el periódico.

Abandonada la prensa escrita, la confianza fue depositada en la radio, concebida como un medio más serio, más objetivo y que permitía conocer la información de manera instantánea, llegando a cualquier persona en casi cualquier lugar del mundo. Esta confianza duró hasta que la radio se convirtió, en ambas guerras mundiales (sobre todo en la segunda), en herramienta de propaganda y manipulación de la opinión pública. En las últimas décadas no se encuentra un panorama mucho más alentador, ya que el surgimiento de la llamada prensa del corazón ha conseguido desprestigiar aún más al sector periodístico.

Aunque la prensa escrita de las últimas décadas es heredera de la prensa de élite de finales del siglo XIX, que se caracterizaba por el rigor y la veracidad, ésta está siendo cada día más remplazada por su homóloga online. Internet ha cambiado la forma de informarse; ahora las personas pueden acceder a las noticias donde quieran y cuando quieran.  A día de hoy, el periódico impreso no es actualidad, sino análisis; los informativos son escuetos, simples, sin profundización alguna y con grandes saltos temáticos que desconciertan al espectador. Podría decirse que la radio, los periódicos y las revistas digitales son los únicos medios de comunicación que, en la actualidad, gozan de cierto prestigio y contienen información actualizada e instantánea, además de incluir análisis.

En cuanto a la propia profesión del periodista, vista la decadencia de los medios tradicionales y la saturación periodística de los medios digitales, los periodistas han de abrir sus horizontes, aprovechando el abanico de distintas posibilidades que el mundo de la comunicación ofrece. Dentro de este abanico hay propuestas tan atractivas como las agencias de noticias, que se están convirtiendo cada vez más en una muy buena salida para los periodistas, gracias en buena parte a sus programas de becas de prácticas. Un ejemplo es el de la Agencia EFE, que convoca ayudas de todo tipo de formación periodística para estudiantes.

Otra salida, muy de moda actualmente aunque no tan relacionada con la labor social del periodismo, es la de ‘community manager’, figura que realiza una función a caballo entre el periodismo y la publicidad: ha de promocionar a la empresa, pero también ha de gestionar sus redes informativas online para conectar con el usuario. Así se consigue una doble labor: por una parte, permite que la empresa informe de forma directa al consumidor; por otro, la propia empresa consigue aprender y evolucionar por la información que el consumidor le proporciona en esa interrelación. Es importante saber que el periodista, cada vez más, se convierte en periodista-programador, que ha de tener amplios conocimientos informáticos y tecnológicos.

Otra salida, distinta, innovadora y estimulante, es el proyecto llevado a cabo por la ONCE, donde los periodistas realizan una labor comunicativa orientada a explicar, tanto a los ciudadanos como a los medios de comunicación, las labores sociales que la institución lleva a cabo. Además, José María Prieto Ampudia, responsable del gabinete de  prensa de ONCE, explica que “el 85 por ciento de los trabajadores de la comunicación que trabajan en ONCE son discapacitados. Es una salida periodística distinta, que supone trabajar con personas”. No sólo se debe conocer la dinámica de los medios de comunicación, sino también tener la capacidad de trabajar en ámbitos como ocio, deportes o finanzas.

Es cierto que, en la actualidad, el ámbito periodístico se esta revistiendo cada vez más de elementos publicitarios, pero el verdadero periodismo, aquel que se basa en la consecución de información en cualquier lugar y en cualquier momento, aquel que profundiza hasta la raíz del acontecimiento, aquel que es capaz de formar intelectual y racionalmente a la sociedad, aún sigue vigente. Y no sólo en medios de comunicación, sino en muchas instituciones que contribuyen con su labor a la formación de la sociedad y al fortalecimiento del mundo comunicativo.

Fotografía: Inside Cable News/US Army/Ed Schipul

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