¿Sal? No, mejor con una pizca de lluvia

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Agua dulce, agua salá. Está visto que los ingleses prefieren lo primero. Y es que a ritmo de la canción de Julio Iglesias hemos visto como Inglaterra se cubría con un manto blanco a la espera de que ese frente siberiano, que ha dejado a la isla británica totalmente incomunicada, diera tregua a las tardes de lluvia y café más propias de este país.
Y gota a gota los copos de nieve fueron convirtiéndose en agua… bien podría ser el desenlace de un cuento con un snowman como protagonista que se va desprendiendo poco a poco de su zanahoria, sombrero y escoba. Pero aunque estos personajillos con corazón helado se adueñaban de casi todas las esquinas de la capital inglesa, la realidad era muy distinta. Aeropuertos cerrados, transportes colapsados, carreteras heladas, cortes de suministro eléctrico, colegios que prolongaban las vacaciones de navidad y un país inmerso en el caos.

Durante casi una semana el Big Ben de Londres ha presentado un aspecto digno de ser fotografiado para una postal en blanco y negro, pero aunque todas las ciudades tienen su encanto con esa fina capa de nieve, las carreteras de acceso a la capital seguían congeladas a la espera de sal. Y es que Inglaterra agotó su cloruro sódico mucho antes de lo esperado. Ante esta situación de paralización y mientras la Oficina Meteorológica tenía activada la segunda alerta más extrema para todo el país, los ingleses decidieron esperar a que sus amigas las nubes volvieran a ser protagonistas del plano meteorológico londinense y así que la nieve fuera derretida por la lluvia, siempre incesante, de Inglaterra.

Deseosos de poder calzar otra vez sus botas de agua, poner en marcha sus limpia parabrisas, elegir el color de su gorro de agua y decidirse entre el chubasquero o el abrigo impermeable Londres se descongeló después de haber sufrido la peor ola de frío en 30 años.

Y hoy, sentada en mi sofá, desafiando a las botas de agua y calzando patucos rojos canto, tal y como acaba Julio Iglesias su canción: Ay, ay, ay, ay agua dulce, agua salá.

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