S.O.S: Las Tablas de Daimiel se evaporan

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Tablas de Daimiel hace diez añosEl verano manchego y la falta de conciencia se unen para amenazar un año más con evaporar para siempre uno de los más pintorescos parajes de España.
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel se encuentra en una situación de agonía como no la había vivido en décadas. De las 1.750 hectáreas con capacidad para encharcarse, tan sólo 40 están en su estado óptimo. O lo que es lo mismo; aproximadamente un 2’3% del total del parque es lo que está anegado en la actualidad.
Estas cifras desvelan que el problema por el que pasa uno de los humedales más importantes de Europa está en fase terminal. No es la primera vez que Las Tablas sufren escasez de agua, pero este problema es cada vez más reprochable, tanto a las instituciones políticas como a los vecinos cercanos al Parque. Por lo que respecta a la gente, como en cualquier parte del país donde falta el agua, tratan de conseguirla usando todos los medios que están a su alcance, sean favorables al medio o no, y además cuentan con la permisividad de las autoridades. Entre los distintos hábitos de la zona está el utilizar agua del subsuelo del Parque para las cosechas, lo que repercute de manera inevitable en su ecosistema .La roca caliza de ese subsuelo actúa como una esponja, y el agua que falta abajo lo sustituye con la que tiene encima; por lo tanto, cuanta más agua se quite de la roca, menos habrá en la superficie.

Tablas de Daimiel hace tres añosUna de las medidas extremas que se han adoptado en las Tablas es la suelta de agua controlada, al menos en unas 500 hectáreas, lo mínimo necesario para que se mantenga este paraje natural, según afirman fuentes especializadas.

Los más perjudicados con todo esto son las especies que habitan, ya sea todo el año o de manera provisional, en las Tablas de Daimiel.

Las especies migratorias son las que han hecho más importante este paraje situado en La Mancha. Hasta 10.000 aves invernan en Las Tablas de Daimiel, la mayoría de ellas, por supuesto, son aves acuáticas (patos, garzas, etc.). No es casualidad que en 1988 se calificara al humedal como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

De todas maneras, no hubo que esperar hasta esa fecha para comprender la importancia que esta zona de humedales tenía para las aves. Desde la Edad Media fue coto de caza de muchos reyes, llegando esta tradición a Alfonso XIII; hasta que en 1959 se prohibió. Pero todos estos siglos de caza no son nada comparados con el problema que asola este paraje, y que no deja de crecer en importancia. Lo que no consiguió la caza lo podemos lograr ahora con la mala administración de las cuencas hidrográficas. Lo más triste es que el inconveniente del agua lo convirtamos en un problema mucho más grave de lo que ya es sin que nadie se de por aludido.

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