Ruth Beitia se despide del atletismo de elite

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Ruth Beitia se proclamó el pasado fin de semana campeona de España e inicia su despedida de la competición internacional después de una exitosa carrera. Por el momento va a reflexionar sobre el instante justo en el que se despedirá de un deporte al que quiere seguir vinculada cuando el adiós se torne en algo definitivo.

Ruth Beitia no pudo culminar su carrera con una medalla en Londres

El Campeonato de España de Atletismo, celebrado en Pamplona, acogía a la atleta española tras la decepción que supuso su cuarto puesto en la final de los Juegos Olímpicos de Londres, y aunque no logró batir su propia marca (2.02), obtuvo una altura suficiente (1.96) para volver a proclamarse, por decimonovena vez en su carrera (ocho al aire libre y once en pista cubierta), campeona de España. Lo hizo rodeada por toda su familia, amigos y compañeros de club en una tarde llena de emociones para la saltadora de altura más laureada de España. Suponía un broche de oro para una temporada que la atleta ha definido como “la mejor de mi vida”.

Ruth Beitia continuará compitiendo en España con su equipo (el Piélagos Inelecma) pero no será dentro de la alta competición que tantas alegrías le han proporcionado a lo largo de su trayectoria; participará en longitud y triple salto, pero con otras expectativas y exigencias.

Quizás sean los JJOO donde se quede una espina clavada en su brillante historial, quedándose a las puertas de las medallas en tres participaciones olímpicas (Atenas, Pekín y Londres) pero habiendo sido internacional más de cincuenta veces, el metal era solo la guinda a una gran carrera.

La atleta, que se ha tomado unas vacaciones para decidir los pasos que dará a partir de ahora, ha seguido una máxima a lo largo de toda su carrera que la ha llevado a alcanzar sus metas: el espíritu de sacrificio. Cuando es preguntada por el actual momento del atletismo español, marcado por los malos resultados de Londres, los escándalos de dopaje y las luchas internas en la Federación, confía en que gracias a la perseverancia y la ilusión, si se hacen las cosas bien y se confía en los jóvenes, el atletismo de nuestro país volverá al lugar de privilegio que ocupaba hasta hace unos años y del que ahora parece tan alejado. Mantiene que el consejo que ofrece a los deportistas que están empezando es “que mantengan la ilusión cada día y se sacrifiquen”.

Con seis años soñaba con dedicarse al atletismo, al igual que buena parte de su familia. Con once, se convenció de que en las pistas estaba su futuro, y ahora que se acerca la retirada a los treinta y tres, está convencida de que acertó en su decisión, a pesar de todo el esfuerzo.

La atleta cántabra, fisioterapeuta y diputada regional, quiere dedicarse a descansar, escuchar música (a ser posible de Manolo García), leer, ver la televisión, comer con su familia y amigos, practicar otros deportes, o a “asistir con una bolsa de pipas a un estadio para ver el atletismo desde otra perspectiva”. Pero Ramón Torralbo, su entrenador, intentará conseguir que retrase otra temporada su retiro de la elite, por lo que tal vez pueda seguir llevando al atletismo español a lo más alto.

Sea cual sea su decisión, el atletismo ya le ha aportado algo mucho más importante que los éxitos: “Me ha enseñado, sobre todo, a ser persona; a compartir, a saber ganar, a saber perder, y el respeto por la gente”.

La imagen con que los aficionados al atletismo recordarán a Beitia, al margen de sus logros dentro de la pista, es su imborrable sonrisa, su respeto por los rivales, la elegancia con la que asume las victorias y las derrotas, el trato que ha otorgado a los medios de comunicación y sus esfuerzos para hacer del atletismo un deporte cercano, respetado y limpio.

Fotografía: Albarinm // Parlamento de Cantabria

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